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Anisimova avanza tras un duro partido; Khachanov elimina a Auger-Aliassime

El quinto día del US Open dejó de todo: remontadas imposibles, favoritos que se desinflan, veteranos que aún muerden y adolescentes que anuncian futuro. Un día de tenis duro, nervioso, de esos que dejan cicatriz.

Anisimova sobrevive al susto Tagger

En el Grandstand, Amanda Anisimova, finalista el año pasado, necesitó tres sets exigentes para doblegar a la debutante Lilli Tagger: 6-3, 3-6, 6-1. El marcador engaña. Durante casi dos sets, la estadounidense estuvo a merced de la frescura de la austríaca, apenas 18 años y cero complejos.

Anisimova arrancó sólida, mandando con el drive y castigando el segundo servicio rival para llevarse el primer set 6-3. Parecía la típica tarde rutinaria de favorita asentada. No lo fue. Tagger ajustó miras, se soltó desde el fondo y empezó a encontrar líneas. Rompió de entrada en el segundo parcial, se adueñó de los intercambios largos y devolvió el golpe: 6-3 para ella y el partido en llamas.

El tercer set fue una prueba de carácter. Anisimova salió tocada, pero no hundida. Reaccionó rápido: corrigió el porcentaje de primeros, apretó al resto y se puso 2-0 tras un break que cambió la temperatura del encuentro. El juego que llevó al 3-0 se convirtió en una pequeña batalla: más de nueve minutos, seis bolas de rotura para la estadounidense, defensa feroz de Tagger, nivel altísimo. Cada punto, una discusión. Cada error, un rugido.

Tagger salvó opciones de quiebre, llegó incluso a tener ventaja, pero un latigazo de derecha restando, brutal, le arrebató la iniciativa. Ese punto fue casi una declaración: Anisimova no estaba dispuesta a dejarse sorprender. El 4-0, con otra rotura, quebró por fin la resistencia de la austríaca y, de paso, la espalda del partido. A partir de ahí, la finalista de 2025 mandó con autoridad hasta cerrar 6-1.

Se va Tagger, pero deja aviso. Talento, descaro y un estreno en el US Open que no pasará desapercibido. Anisimova, por su parte, sale reforzada de un día incómodo. La espera ahora en tercera ronda Anastasia Potapova o Leolia Jeanjean, y en el horizonte se dibuja un posible choque de octavos contra Mirra Andreeva. Si ese duelo se concreta, puede ser dinamita pura.

Khachanov apaga a Auger-Aliassime

En el Louis Armstrong, el gran golpe del día lo dio Karen Khachanov. El ruso remontó al número 3 del cuadro, Felix Auger-Aliassime, con un (5)6-7, 6-3, 6-2, 6-2 que dejó más preguntas que respuestas sobre el canadiense.

Auger-Aliassime arrancó bien. Se llevó el primer set en un tie-break trabajado, con puntos de autoridad, incluido un smash a lo Pete Sampras para el 5-4 del desempate y un derechazo cruzado enorme para colocarse con bola de set. Cerró el parcial cuando Khachanov mandó largo y ancho un intento de passing. Todo parecía bajo control: 7-6 para el cabeza de serie número 3, servicio sólido, sensación de mando.

Y de repente, se vació. El físico, el pie, la fatiga… algo no estaba bien. No hubo gesto claro, pero sí síntomas: movimiento lento, segundos servicios tímidos, poca chispa en la derecha. Khachanov, sin necesidad de hacer magia, leyó la situación y apretó donde dolía. Se llevó el segundo set 6-3, alargando puntos, castigando el revés y obligando a Felix a moverse.

El tercer parcial fue casi un monólogo. Auger-Aliassime perdió el servicio temprano, cedió un segundo break para el 4-1 y apenas pudo sostener un par de juegos. Khachanov no necesitó arriesgar: consistencia, profundidad y paciencia. 6-2 y el número 3, contra las cuerdas.

La cuarta manga confirmó la tendencia. Felix logró al menos estrenarse en el marcador, pero el ruso mantuvo la autoridad al saque, se colocó 5-1 y cerró de nuevo 6-2. Más que una sorpresa estruendosa, fue una sensación incómoda: el canadiense simplemente no pudo competir al nivel que exige un segundo turno de Armstrong. Khachanov, impecable en la concentración, avanzó con solvencia y se medirá ahora a Benjamin Bonzi o Ignacio Buse.

Osaka sufre, pero encuentra el camino

En Arthur Ashe, Naomi Osaka firmó un partido muy suyo: ráfagas de brillantez, lagunas peligrosas y, al final, victoria. Derrotó a Katerina Siniakova por 6-2, 5-7, 6-1 y se ganó un cruce de tercera ronda ante Elise Mertens.

