Alex Eala y Iva Jovic se enfrentan de nuevo en el US Open
Alex Eala vuelve a cruzarse con un rostro muy familiar en el US Open. Y esta vez, en la tercera ronda, la filipina de 21 años quiere que el viejo dicho se cumpla: a la tercera va la vencida.
Después de dos victorias contundentes, ambas en sets corridos, Eala se ha ganado el derecho de volver a mirar de frente a Iva Jovic, amiga fuera de la pista y auténtica piedra en el zapato dentro de ella. La número 18 del mundo barrió primero a Oleksandra Oliynykova por 6-1, 6-4 y luego despachó a la estadounidense Mary Stoiana, procedente de la fase previa, por 6-1, 6-2. Casi sin despeinarse. Pero ahora llega el muro de siempre.
Una rivalidad que ya escuece
Enfrente estará Jovic, número 14 del mundo, 18 años, local y con la confianza que dan los precedentes. Este año ya ha derrotado dos veces a Eala: en el HSBC Championships, por un demoledor 6-2, 6-2, y en la primera ronda de Roland Garros, 6-4, 6-2. Dos choques, dos victorias claras. Un patrón que la filipina quiere romper en la gran ciudad que nunca duerme.
Jovic también aterriza en esta tercera ronda con paso firme. En Nueva York superó a Fran Jones por 6-4, 6-4 en su debut y luego se impuso a Magda Frech por 7-5, 6-3. Resultados sólidos, sin dramas, que confirman que la estadounidense llega con el pulso alto a este nuevo capítulo frente a su amiga-rival.
“Super excited, the atmosphere is going to be amazing”, dijo Jovic, con 18 años recién cumplidos, sobre el duelo que se avecina ante Eala. Para ella, no es solo otro partido: “It's super nice to be playing each other in the third round, deeper in the slams, so hopefully we keep going at runs like these”.
Dos jóvenes que se empujan mutuamente hacia las rondas grandes. Dos carreras que se cruzan demasiado seguido como para hablar de simple casualidad.
Amigas, pero no tanto
La relación entre ambas va más allá de la línea de fondo. Se conocen bien, comparten entrenamientos, vestuarios y hasta momentos de puro espectáculo. Hace unos días compartieron pista en el segmento de exhibición Stars of the Open, donde sus propios padres se sumaron a un divertido partido de dobles para los aficionados. Risas, complicidad, bromas. Todo eso quedará en pausa cuando la jueza de silla cante el “play”.
Eala no escatima elogios cuando habla de Jovic. “Iva, she’s an amazing player, young, very talented, and very intelligent. She’s higher ranked and very accomplished, and I’ve encountered my fair share of challenges against her this year”, reconoce la filipina, consciente de la dimensión del reto. No es solo una rival más del circuito: es el espejo en el que, por ahora, se ha visto superada.
La búsqueda del ajuste perfecto
La filipina insiste en que, más allá del nombre al otro lado de la red, su enfoque no cambia. Rutina, preparación, disciplina. “It’s not under my control who I play. I just do my best and try to do everything I can to win”, afirma. Su mensaje es claro: no va a obsesionarse con la estadística, sino con la ejecución.
La realidad, sin embargo, añade un matiz inevitable. Este tercer cruce del año llega en un escenario mayor, con más ruido, más presión y más ojos puestos en ellas. Eala busca “descifrar el código” de una jugadora que, por ahora, ha encontrado siempre la forma de desarmarla. Jovic, por su parte, quiere confirmar que la jerarquía reciente entre ambas no es casualidad.
La cita será el sábado, hora de Manila, con horario aún por definir. Un dato menor para quienes llevan todo el año midiéndose en silencio, entre entrenamientos, torneos y miradas de complicidad.
Esta vez, el telón se levanta en un Grand Slam. Amigas, sí. Pero durante unos cuantos juegos, solo quedará espacio para una pregunta: ¿seguirá mandando Jovic o será por fin el día en que Eala cambie la historia?




