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Alcaraz regresa al US Open: desafíos y rivalidades en Nueva York

Carlos Alcaraz regresa donde se siente más vivo: bajo los focos de Nueva York, con el murmullo constante de Flushing Meadows y la presión de un título que defender. El español, campeón vigente del US Open, abrirá su campaña ante Roman Safiullin el 31 de agosto (1 de septiembre, hora de Singapur), en lo que será su primer partido oficial en más de cuatro meses.

Ha sido una espera larga. Desde abril, una lesión en la muñeca derecha lo dejó fuera de combate y obligó a frenar en seco una temporada que ya tenía un gran hito: el título del Australian Open en enero, que lo convirtió en el hombre más joven en completar el Grand Slam de carrera. Ahora busca cerrar el círculo con otro grande en pista dura.

El sorteo no le ha regalado precisamente un calentamiento suave.

Safiullin, un estreno sin red

El cara a cara entre Roman Safiullin y Carlos Alcaraz está igualado: 1-1. Y los antecedentes avisan. El ruso, de 29 años, es de los que no se arrugan desde el fondo de pista. Golpea plano, duro, y ya ha demostrado que puede incomodar a los mejores.

En Wimbledon firmó una gran actuación: derrotó a Andrey Rublev y Joao Fonseca camino de los octavos de final, donde solo cedió en cuatro sets ante Novak Djokovic. No es un desconocido que llega a ver qué pasa. Es un rival con colmillo.

Safiullin ya sabe lo que es tumbar a Alcaraz. Lo hizo en el ATP Paris Masters de 2023, en pista cubierta, aprovechando cada duda del español. Aquella derrota dolió. La respuesta llegó en el escenario más grande posible: los Juegos Olímpicos de París al año siguiente, donde Alcaraz se cobró la revancha.

Esta vez, la incógnita no es el tenis del murciano, sino su cuerpo. Alcaraz ha insistido en que las sesiones de entrenamiento, exigentes y largas, le han devuelto la confianza en la muñeca. Dice estar listo para ir “al 100%”. Nueva York comprobará rápido si esa declaración aguanta la intensidad de un Grand Slam.

Sabalenka, entre la historia y el vértigo

En el cuadro femenino, Aryna Sabalenka llega al US Open con una mezcla extraña: la posibilidad de hacer historia y el peso de una caída de rendimiento que no encaja con su estatus de número uno.

La bielorrusa, campeona las dos últimas ediciones en Flushing Meadows, se presenta con la opción de convertirse en la tercera mujer en ganar tres US Open consecutivos, algo que solo lograron Chris Evert y Serena Williams. Pero su temporada reciente en pista dura no refleja la autoridad que mostró en marzo, cuando encadenó títulos en Indian Wells y Miami.

Desde entonces, la pendiente ha sido resbaladiza. Cuartos de final en Roland Garros, octavos en Wimbledon, y un tramo de año en el que el juego perdió filo y la confianza pareció tambalearse. Tanto, que podría incluso perder el número uno del mundo aunque levante el trofeo en Nueva York.

Su debut será ante Camila Osorio, número 59 del ranking. El historial favorece con claridad a Sabalenka: 2-0. La colombiana cayó ante ella en Wimbledon 2021, sobre hierba, y en Madrid 2023, sobre tierra. Dos superficies distintas, mismo desenlace.

Sabalenka, campeona en Brisbane y finalista en el Australian Open a comienzos de año, insiste en que este bache no ha apagado su convicción. Lo resume en una frase: “Láncenme desafíos duros, volveré más fuerte”. Nueva York le ofrece uno mayúsculo: sostener su trono mientras el resto del circuito huele sangre.

Osaka vuelve al escenario de sus certezas

Naomi Osaka conoce cada rincón emocional de este torneo. Aquí ganó en 2018 y 2020, dos de los cuatro grandes que lucen en su palmarés. Aquí, también, aprendió a gestionar el peso de la fama, el ruido mediático y sus propias sombras.

Ahora regresa al US Open con otra versión de sí misma. Más veterana, madre, y con un recorrido reciente que invita a pensar que su tenis vuelve a encontrar continuidad. En agosto alcanzó las semifinales en el torneo de pista dura de Washington y después los cuartos de final en Toronto. No son títulos, pero sí señales de que la maquinaria empieza a girar con ritmo.

“Creo que ya me he probado a mí misma aquí, puedo apoyarme en eso para tener confianza”, ha dicho la japonesa. Y no es una frase vacía: en Nueva York ya ha demostrado que sabe manejar las noches grandes.

Su primera rival será Anastasia Zakharova, número 101 del mundo. Es el primer duelo entre ambas. Osaka llega, además, con el impulso de su mejor actuación histórica en Wimbledon, donde en 2026 alcanzó los cuartos de final y firmó una victoria de peso ante Sabalenka. Si en hierba fue capaz de eso, en la pista dura de Flushing Meadows, su hábitat natural, el listón de expectativas sube.

Osaka buscará un arranque rápido, agresivo, que le permita marcar territorio desde el primer golpe. Zakharova, sin nada que perder, tendrá que aguantar el vendaval inicial y estirar los intercambios para probar la consistencia de la japonesa.

Un segundo día con aroma a grande

El segundo día del US Open se presenta cargado: el regreso de un campeón que vuelve de lesión, una número uno que camina sobre la delgada línea entre la gloria y el vértigo, y una múltiple campeona que intenta reescribir su historia tras un parón largo por salud mental y maternidad.

Carlos Alcaraz, Aryna Sabalenka, Naomi Osaka. Tres nombres, tres interrogantes distintos. Nueva York no suele tener paciencia con las dudas. La pista, tampoco.