Osaka arrancó como la jugadora que dominó este torneo en el pasado: ritmo alto, saque pesado, dictando desde el fondo. 6-2 sin sobresaltos. En el segundo set llegó el caos. Con 6-2, 5-3 y saque para cerrar, se enredó. Encadenó errores, dejó entrar a Siniakova en el partido y vio cómo la checa, entre fallos y aciertos, encadenaba cuatro juegos seguidos para robarle el parcial 7-5.

El tercer set fue un corte limpio. Osaka se marchó al vestuario entre mangas, regresó con otra cara y con el plan claro: mandar desde el primer golpe. Rompió de inmediato, sostuvo con autoridad, volvió a quebrar para el 3-0 y ya no aflojó. Hubo algún momento de duda en el servicio, pero su derecha, cuando la necesitó, volvió a ser el arma que tantas veces le ha abierto camino en Nueva York. El 6-1 final no borra las dudas sobre su consistencia, pero sí confirma algo: cuando huele peligro, aún tiene tenis para responder.

Keys firma una remontada salvaje

En el Stadium 17, Madison Keys protagonizó uno de los partidos del torneo hasta ahora. La estadounidense, cabeza de serie 22, levantó cinco puntos de partido ante Anna Bondar y se impuso por 5-7, 6-4, 7-6(5) en un duelo que tuvo de todo: nervios, errores groseros y golpes de pura inspiración.

Bondar se llevó el primer set 7-5, aprovechando los baches de Keys, que ya en primera ronda había dejado dudas. En el tercero, la húngara llegó a servir dos veces para cerrar el encuentro. La primera, con 5-2, se desmoronó con dos dobles faltas. La segunda, más tarde, volvió a notar el peso del momento.

Keys, por su parte, caminó todo el rato al borde del abismo. Se vio 0-30, se enredó con dobles faltas en momentos clave, falló una volea a la altura de los hombros cuando no podía fallar… y sin embargo, cada vez que encaró un punto de partido en contra, soltó el brazo. Derechas descomunales, una dentro-fuera para salvar una bola de partido, un ace en otra situación límite. El super tie-break final fue un compendio de su tenis: errores, sí, pero también una potencia que, cuando aparece, arrasa. Del 3-4 con mini-break en contra pasó a 9-5, cuatro puntos de partido a favor y un cierre que dejó a Bondar con una derrota que costará digerir.

La recompensa para Keys no es menor: en tercera ronda la espera Qinwen Zheng o Yulia Putintseva.

Swiatek acelera, Bouzkova cumple, Osaka y compañía marcan el ritmo

Iga Swiatek, campeona en 2022, sigue afinando su versión más autoritaria. Venció a Nadia Podoroska por 6-3, 6-2, sin ceder el servicio y perdiendo solo cinco juegos en todo el partido. Después de un 2026 irregular, su título en Toronto le ha devuelto la confianza. En Nueva York se la ve ligera, agresiva, con esa sensación de inevitabilidad que tantas veces la ha acompañado. En tercera ronda se medirá a Marie Bouzkova.

Bouzkova, por su parte, no dio opción a Harriet Dart: 6-2, 6-2 en un duelo que nunca se le escapó de las manos. Ordenada, sólida, castigó la inconsistencia de la británica y se ganó el derecho a probar el muro Swiatek en la siguiente ronda.

En el cuadro femenino también avanzó Amanda Anisimova, ya mencionada, y se mantiene la expectativa por Mirra Andreeva, que se mide a Eva Lys con la posibilidad de cruzarse luego con la estadounidense. El torneo empieza a perfilar duelos de alto voltaje muy pronto.

Fritz arrasa en Ashe, Felix se despide en silencio

Entre tanto, en Arthur Ashe, Taylor Fritz apenas dio respiro a Mattia Bellucci en el arranque de su partido, llegando a dominar 5-0 en el primer set con una autoridad propia de un top 10 que se siente cómodo en casa. El estadounidense quiere aprovechar un cuadro que le abre una ventana real de protagonismo en la segunda semana.

El contraste llegó con la salida de escena de Auger-Aliassime. Semifinalista dos veces en este torneo, número 3 del cuadro, se marcha demasiado pronto y sin dejar la sensación de estar cerca de su mejor nivel. Sea un problema físico, sea una cuestión de confianza, el canadiense sigue sin encontrar esa “marcha final” que se le exige a alguien de su ranking, sobre todo después de no aprovechar cuadros favorables en Roland Garros y Wimbledon.

Khachanov, mientras tanto, se coloca en una posición interesante. Ex semifinalista en Nueva York, jugador de pegada enorme y experiencia en grandes escenarios, ha dado un golpe serio al cuadro al tumbar a un cabeza de serie alto. Le esperan Bonzi o Buse, pero lo que realmente se abre es otra cosa: la posibilidad de que este US Open vuelva a ser su gran escaparate.

El torneo apenas entra en calor y ya deja heridas, advertencias y candidatos que emergen entre el ruido. En Flushing Meadows, el margen para dudar es mínimo. Y algunos, como Anisimova, Osaka o Khachanov, han elegido responder a gritos.