Coco Gauff avanza a cuartos con autoridad en el US Open
Coco Gauff ya ha dejado claro que no piensa soltar su corona en Flushing Meadows sin pelea. En una noche cálida de festivo en Nueva York, la campeona de 2023 se impuso con firmeza en el duelo íntegramente estadounidense ante la joven Iva Jovic: 6-1, 6-4 y pase a los cuartos de final del US Open.
El marcador parece cómodo. El arranque, no tanto.
La número uno estadounidense regaló de entrada un break con una doble falta en el primer juego. Nervios, tensión, quizá el peso de defender título. Jovic, 18 años y sin nada que perder, aprovechó el regalo. Durante unos instantes, el Arthur Ashe Stadium contuvo la respiración.
Duró poco.
Gauff reaccionó con la contundencia de una campeona. Ajustó el saque, apretó con el resto, adelantó metros en pista y empezó a castigar el revés de su rival. Se llevó los seis juegos siguientes de un tirón. De un 0-1 inquietante a un 6-1 demoledor, en un suspiro. Jovic, que había olfateado sangre, se encontró de repente arrollada por el ritmo y la agresividad de la defensora del título.
Segundo Set
El segundo set ofreció más resistencia y, sobre todo, más tenis.
Jovic por fin consiguió mantener el servicio en el inicio de la manga y se asentó algo mejor en el intercambio. Pero cuando Gauff olió la mínima opción, se lanzó. Tres puntos de pura supervivencia, de defensa desesperada convertida en contraataque feroz, le dieron el break para el 3-2. Fue el tramo que encendió al público: carreras imposibles, ángulos violentos, un despliegue físico que recordó por qué Coco domina la pista dura neoyorquina.
La joven respondió con carácter. Devolvió de inmediato la rotura y se negó a desaparecer del partido. Pero el pulso no le duró demasiado. En el siguiente juego al saque, Gauff la desbordó por completo: break en blanco, autoridad absoluta en la devolución y un gesto claro de que el control volvía a estar de su lado.
Desde ahí, la campeona ya no soltó la presa. Cerró el encuentro al servicio tras una hora y 33 minutos, sin haber cedido todavía un solo set en todo el torneo. Un dato que pesa en la segunda semana de un Grand Slam.
Al terminar, Gauff no solo celebró. También ejerció de referente. Se acercó a Jovic, la miró de frente y la arropó con palabras de consuelo y reconocimiento. Ya en pista, subrayó el talento de la adolescente, a la que definió como una jugadora que “juega más allá de sus años” y a la que ve destinada a muchas segundas semanas en grandes torneos. No hablaba desde la teoría, sino desde la memoria: ella misma fue la prodigio que irrumpió precozmente en el circuito y sabe lo que duelen las derrotas a esa edad.
Su lectura del partido fue clara: un primer set de altísimo nivel por su parte, un segundo en el que Jovic elevó el listón y algunos momentos en los que dejó escapar oportunidades de romper antes. Lo importante, recalcó, fue la manera de cerrar el juego final, sin titubeos, con la determinación que separa a las aspirantes de las campeonas.
El cuadro femenino ya está definido y la ruta de Gauff no concede tregua. En cuartos le espera Mirra Andreeva, vigente campeona de Roland Garros. El historial favorece por completo a la estadounidense: cinco enfrentamientos, cinco victorias. Pero la historia reciente de la rusa obliga a borrar cualquier sensación de rutina.
Gauff lo sabe. Avisó de que cada uno de esos duelos fue duro y que varios pudieron caer del otro lado. Ahora, con Andreeva instalada en la élite tras su título de Grand Slam, espera una versión distinta, más madura, más peligrosa.
El resto de cuartos dibuja un cartel potente: Aryna Sabalenka frente a Linda Noskova, Jessica Pegula contra Emma Navarro, y Qinwen Zheng ante Elena Rybakina completan un cuadro cargado de pegada y ambición. En medio de ese escenario, Gauff avanza sin ceder terreno, con el aura de campeona defensora y la frescura de quien aún tiene 22 años y hambre de más.
La pregunta ya no es si puede repetir título en Flushing Meadows. La cuestión es quién se atreve a frenarla en esta pista que, cada noche, parece cada vez más suya.




