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Alcaraz avanza a semifinales tras una remontada épica en París

Carlos Alcaraz caminó por el alambre en París y salió indemne. Salvó dos puntos de partido ante Taylor Fritz, remontó un duelo que se le había puesto cuesta arriba y se instaló en las semifinales del Paris Masters con una victoria de carácter: 6-7 (10), 7-5 y 6-3, en dos horas y 43 minutos de tensión sostenida.

El encuentro tuvo algo de montaña rusa y algo de examen psicológico. El segundo cabeza de serie perdió un primer set maratoniano, decidido en un ‘tie-break’ eterno, y vio cómo Fritz se colocaba a un par de golpes de cerrar el partido y, de paso, su billete para las ATP Finals. El estadounidense tuvo en la mano el último pasaje disponible para el torneo de final de temporada. No lo abrochó. Y ese hueco ya tiene dueño: el español Rafael Jodar.

Ahí se cruzó Alcaraz. Primero resistió. Después, mandó.

Dos puntos de partido en contra y un giro brutal

El partido cambió en el segundo parcial, cuando Fritz olió la victoria. El estadounidense, más sólido en los intercambios largos, había desgastado a Alcaraz en el ‘tie-break’ inicial, que se cerró 12-10 y dejó al murciano tocado, pero no hundido.

Con el segundo set avanzando hacia la zona caliente, Fritz dispuso de puntos de partido tanto al resto como con su servicio. El español jugaba contra el marcador y contra el reloj. Ahí apareció la versión más feroz de Alcaraz: agresivo, valiente, dispuesto a pegar un golpe más cuando el punto parecía perdido.

Salvó esas bolas de partido, encadenó tres juegos consecutivos y volteó el parcial hasta el 7-5. El impacto psicológico fue evidente. Fritz se marchó al banco con la sensación de haber dejado escapar el tren. Alcaraz, al otro lado de la red, ya olía sangre.

De la agonía al control

El tercer set tuvo otro tono. Más que un intercambio de golpes, fue una declaración de jerarquía. Alcaraz, que había ido a rebufo durante buena parte del duelo, tomó por fin el mando. El segundo cabeza de serie ajustó el resto, se adueñó de la línea de fondo y empezó a castigar el servicio de Fritz, cada vez más frágil bajo la presión.

El murciano cerró el 6-3 final con una autoridad que contrastó con el sufrimiento anterior. Partido largo, de desgaste, pero con un cierre quirúrgico. El tipo de victoria que construye confianza en la recta final de la temporada.

Un Alcaraz conectado con París

Al terminar, el español no escondió la carga emocional de la noche. Reconoció que la clave estuvo en no caerse cuando todo apuntaba a su eliminación. Habló de fortaleza mental, de puntos de ruptura y de puntos de partido salvados. Y subrayó el papel del público parisino, cuya energía utilizó y a quien, según sus palabras, quiso devolver espectáculo.

Dijo que estaba feliz de haber jugado “una hora y media más” solo para entretener a la grada. Y remató con una frase que encaja con lo que se vio en pista: la sensación que tenía era “incomparable”.

Semifinal a la vista… y un mensaje al circuito

En semifinales le espera el ganador del duelo entre Casper Ruud y Nuno Borges. Rival por definir, pero mensaje ya lanzado: incluso cuando está contra las cuerdas, Alcaraz sigue siendo un jugador al que cuesta derribar.

París lo comprobó de primera mano. Y el circuito, camino del final de temporada, toma nota.