Arsenal pierde a Saka por varias semanas: ¿cómo afectará al equipo?
El Emirates se prepara para recibir a Hull este sábado con una noticia que pesa más que cualquier rival: Bukayo Saka no volverá a vestirse de corto en “un buen tiempo”. Mikel Arteta lo asumió con gesto serio y palabras claras. No hay margen para el optimismo a corto plazo.
El extremo inglés no juega desde que se retiró cojeando por un problema en el cuádriceps en los primeros compases del choque de Champions League contra Bayern Munich el mes pasado. Lo que empezó como un golpe preocupante se ha convertido en un parón largo en pleno corazón de la temporada.
Los primeros informes ya hablaban de hasta ocho semanas de baja. Después, la acumulación de líquido en la zona retrasó las pruebas de seguimiento y enfrió cualquier esperanza de un regreso rápido. Ahora, la hoja de ruta es otra: paciencia, control y una fecha marcada en rojo, el parón internacional de noviembre.
“Estamos hablando de semanas”, admitió Arteta. El plan es que, tras ese parón, Saka pueda volver a pisar césped, aumentar la carga de trabajo y comprobar sensaciones. Hasta entonces, nada de riesgos. Nada de atajos. “Por desgracia, va a estar fuera un tiempo”, remató el técnico.
Para un Arsenal que ha hecho de Saka su referencia ofensiva, su ausencia no es solo una baja: es un reajuste de identidad en la banda derecha. Toca reinventarse mientras el futbolista más determinante del equipo mira desde la grada.
Konsa respira y apunta a Hull
La mala noticia de Saka llega, al menos, acompañada de un respiro en defensa. Ezri Konsa, que encendió las alarmas al ser sustituido pasada la hora de partido ante Slavia Prague en Champions League, estará disponible para el duelo ante Hull.
Arteta explicó tras aquel encuentro que el central, fichaje veraniego, “tenía algunos problemas” que obligaron a cambiarlo, dando entrada a Cristhian Mosquera. No se trataba de un golpe concreto, sino de la factura de tantas titularidades seguidas. Konsa se ha convertido en un fijo junto a Gabriel y el cuerpo técnico decidió no tentar a la suerte.
Esta vez, el aviso no ha pasado a susto. El propio Arteta despejó dudas en la previa: Konsa se ha entrenado con normalidad el viernes y entra en los planes para el fin de semana. “Sí, está bien”, aseguró el entrenador. “Se sentía mucho mejor hoy. Lo sacamos por precaución y por la cantidad de minutos que venía jugando. Pero ayer y hoy se ha sentido bien”.
La recompensa a su rendimiento no llega solo desde Londres. Konsa también figura en la última lista de Inglaterra, compartiendo convocatoria con otros jugadores de Arsenal como Ben White, Myles Lewis-Skelly, Declan Rice y Eberechi Eze. El gran ausente entre los nombres ofensivos es Noni Madueke, que se queda fuera de esta llamada.
El regreso silencioso de Saliba
Entre tantas miradas puestas en lesiones y plazos, una presencia pasó casi de puntillas en la noche europea ante Slavia: William Saliba volvió a una lista de convocados de Arsenal por primera vez en toda la temporada.
El central francés ha atravesado una rehabilitación larga y exigente tras una lesión de espalda. No disputa un minuto oficial desde la derrota de Francia en semifinales del Mundial ante España en julio. Demasiado tiempo fuera para un jugador que se había convertido en pilar absoluto de la zaga.
En Praga no llegó a saltar al césped. Arteta y su cuerpo técnico han decidido llevar su regreso con guantes de seda, sin acelerar ni un solo paso. Pero su inclusión en la convocatoria ya marca un cambio de fase: Saliba está cerca. Muy cerca.
Este fin de semana podría llegar el siguiente escalón: sus primeros minutos del curso con Arsenal. Y, con ellos, la opción real de colarse en la lista de Francia para los partidos de Nations League contra Italia y Turquía. “Hemos estado en contacto muy estrecho con Francia”, explicó Arteta. “Tienen toda la información. Ahora depende de ellos. Lo que se decida, para nosotros está bien”.
Arsenal pierde a Saka durante semanas, recupera a Konsa y ve asomar de nuevo la figura de Saliba. Entre golpes y buenas noticias, Arteta recompone el puzle. La cuestión es clara: ¿le alcanzará este equilibrio inestable para sostener la pelea mientras su jugador más desequilibrante sigue esperando su turno?



