Alex de Minaur avanza en el US Open: debut contundente
Alex de Minaur tuvo que esperar cuatro días para entrar en acción en el US Open. Necesitó menos de una hora para marcharse de la pista.
En un torneo golpeado por el mal tiempo desde el inicio, el número 7 del mundo por fin arrancó su campaña en Nueva York y lo hizo como un jugador que no piensa dejar que el cielo decida su destino: 6-2, 6-2, 6-4 a Andrea Guerrieri, zurdo italiano y debutante en un cuadro principal de Grand Slam a los 27 años.
Inicio furioso, pausa forzada
El australiano salió con el cuchillo entre los dientes. Quebró el servicio de Guerrieri en el primer juego de los dos primeros sets, se adueñó de la pista 11 de Flushing Meadows y se encaminaba a una tarde corta y cómoda.
Con 6-2, 4-2 a favor, el cielo volvió a cerrarse sobre Nueva York. El juez de silla detuvo el partido y llegó otra espera, de aproximadamente dos horas, para un jugador que ya había visto cómo la lluvia desplazaba su estreno del miércoles (AEST) al cuarto día de competición.
Cuando regresó, apenas necesitó completar un total de 99 minutos en pista —sumando ambos tramos— para liquidar a Guerrieri y unirse a la nutrida lista de australianos ya en segunda ronda: Dane Sweeny, Tristan Schoolkate, Taylah Preston, Kim Birrell, Maya Joint, Alexei Popyrin y James Duckworth.
El juego de piernas estaba fino, los golpes limpios, el plan claro. Un debut de manual… con un pequeño borrón en el tercer set.
Un tropiezo y reacción inmediata
Con la meta a la vista, De Minaur se permitió el único lujo que no encaja con su estilo: un juego de servicio descuidado que perdió en blanco cuando intentaba ponerse 4-2 en el marcador del tercer parcial. En el siguiente turno al saque volvió a complicarse: 0-30 abajo con las pelotas Wilson en la mano y la sensación de haber abierto una puerta innecesaria.
La reacción fue rápida. Ajustó, cerró ángulos, recuperó el control y terminó sellando el triunfo sin más concesiones. Partido “relativamente limpio”, como él mismo lo definió después, en un día en el que la mayor amenaza no venía del otro lado de la red, sino de las nubes.
“Estos torneos van de adaptarse, ese es el juego”, explicó De Minaur, consciente de que la primera semana del US Open se ha convertido en un rompecabezas meteorológico. “Hay demasiado en juego como para dejar que algo así te afecte. Me alegra cómo lo manejé. Entrar, hacer el trabajo y salir”.
Su plan es simple: seguir ganando hasta que el torneo lo lleve a las grandes pistas. “Por la lluvia no hay nada que puedas hacer. Solo salir, jugar tu partido y, si ganas lo suficiente, acabarás en la pista del estadio. Esa es la mentalidad”.
Un cuadro que se abre… y se endurece
El australiano no tuvo el refugio de un techo retráctil. Programado inicialmente en el Grandstand, acabó relegado a la pista 11, en los márgenes del complejo, uno de esos detalles que los grandes jugadores suelen usar como combustible competitivo.
Ahora, la montaña se empina. En segunda ronda le espera Botic van de Zandschulp, holandés peligroso que también avanzó en tres sets ante el británico Jan Choinski. No es un nombre que asuste por ranking, pero sí por memoria: fue él quien eliminó a Carlos Alcaraz en segunda ronda del US Open hace dos años.
El trazado teórico no se detiene ahí. En tercera ronda podría aparecer el 31º cabeza de serie, Zizou Bergs, y en unos hipotéticos cuartos de final el número uno del cuadro, Alexander Zverev, que necesitó casi cinco horas para superar al italiano Lorenzo Sonego en su debut.
Hay, sin embargo, una rendija de luz. Un posible rival de octavos, el 12º cabeza de serie Rafael Jodar, uno de los hombres más en forma del circuito, cayó con estrépito: 6-2, 6-1, 6-1 ante el lucky loser Bu Yunchaokete, que entró en el cuadro tras la baja de Thanasi Kokkinakis por un problema de tobillo. Un resultado que reconfigura la zona de De Minaur y, sobre el papel, suaviza el camino hacia la segunda semana.
Un año irregular, un escenario talismán
El contraste es evidente. De Minaur arrancó 2026 a todo gas: segundo cuarto de final consecutivo en el Australian Open, título en Rotterdam, sensación de jugador consolidado en la élite. Después, un ligero frenazo. Eliminado en tercera ronda en Roland-Garros y en octava en Wimbledon, lejos de sus propias expectativas.
Nueva York, sin embargo, suele ser amable con él. Tres veces cuartofinalista en el US Open, el australiano ve en estas pistas duras un territorio familiar, un lugar donde su mezcla de velocidad, consistencia y agresividad encuentra su mejor versión. El objetivo está claro: volver, como mínimo, a los últimos ocho.
Jornada amarga para otros australianos
Mientras De Minaur avanzaba, el resto de la armada australiana vivía una jornada mucho más áspera.
Taylah Preston, invitada de 20 años, apenas pudo competir en su duelo de segunda ronda. Taylor Townsend la arrolló 6-1, 6-1 en solo 48 minutos. Las cifras lo dicen todo: dos golpes ganadores por 28 errores no forzados para la joven australiana.
Kim Birrell sí encontró respuesta. Tras perder el primer set 6-1 ante la 18ª cabeza de serie, Ekaterina Alexandrova, se rehízo con un 6-2 para forzar el tercero. Pero un doble fallo en el primer punto del set definitivo le entregó la iniciativa a la rusa, que ya no la soltó y cerró por 6-3.
En la parte alta del cuadro femenino también cayó una de las grandes. Daria Kasatkina se despidió en primera ronda ante Paula Badosa, en un duelo interrumpido por la lluvia y reanudado al día siguiente. La española, ex número 2 del mundo, estaba a dos puntos de la victoria cuando llegó la suspensión. Al reanudar, tuvo que salvar dos bolas de break antes de cerrar el 6-1, 5-4 en su noveno punto de partido. El premio: un cruce de alto voltaje con la campeona de 2024, Coco Gauff.
La mala racha australiana alcanzó incluso al entorno más cercano de De Minaur. Su esposa, la británica Katie Boulter, se despidió con un contundente 6-1, 6-0 ante la subcampeona de Wimbledon, Karolina Muchova.
“Por supuesto que es difícil”, admitió De Minaur. “Siempre nos apoyamos, siempre tenemos un ojo puesto en lo que hace el otro. Fue un día duro para Katie y yo tenía que concentrarme en mi tarea y hacer el trabajo de la mejor manera posible. Me alegra haberlo conseguido hoy”.
Lo que viene
Maya Joint afrontará un desafío mayúsculo ante la 9ª cabeza de serie, Elina Svitolina, mientras que James Duckworth se medirá a Wu Yibing en sus respectivos partidos de segunda ronda, previstos para el jueves (AEST).
En medio del caos climático, de horarios movidos y pistas secundarias, Alex de Minaur ya ha dejado claro algo en Nueva York: puede que la lluvia marque el calendario, pero no piensa dejar que marque su torneo. Ahora le toca demostrar si este arranque fulgurante es solo un buen primer acto o el inicio de otra gran campaña en su Grand Slam talismán.




