Botic van de Zandschulp remonta y avanza a cuartos del US Open
Botic van de Zandschulp firma una epopeya en Nueva York: remonta dos sets, salva bola de partido y se mete en cuartos del US Open
Durante más de cinco horas, la Arthur Ashe fue un escenario de resistencia. No de tenis moderno acelerado y fugaz, sino de ese deporte crudo, físico y mental que desgasta hasta al espectador. Al final, el que siguió en pie fue Botic van de Zandschulp.
El neerlandés, de 30 años, sobrevivió a una bola de partido y a dos sets en contra para derrotar al francés Arthur Gea por 3-6, 6-7(0), 7-6(7), 7-6(3), 6-4 en 5 horas y 13 minutos, el cuarto partido más largo en la historia del US Open. Con esa victoria, selló su segundo pase a los cuartos de final en Flushing Meadows, tres años después de su irrupción en 2021.
De estar fuera en tres sets a una noche histórica
Durante buena parte del duelo, el relato apuntaba a otro protagonista. Arthur Gea, “lucky loser” francés, rozó una de las historias más improbables de los últimos años en un Grand Slam. Entró en el cuadro principal gracias a la baja por lesión de espalda del subcampeón de 2022, Casper Ruud, y se encontró a un paso de convertirse en el primer jugador en la historia en alcanzar unos cuartos de final de un grande procedente de la repesca de perdedores.
Ganó el primer set con autoridad. Se llevó el segundo por 7-6 con un contundente 7-0 en el desempate. Mandaba, controlaba los intercambios y manejaba el marcador con frialdad. En el tercer set, el guion parecía cerrado: llegó al “tie-break”, tuvo bola de partido y la historia del encuentro pendió de un solo golpe.
Ahí apareció el otro Botic. El que ya sabía lo que era pisar la segunda semana en Nueva York. El que venía de eliminar al australiano Alex de Minaur en segunda ronda. Salvó esa bola de partido en el desempate del tercer set, se agarró al cemento y empezó a cambiar la noche.
Ganó el “tie-break” por 9-7. Se llevó el cuarto set de nuevo en la muerte súbita, esta vez por 7-3. Y cuando el francés empezaba a sentir el peso de las horas y de la oportunidad perdida, el neerlandés olió la sangre. Un quiebre en el quinto parcial le bastó para cerrar la remontada por 6-4 y firmar una de las victorias más duras y emotivas de su carrera.
Al bajarse del torbellino, Van de Zandschulp no dudó en colocar este triunfo por encima de aquel primer cuarto de final en 2021. No era solo el resultado. Era el camino: dos sets abajo, una bola de partido en contra, casi cinco horas y media de tensión y la sensación de haber sobrevivido a todo.
Blockx hace historia para Bélgica
La jornada en Nueva York dejó otra marca para los libros. Alexander Blockx, cabeza de serie número 28, se convirtió en el primer tenista belga en alcanzar los cuartos de final del US Open en la era profesional. Lo hizo con una victoria sólida y valiente ante el argentino Francisco Cerúndolo, 24º favorito, por 6-3, 4-6, 7-5, 7-5.
Blockx manejó mejor los momentos clave. Cerró el tercer y el cuarto set con la presión al límite, cuando un solo error podía abrir la puerta a un quinto parcial incierto. No tembló. Ese pulso firme le coloca ahora frente a un reto mayor: Karen Khachanov.
Khachanov también sufre, pero avanza
El ruso necesitó también cinco sets para asegurar su billete a cuartos. Se impuso al estadounidense Learner Tien, 14º cabeza de serie, por 7-5, 4-6, 6-7(6), 6-1, 6-4. Otro partido de montaña rusa, con el público empujando al jugador local y Khachanov obligado a rehacerse tras perder el tercer set en el desempate.
Cuando el encuentro amenazaba con escapársele, el ruso apretó el acelerador. Solo concedió un juego en el cuarto set y mantuvo el pulso en el quinto, donde un quiebre marcó la diferencia. Su premio: un cruce de alto voltaje con Blockx por un puesto en semifinales.
El número uno, en escena
Mientras tanto, el cuadro masculino sigue ajustando sus jerarquías. El primer cabeza de serie, Alexander Zverev, cierra la jornada ante el italiano Luciano Darderi, 21º favorito. Un duelo que definirá el resto del camino en la parte alta del cuadro y que llega en una noche ya marcada por la épica.
Porque, pase lo que pase con Zverev, el eco que queda es el de Van de Zandschulp. Un jugador al borde del abismo que se negó a caer y que convirtió un lunes cualquiera en Flushing Meadows en una de esas noches que el US Open no olvida. La pregunta es sencilla: ¿cuánta gasolina le queda para seguir estirando esta historia en Nueva York?




