Aryna Sabalenka arrasa en el US Open y desafía a la prensa
Aryna Sabalenka no solo arrasó en Arthur Ashe Stadium. También marcó territorio ante los micrófonos. La número 1 del mundo barrió a la rusa Polina Iatcenko por 6-1, 6-1 en apenas 53 minutos, pero el verdadero fuego llegó después, en una rueda de prensa tan incómoda como reveladora.
La bielorrusa, dos veces campeona defensora en Nueva York, ya había tenido que lidiar en primera ronda con preguntas sobre su agenda extradeportiva. Esta vez, la insistencia de un periodista sobre sus apariciones en eventos y con marcas encendió la mecha.
“Ustedes son, como, una broma”, soltó Sabalenka cuando le insinuaron que sus actividades con patrocinadores podían parecer “fiestas” o “diversión” en plena preparación de Grand Slam. “Fiestas, diversión. ¿Por qué dirías eso? ¿Por qué siquiera pensarías eso? ¿Qué clase de pregunta es esa? Solo porque publiqué algunas actividades con marcas, ¿ya piensas que he estado de fiesta y no entrenando? La pregunta, ¿qué es eso?”.
El periodista intentó matizar: “Estoy diciendo que hay muchos eventos y cosas así. No estoy diciendo que vayas a fiestas”. Sabalenka no dejó pasar la oportunidad: “Literalmente dijiste eso. Siguiente pregunta”.
El intercambio se volvió aún más tenso cuando el reportero trató de aclararse ante la sala: “Para todos los que no lo tengan claro, no estoy sugiriendo que Aryna se divierta en esas fiestas”. “Gracias, sí”, respondió ella, seca. Él insistió: “Estoy diciendo que hace muchas apariciones y hay mucho que hacer y muchos eventos, ¿ok?”. “Ok. Sigamos”, cortó Sabalenka.
Le preguntaron entonces si, una vez comenzado el torneo, se sentía “más seria y combativa”. La respuesta llegó como un revés paralelo: “Oh, sí, no estaba seria antes. Siguiente pregunta. Piensa antes de decir cosas”.
Entre dardos y sonrisas heladas, Sabalenka dejó claro que no piensa permitir que su presencia en redes sociales ni su relación con las marcas cuestionen su profesionalidad. En la pista, los hechos la respaldan: busca su tercer título consecutivo en el US Open, una hazaña que solo Serena Williams y Chris Evert han logrado en la Era Abierta en Nueva York. El viernes se medirá a Kamilla Rakhimova, de Uzbekistán, con una racha de 16 victorias seguidas en Flushing Meadows y el objetivo de estirarla a 17.
Alcaraz acelera su regreso
En el cuadro masculino, Carlos Alcaraz dio otro paso firme en su regreso tras una larga ausencia por lesión en la muñeca. El español arrancó a contrapié, pero acabó dominando con autoridad al portugués Jaime Faria: 4-6, 6-0, 6-3, 6-2.
Perdió el primer set y, de inmediato, cambió el guion. Encadenó ocho juegos consecutivos, impuso un ritmo inalcanzable y desarboló a Faria con la mezcla habitual de agresividad y creatividad. “Después de eso solo intenté estar concentrado, mantener la calma y pensar que las cosas buenas iban a volver a pasar”, explicó Alcaraz, que ya suma 16 victorias consecutivas en torneos de Grand Slam.
Su defensa del título en Nueva York gana cuerpo. No es todavía la versión más demoledora de Alcaraz, pero el gesto, la confianza y la manera en que ajustó el partido tras el mal inicio hablan de un jugador que se reconoce otra vez en los grandes escenarios.
Ignacio Buse y un apellido que vuelve a sonar en Nueva York
La jornada dejó también una historia de esas que se transmiten de generación en generación. El peruano Ignacio Buse firmó su primera victoria en el US Open en un maratón de cinco sets y reabrió un capítulo familiar que llevaba más de seis décadas cerrado.
Buse, cabeza de serie número 32, derrotó al estadounidense Marcos Giron por 3-6, 6-3, 6-3, 6-7(6), 6-1 tras tres horas y 48 minutos en la pista 6. Cerró el duelo con una volea de revés que desató los gritos de su equipo y de los aficionados en la grada. Su abuelo había sido el último de la familia en ganar un partido en este torneo, en 1958. La espera terminó en 2024.
“Es difícil encontrar la calma en esas situaciones, pero en el quinto set solo intenté recuperarme mentalmente”, explicó Ignacio. “Es una batalla mental ahí fuera. Solo me mantuve tranquilo. Es un momento muy especial”.
Tsitsipas resiste; Tiafoe mantiene viva la esperanza local
Stefanos Tsitsipas también tuvo que remar. El griego se vio un set abajo ante Lloyd Harris, pero sobrevivió al asedio del sudafricano y acabó imponiéndose por 6-7 (1-7), 6-3, 7-6 (7-4), 6-4. Tras haber sorprendido en primera ronda al décimo cabeza de serie, Arthur Fils, Tsitsipas se ha metido de lleno en un tramo peligroso del cuadro. Su próximo rival será el checo Jiri Lehecka, 18º cabeza de serie, un examen serio para medir hasta dónde le alcanza en esta edición.
Frances Tiafoe, por su parte, sostuvo el sueño estadounidense. El undécimo cabeza de serie venció al japonés Rei Sakamoto, procedente de la fase previa, por 6-3, 7-6 (7-2), 7-5. No fue un trámite: el nipón se agarró al partido, pero Tiafoe encontró recursos en los momentos clave para cerrar en tres mangas y mantener vivo un anhelo que ya pesa —23 años sin un campeón local en el cuadro masculino en Nueva York—.
Entre una Sabalenka que no perdona ni en la pista ni ante los periodistas, un Alcaraz que vuelve a pisar fuerte en los grandes escenarios y una serie de historias que van desde la herencia familiar de Buse hasta la resistencia de Tsitsipas y la ambición de Tiafoe, el US Open se enciende. La pregunta es quién será el próximo en soportar la presión cuando las luces de Arthur Ashe aprieten de verdad.




