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Binghamton celebra el Carousel Classic: un festival de tenis inclusivo

Binghamton University Tennis vuelve a tomar el mando del Carousel Classic este fin de semana y lo hace con un mensaje claro: aquí caben todos. El torneo regresa por segundo año consecutivo a Recreation Park en Binghamton, convertido ya en algo más que una simple cita competitiva. Es un festival de tenis y comunidad, con un programa que mezcla élite universitaria, clubes, institutos y, como gran salto adelante, tenis adaptado.

Durante tres días, del 11 al 13 de septiembre, las pistas del parque serán un escaparate de todo lo que el tenis significa para la zona de Binghamton. Habrá competición de Division I, duelos de college club, presencia de equipos de high school y, como novedad, una clínica y un torneo de tenis adaptado que apuntan a convertirse en el corazón emocional del evento.

Un programa que no se detiene

El viernes arranca fuerte. A las 9 de la mañana se ponen en marcha los partidos de Division I y de Collegiate Wheelchair, marcando desde el inicio el carácter inclusivo del torneo. A media mañana, de 11 a 12, la atención pasa a los más pequeños con una clínica juvenil para estudiantes de Horace Mann, antes de que la acción competitiva retome el protagonismo al mediodía hasta alrededor de las 5 de la tarde.

El sábado, el foco se desplaza directamente al tenis adaptado. La clínica abre la jornada a las 9, y los partidos comienzan sobre las 10:30 y se prolongan hasta aproximadamente las 5 de la tarde. El domingo mantiene el pulso: partidos desde las 9 de la mañana durante todo el día, con los enfrentamientos de Collegiate Club entrando en escena a partir del mediodía.

No es un simple calendario comprimido. Es una declaración de intenciones: tenis sin pausas, sin barreras y con formatos para todos.

El salto del tenis adaptado

La gran novedad de esta edición es el programa de tenis adaptado, diseñado para ofrecer a deportistas con discapacidad un entorno competitivo, acogedor y exigente a la vez. Un paso que cambia el perfil del Carousel Classic y lo eleva por encima de la etiqueta de “torneo universitario”.

Programas de silla de ruedas de University of Michigan, University of Houston y Fresno State estarán presentes, tanto en categoría masculina como femenina. A su lado, los equipos de Division I masculinos de Binghamton, Buffalo y Bucknell, y los conjuntos femeninos de Binghamton, Buffalo y Colgate, completan un cuadro con nivel deportivo y un fuerte componente social.

Nick Zieziula, entrenador jefe del equipo masculino de Binghamton, no esconde el orgullo por la dimensión que está tomando la cita. “Estamos orgullosos de ayudar a que este evento crezca y dé un gran paso adelante este año”, subraya. Para él, el fin de semana será algo muy poco habitual en el panorama universitario: “Va a ser bastante único, destacando lo mejor que el deporte puede ofrecer, reuniendo a la gente y creando comunidad”.

Habrá intensidad en la pista, pero también colaboración fuera de ella. Los propios equipos universitarios se implicarán en clínicas para acercar el tenis a jóvenes que quizá nunca han tenido una raqueta en la mano. Desde el punto de vista competitivo, Zieziula también ve un beneficio claro: “En el lado masculino, es una gran oportunidad para nosotros de disputar partidos tempranos en la temporada ante dos programas que están en la cima de sus respectivas conferencias”.

Un proyecto que pide respaldo

Montar un evento de este tamaño no se hace solo. Tennis Charities of Binghamton busca patrocinadores corporativos y socios comunitarios para sostener los gastos globales del torneo y, sobre todo, para impulsar la programación juvenil y comunitaria que da sentido al proyecto.

La entrenadora del equipo femenino, Paul Caceres, pone el foco en esa doble vertiente, competitiva y social. “Damos la bienvenida a todas las escuelas que participarán este año en el Carousel Classic”, afirma. El trabajo con Horace Mann Elementary vuelve a ser una pieza clave: “Tenemos muchas ganas de trabajar de nuevo con los estudiantes de Horace Mann en la clínica juvenil, y también estamos muy ilusionados con la nueva programación adaptada”.

Para las Bearcats, el torneo es también el punto de partida. “Será nuestro primer torneo este otoño en el lado femenino, y será una gran forma de iniciar la temporada con competición de alto nivel”, remarca Caceres.

Nuevas caras, mismas ambiciones

El equipo femenino de Binghamton presenta cuatro incorporaciones que se unen a nombres ya conocidos como Apara Khandare, Angel Walia y Samantha Jaros. Con esa mezcla de experiencia y novedades, las Bearcats abren curso precisamente en casa, en el Carousel Classic, con la oportunidad de marcar el tono de la temporada desde el primer peloteo.

El conjunto masculino llega con una cuenta pendiente muy reciente: la segunda plaza en el NEC Tournament el curso pasado. Regresan jugadores como Andre Ajed, Filipe Costa y Harry Liao, acompañados por cuatro nuevos integrantes que prometen elevar la competencia interna y el nivel de los duelos durante el fin de semana.

Entre la ambición deportiva y la vocación de servicio, el Carousel Classic se ha convertido en algo más que un torneo en el calendario de septiembre. Es el escaparate de lo que Binghamton quiere que sea su tenis: competitivo, abierto, ruidoso, inclusivo.

La pelota empezará a botar el viernes por la mañana. La pregunta es cuántos jugadores, y cuántos niños de la comunidad, saldrán de este fin de semana convencidos de que el tenis también es su lugar.