Ben Shelton avanza a tercera ronda del US Open tras vencer a Hurkacz
Ben Shelton, octavo cabeza de serie, volvió a sentirse como en casa en Nueva York. En una jornada rota por la lluvia, el estadounidense se agarró al partido y acabó tumbando a Hubert Hurkacz por 6-3, 5-7, 7-6(3) y 7-5 para meterse en la tercera ronda del US Open.
No fue un paseo. Ni falta que le hace. Shelton, que ya había necesitado cuatro sets en su debut, volvió a pasar por la trituradora física y mental en la pista dura de Flushing Meadows. Pero ese es, precisamente, el territorio donde más cómodo se siente.
“Creo que estar curtido en batallas es genial”, explicó después, aún con la adrenalina en la voz. Sabe de lo que habla: en los últimos ocho Grand Slams sobre pista dura siempre ha alcanzado, como mínimo, la tercera ronda. En el US Open ya sabe lo que es ir más allá: en 2023 firmó unas semifinales que lo pusieron en el mapa.
Esta vez también coqueteó con el riesgo. Pudo cerrar antes. “Quizá podría haber ganado el partido de forma más eficiente hoy”, admitió. Hurkacz elevó el nivel a partir del segundo set y le obligó a ajustar cada detalle. Shelton lo reconoció sin rodeos: buena parte del sufrimiento fue mérito del polaco y de la intensidad que impuso.
La presión constante de su rival, sin embargo, le sirvió de espejo. “Si no me hubiera empujado como lo hizo hoy, muchas de las cosas que quería limpiar en estos días no habrían salido de forma natural”, analizó. En otras palabras: el combate le ayudó a pulir su juego sobre la marcha. “Jugar un partido así, definitivamente, me beneficia de cara a lo que viene”.
Lluvia, techos cerrados y un torneo a contrarreloj
Mientras Shelton sobrevivía a Hurkacz, el US Open peleaba contra otro rival: el cielo de Nueva York. La lluvia, por segundo día consecutivo, obligó a parar la acción en las pistas exteriores. Solo Arthur Ashe Stadium y Louis Armstrong Stadium, con techo retráctil, mantuvieron el ritmo.
El calendario, ya tocado desde el martes, se convirtió en un rompecabezas. Desde que el torneo adoptó el inicio en domingo, la primera ronda se reparte en tres días. En un escenario sin interrupciones, el miércoles debería haber arrancado con todos ya en segunda ronda. No fue así. La meteorología desordenó todo.
Daniil Medvedev, sin embargo, no dejó que nada le distrajera demasiado. El ruso, séptimo cabeza de serie, despachó a Sebastian Gorzny por 6-3, 6-3 y 7-5. Solo un episodio surrealista rompió su inercia: dos pájaros se posaron sobre la red en pleno punto y el juez de silla decidió repetirlo.
Medvedev no se lo tomó precisamente como una anécdota menor. “Esto estaría definitivamente en mi top cinco”, dijo al ser preguntado por episodios extraños vividos en Flushing Meadows. Su sorpresa no fue por las aves, sino por la gestión arbitral: “Cuando llegaron, pensé: ‘vale, el árbitro va a parar el punto’. Y lo dejó seguir, como: ‘OK, juguemos’. Y en el momento en que pego el ganador, empieza: ‘Stop, stop, stop’”. Al final, se encogió de hombros: “Está bien. Pasa”.
De Minaur se adapta al caos; Jodar se estrella
En medio de cambios de pista, horarios alterados y esperas eternas en el vestuario, algunos jugadores ni siquiera habían debutado hasta el miércoles. Alex de Minaur fue uno de ellos. El australiano, sexto cabeza de serie, vio cómo su partido cambiaba de escenario hasta dos veces antes de poder saltar a la pista.
Acabó estrenando su torneo en la modesta Court 11. Una vez allí, no dio opción: 6-2, 6-2, 6-4 ante el italiano Andrea Guerrieri. “Han sido un par de días duros”, reconoció después. Pero no se permitió excusas: “En estos torneos se trata de adaptarse, ese es el nombre del juego. Hay demasiado en juego como para dejar que algo así te afecte”.
El contraste lo puso Rafael Jodar. El español, de 19 años y con un verano prometedor a sus espaldas, llegó al US Open con ruido a su alrededor. Salió con un golpe de realidad. Yunchaokete Bu lo arrolló: 6-2, 6-1, 6-1 en un partido que se había ido arrastrando por las interrupciones de lluvia hasta completarse por fin.
Jodar no escondió el desgaste mental de la espera: “Sabía que no iba a ser fácil porque estuve esperando mucho ayer y hoy también, pero es lo que hay”. Aceptó el contexto sin dramatismo: “No podemos controlar la lluvia, así que es difícil para ambos jugadores”.
Un día maratón y una sorpresa estadounidense
Con el torneo a contrarreloj, la organización apretó el acelerador. Solo en el cuadro masculino se disputaron 25 partidos de individuales en una sola jornada. El objetivo era claro: cerrar por fin la primera ronda. Lo consiguieron entrada la noche del miércoles.
En ese aluvión de resultados, un nombre local se ganó un hueco: Alex Michelsen. El estadounidense firmó una de las sorpresas del día al eliminar a su compatriota Brandon Nakashima, decimosexto cabeza de serie, por 6-3, 6-4, 6-4. Un triunfo sólido, sin concesiones, que lo mete de lleno en el radar del público neoyorquino.
Shelton, Medvedev, De Minaur, Michelsen. Entre techos cerrados, pájaros en la red y horarios imposibles, el US Open encontró protagonistas. La lluvia seguirá mirando el programa. Ellos, en cambio, ya solo miran hacia la segunda semana.




