Ben Shelton remonta y avanza en el US Open
Ben Shelton necesitó una noche para despertarse. Y eligió hacerlo bajo los focos de Arthur Ashe Stadium, tras un arranque que rozó el desastre, para imponerse 1-6, 6-1, 7-6(3), 6-2 a Tallon Griekspoor en primera ronda del US Open.
El octavo cabeza de serie, señalado como la gran esperanza local para acabar con la sequía estadounidense en Flushing Meadows —ningún campeón desde 2003—, entró al partido agarrotado, sin ritmo y desbordado por un rival que olió sangre desde el primer intercambio.
Un primer set para olvidar
El inicio fue un golpe directo al orgullo de Shelton. Catorce errores no forzados, dos dobles faltas, solo un juego de servicio ganado. Griekspoor, decidido a prolongar la inercia de su sonada victoria ante Alexander Zverev en Montreal, castigó cada duda, cada bola corta, cada segundo de vacilación.
En menos de media hora, el neerlandés se había llevado el primer set 6-1 y el ambiente en la pista se volvió inquieto. Shelton, número uno estadounidense en el cuadro masculino, no encontraba la tecla. Su derecha se le escapaba, su saque no mandaba, su lenguaje corporal hablaba de frustración.
Él mismo lo admitió después: empezó nervioso, fuera de sitio. Y se notó.
El giro en el segundo parcial
El cambio llegó como se producen los grandes ajustes en tenis: punto a punto. Shelton empezó a encontrar primeros saques, a cargar con más convicción sobre el revés de Griekspoor y a acortar los intercambios. La velocidad de su servicio, por fin, se tradujo en control.
El partido se dio la vuelta de forma casi radical. Del 1-6 al 6-1. Esta vez fue Griekspoor quien sufrió para sostener su saque, quien se vio obligado a arriesgar un poco más de la cuenta, quien empezó a acumular errores ante un rival ya asentado en la línea de fondo.
Shelton rompió tres veces el servicio del neerlandés en ese segundo set. El marcador se equilibró, pero, sobre todo, se equilibró la sensación en la pista: el estadounidense ya estaba dentro del torneo.
Tensión máxima en el tercer set
Con el duelo nivelado, el tercer parcial se convirtió en una batalla de nervios. Griekspoor recuperó parte de su agresividad inicial, se aferró a su patrón ofensivo y evitó que Shelton se escapara. Los juegos al saque se hicieron más ajustados, las miradas más largas, los gestos más contenidos.
Nadie cedió su servicio. El set desembocó en un ‘tie-break’ que pedía decisión, valentía y pulso firme. Ahí, la diferencia estuvo en los detalles… y en el saque.
Griekspoor, que ya había empezado a titubear con la segunda, pagó caro sus dudas. Su sexta doble falta del partido llegó en el peor momento posible y le regaló a Shelton el punto que inclinó definitivamente el desempate. El estadounidense se adueñó del ‘tie-break’ 7-3 y, con él, de la noche.
Shelton pisa el acelerador
Con dos sets consecutivos en el bolsillo y el público ya volcado, Shelton olió el final. Salió al cuarto set con una marcha más, imponiendo un ritmo que Griekspoor ya no pudo seguir. El 4-0 inicial fue una declaración de intenciones: el partido ya tenía dueño.
El saque del estadounidense, afinado y profundo, volvió a marcar diferencias. Sus turnos al servicio se acortaron, sus golpes ganadores empezaron a caer con más frecuencia y el neerlandés, obligado a remar contracorriente, se quedó sin respuestas.
Shelton cerró el encuentro 6-2, con autoridad, muy lejos de la versión errática del primer set. No fue un triunfo pulcro, pero sí uno que habla de carácter, de capacidad para gestionar una noche torcida y darle la vuelta.
Próxima parada: Hubert Hurkacz
La recompensa por la remontada no será sencilla: en segunda ronda le espera Hubert Hurkacz, uno de los sacadores más incómodos del circuito y un jugador que rara vez regala ritmo, justo el tipo de rival que Shelton reconoció que le complica.
El estadounidense sigue persiguiendo su primer título de Grand Slam. Esta vez, lo hace con el peso simbólico de intentar devolver a su país a lo más alto en Nueva York. Ante Griekspoor ya demostró que, aunque se tambalee al inicio, no piensa irse pronto de este escenario. La cuestión es clara: ¿podrá mantener ese pulso cuando el nivel suba otro peldaño?




