Van Assche detiene a Hijikata en el Paris Masters
La semana de ensueño de Rinky Hijikata en el Paris Masters se apagó por fin bajo los focos de Bercy. No fue Novak Djokovic, al que había derribado en segunda ronda. Fue el nuevo chico de moda del tenis francés, Luca Van Assche, quien frenó al australiano a un paso de sus primeras semifinales de gran calibre.
El duelo tuvo algo de épica y de crueldad. Por tercer partido consecutivo, Hijikata volvió a levantarse desde un set en contra, volvió a encender la pista con tenis agresivo y valiente, y volvió a silenciar por momentos a una grada entregada al héroe local. Pero esta vez no bastó. Esta vez, al otro lado de la red había un joven de 22 años dispuesto a adueñarse de su casa.
Van Assche, parisino de adopción y nacido en Bélgica, también disputaba su primer cuartos de final de un Masters 1000. Le tembló el pulso al inicio del tercer set, cuando se vio 2-0 abajo y con el viento en contra. Ahí, cuando el relato parecía escrito para el australiano, cambió todo. El francés se agarró al partido, al público y a su tenis de contención feroz para darle la vuelta al marcador y cerrar una batalla de dos horas y cuarenta y cinco minutos por 6-4, 6-7 (4-7) y 7-5.
El muro francés contra la furia australiana
Hijikata, 25 años, llegaba a ese set definitivo con la confianza por las nubes. Había ganado cinco partidos en siete días desde la fase previa, se había cargado al número uno del mundo y, en el desempate del segundo set ante Van Assche, volvió a mostrar esa mezcla de descaro y agresividad que lo había convertido en la historia del torneo.
En el arranque del tercero, mantuvo la inercia: rompió de inmediato el servicio del francés y se colocó al mando. Parecía lanzado hacia un hito: convertirse en el primer jugador procedente de la fase previa en alcanzar las semifinales del Paris Masters en nueve años.
Pero Van Assche no es un proyecto cualquiera. En los círculos del circuito ya se habla desde hace tiempo de su madurez táctica y su capacidad defensiva. En París lo demostró con creces. A base de piernas, lectura y una solidez casi obsesiva, empezó a devolverlo todo. Una pared. Cada bola extra obligaba a Hijikata a arriesgar un poco más, a golpear un tiro de más, a vivir siempre al límite.
El australiano no se arrugó, pero la resistencia constante del francés fue inclinando poco a poco el duelo. El público, que había sufrido con cada reacción de Hijikata, se convirtió en combustible para Van Assche en el tramo final. El propio jugador lo reconoció al término del encuentro, subrayando cuánto le había empujado la grada en los momentos de mayor desgaste físico del set decisivo.
Un salto de calidad… con premio a medias
Para Hijikata, la derrota duele, pero no borra el salto de nivel que deja esta semana en París. El jugador de Sídney arrancará la próxima semana como número dos australiano, solo por detrás de Alex de Minaur, y se meterá por primera vez en el top 60 del ranking mundial. No es la semifinal soñada, pero sí una señal clara de que su techo está mucho más arriba de lo que marcaban las previsiones hace solo unos meses.
Su estilo no cambió ni un milímetro ante Van Assche: tenis sin miedo, golpes planos, búsqueda constante de la iniciativa. En el desempate del segundo set, esa propuesta volvió a darle la razón. El problema llegó cuando el francés ajustó sus defensas y convirtió cada punto del tercero en un examen de paciencia y precisión. En ese pulso, el local encontró un nivel nuevo.
Van Assche, con esta victoria, se convierte en el duodécimo francés que alcanza las semifinales en París, una lista cargada de historia y presión. Él la asumió con naturalidad, como si llevara toda la vida en este escenario.
Shelton espera en semifinales… y sacude el cierre de temporada
El siguiente obstáculo para Van Assche será Ben Shelton, tercer cabeza de serie en el torneo y otra de las grandes irrupciones del año. El estadounidense se plantó en sus primeras semifinales del Paris Masters tras imponerse en un intenso duelo nacional a Tommy Paul por 6-4, 4-6 y 6-3.
Shelton volvió a exhibir su arma más intimidante: 19 saques directos que marcaron el ritmo del partido y acabaron por frustrar las opciones de Paul, que perseguía a última hora un billete para las ATP Finals de Turín. Esa derrota cerró definitivamente su candidatura.
El triunfo del zurdo de Florida tuvo efecto dominó en la carrera hacia el torneo de final de temporada. La clasificación para el campeonato masculino quedó sellada para otra figura estadounidense, Frances Tiafoe, que se unirá en Turín al número uno del mundo Alexander Zverev, Carlos Alcaraz, el propio Shelton, Daniil Medvedev, Flavio Cobolli y Arthur Fils.
París ya tiene a su nuevo ídolo local y a un cañonero estadounidense dispuesto a aguar la fiesta. La pregunta es sencilla y brutal: ¿será el ruido de Bercy suficiente para empujar a Van Assche un paso más allá o el servicio de Shelton silenciará otra vez a todo un estadio?




