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Ben Shelton vence a Carlos Alcaraz en un maratón histórico del US Open

En Nueva York ya saben de noches largas. Pero lo que Ben Shelton y Carlos Alcaraz dejaron en Arthur Ashe Stadium rozó lo irreal. El reloj marcaba las 3:33 de la madrugada cuando el último punto cayó del lado del estadounidense, que derribó al vigente campeón en un duelo de cinco sets que ya entra directo en la leyenda del US Open.

Shelton, cabeza de serie número 8, firmó la victoria más importante de su carrera y se metió en semifinales, donde le espera otro estadounidense, Frances Tiafoe. Pase lo que pase en esa semifinal, el domingo habrá un jugador local peleando por el título y por romper una sequía que se extiende desde 2003, cuando Andy Roddick levantó el trofeo en estas mismas pistas.

El campeón, al límite

Alcaraz llegaba como segundo cabeza de serie, renaciendo tras perderse buena parte de la temporada por una lesión de muñeca y encadenando 18 triunfos seguidos en torneos de Grand Slam. Shelton cortó esa racha a lo grande, al cabo de 4 horas y 28 minutos de un pulso físico y mental que llevó al límite al español, que en un momento del partido fue captado vomitando en una toalla.

El choque, programado en la sesión nocturna tras una jornada de partidos maratonianos en Flushing Meadows, tuvo de todo: intercambios brutales desde el fondo, cambios de mando constantes y una grada entregada a los dos, con el ídolo emergente local frente al showman que ha conquistado Nueva York en los últimos años.

El primer set cayó del lado de Alcaraz en el desempate. Parecía el guion de siempre: el campeón aguantando la embestida inicial del rival y marcando territorio en los momentos calientes. Pero Shelton no se descompuso. Ni un gesto de resignación. Al contrario, subió la agresividad, se soltó con el saque y empezó a mandar con su derecha.

El resultado: se llevó el segundo y el tercer set, volteando el partido y encendiendo del todo a la grada.

Respuesta de campeón y desenlace al límite

Herido, Alcaraz reaccionó como lo que es. Aplastó el cuarto set por 6-1, acelerando el ritmo, restando más dentro de la pista y obligando a Shelton a jugar siempre un golpe más. El partido entró entonces en territorio de épica: un quinto set cargado de tensión, con los dos intercambiando golpes y salvando situaciones comprometidas.

Ninguno cedía. Ninguno quería irse. El desenlace, inevitable, llegó en el ‘tiebreak’ definitivo. Y ahí, en esa cuerda floja donde tantas veces había brillado el español, Shelton se mantuvo frío, agresivo y certero para cerrar el desempate por 10-7 y desencadenar el rugido de Arthur Ashe en plena madrugada neoyorquina.

Con este triunfo, el estadounidense firma la victoria más sonada de su corta carrera y, de paso, arrebata a Alcaraz otro pequeño pedazo de historia del torneo: el partido que acaba más tarde en la historia del US Open. Ese honor pertenecía hasta ahora al duelo del español ante Jannik Sinner en los cuartos de final de 2022, que terminó a las 2:50 de la mañana y fue una de las piedras angulares del camino de Alcaraz hacia su primer título en Nueva York.

Esta vez, el reloj fue más cruel con él.

Una jornada de alambres y desempates

El día en Flushing Meadows fue una oda al límite. Tres de los cuatro cuartos de final individuales se decidieron en desempates de partido. La función arrancó con Aryna Sabalenka superando por la mínima a la campeona de Wimbledon, Linda Noskova, para mantener vivas sus aspiraciones de lograr un tercer título seguido en el US Open.

Luego llegó el turno de Frances Tiafoe, que necesitó también remontadas encadenadas para doblegar al estadounidense Alex Michelsen y citarse con Shelton en unas semifinales que devolverán al tenis masculino de Estados Unidos a un escaparate que llevaba años persiguiendo.

Mientras tanto, miles de aficionados se negaban a abandonar sus asientos en Arthur Ashe Stadium. Ni la hora, ni el metro, ni el despertador. Shelton y Alcaraz les dieron razones de sobra para quedarse hasta el último punto, con ambos recibiendo un apoyo ensordecedor en cada cambio de lado.

Al terminar, Shelton resumió el momento mirando a la grada y a su pequeño círculo en las primeras filas: habló de la ciudad, del estadio, de lo especial de esa atmósfera, y bromeó con que solo esperaba que su mejor amigo y su hermana no tuvieran que fichar a las 6 de la mañana… tres horas después de que él firmara la noche de su vida.

Alcaraz, por su parte, se marcha de Nueva York con una derrota que duele, pero con una certeza: si recupera la versión que lo convirtió en el gran faro del circuito, volverá a este escenario con la mirada puesta en recuperar el trono. Mientras tanto, el US Open ya tiene nuevo héroe nocturno y Estados Unidos, por fin, un billete asegurado para soñar de nuevo con un campeón propio en casa.