Alcaraz regresa al US Open: ¿Listo para el desafío?
Carlos Alcaraz regresa donde nunca se juega en silencio. Flushing Meadows, luces duras, gradas llenas y cero margen para el óxido. El vigente campeón del US Open reaparece este lunes ante Roman Safiullin en su primer partido oficial en más de cuatro meses. Demasiado tiempo fuera para alguien que vive del ritmo, del impulso, de la sensación de estar siempre al borde del riesgo.
Desde abril, el español ha estado parado por una lesión en la muñeca derecha. Ahora intenta cerrar el círculo: ganó el Abierto de Australia en enero y busca poner otro Grand Slam en el otro extremo del calendario. Con 21 años, ya es el hombre más joven en completar el Grand Slam de carrera. Pero en Nueva York no se vive del pasado. Aquí te preguntan qué vas a hacer hoy.
El cuadro le pone de entrada un rival incómodo. Roman Safiullin, 29 años, pegada limpia y sin miedo a plantarse en la línea de fondo. Viene de firmar un Wimbledon notable, con victorias ante Andrey Rublev y Joao Fonseca camino de los octavos de final, donde solo cedió en cuatro sets ante Novak Djokovic. No es un simple primer obstáculo.
El cara a cara está empatado 1-1. El ruso ya sabe lo que es tumbar a Alcaraz: lo hizo en el ATP Paris Masters de 2023, un golpe que el español devolvió en los Juegos Olímpicos de París al año siguiente. El recuerdo está ahí, fresco, para los dos. Safiullin sabe que puede empujarle desde el fondo. Alcaraz sabe que no puede permitirse entrar frío.
El murciano asegura que los entrenamientos exigentes le han devuelto la confianza en la muñeca. Dice que está listo para ir “al 100%”. La pista decidirá cuánto hay de declaración y cuánto de realidad. En Nueva York, el margen para probarse es mínimo: o entras, o te pasan por encima.
Sabalenka, entre la caída y la historia
La jornada 2 no vive solo de la vuelta de Alcaraz. Aryna Sabalenka también se asoma al espejo del US Open con sensaciones opuestas: defensora de dos títulos seguidos, pero en plena caída de resultados desde la primavera.
Su debut será ante Camila Osorio, a la que domina 2-0 en el cara a cara. Las dos victorias llegaron en superficies distintas: hierba de Wimbledon en 2021 y arcilla de Madrid en 2023. El historial dice que la colombiana, número 59 del mundo, entra como víctima probable. El momento de Sabalenka, en cambio, invita a la duda.
Tras enlazar títulos en pista dura en Indian Wells y Miami en marzo, la bielorrusa se ha ido desinflando. Tanto, que podría perder el número uno del mundo incluso si consigue algo enorme: convertirse en la tercera mujer, después de Chris Evert y Serena Williams, en ganar tres US Open consecutivos. El listón histórico está ahí, al alcance, pero la dinámica reciente pesa.
Su temporada empezó a toda velocidad: título en Brisbane y final del Abierto de Australia en enero. Después, la cuesta. Cuartos de final en Roland Garros, cuarta ronda en Wimbledon, un tramo medio de curso que no responde a su propio estándar. Ella, sin embargo, no baja el tono. “Lancen desafíos duros, volveré más fuerte”, avisa.
En Nueva York, donde ya sabe lo que es dominar el torneo de principio a fin, se juega más que un título. Se juega la narrativa de su año: ¿bache pasajero o principio de algo más serio?
Osaka, regreso a su territorio favorito
Naomi Osaka vuelve a la ciudad donde su tenis siempre encontró refugio. Dos títulos del US Open, 2018 y 2020, figuran entre sus cuatro grandes. Aquí se siente validada. Lo dice sin rodeos: “Creo que ya me he demostrado cosas aquí, puedo apoyarme en eso para tener confianza”.
Llega con señales alentadoras. Semifinales en el torneo de Washington sobre pista dura, luego cuartos de final en Toronto este mismo mes. No es la Osaka arrolladora de sus mejores años, pero el pulso competitivo ha regresado. Y eso, en su superficie predilecta, importa.
Su último Grand Slam lo levantó hace cinco años en Australia. Desde entonces, ha hablado con una honestidad poco habitual de sus problemas de salud mental. Se tomó tiempo, mucho tiempo: 15 meses fuera del circuito para cuidar de sí misma y centrarse en la maternidad antes de regresar en 2023. El ranking no cuenta esa parte de la historia. Su tenis, poco a poco, sí.
Este año firmó sus mejores cuartos de final en Wimbledon, con una victoria de impacto ante Sabalenka. Si fue capaz de agitar la hierba, la lógica apunta a que en la pista dura de Flushing Meadows puede ir aún más lejos. Debuta ante Anastasia Zakharova, número 101 del mundo, a la que se enfrenta por primera vez. Sobre el papel, un estreno asequible. En la práctica, un examen a su arranque, a su capacidad de imponer ritmo desde el primer día.
Alcaraz que vuelve del parón, Sabalenka que pelea contra su propia inercia, Osaka que intenta reescribir su historia desde un lugar conocido. La segunda jornada del US Open no ofrece respiros. Ofrece respuestas. Y alguna que otra sacudida.




