Coco Gauff avanza a cuartos de final del US Open 2023
NUEVA YORK — Coco Gauff ha vuelto a instalarse en su territorio favorito: la segunda semana del US Open. Tres años después de su última presencia en los cuartos de final en Flushing Meadows, la campeona de 2023 regresó a esa instancia con la autoridad de quien ya no se conforma con ser promesa.
Derrotó a su compatriota Iva Jovic por 6-1 y 6-4 en 1 hora y 33 minutos, una victoria que dice mucho más de lo que marca el marcador. Amplía a 10 su racha de triunfos consecutivos en el circuito WTA y ya suma 20 sets seguidos sin ceder uno solo, una secuencia que se remonta a su segundo partido en Cincinnati ante Liudmila Samsonova.
Una jugadora que ya vive en los grandes escenarios
Gauff alcanzó así su 12º cuartos de final de Grand Slam. Ya no es territorio desconocido. Ni siquiera especial en el sentido de algo excepcional. Es rutina de élite.
“Doy la bienvenida a este tipo de partidos”, explicó al hablar del peso de jugar unos cuartos de final de Grand Slam. Para ella, esta ronda ya no es un techo, es una estación de paso. “Estoy constantemente poniéndome en cuartos, así que el momento ya no parece tan grande”, razonó, dejando claro que su estándar competitivo ha cambiado.
No se trata de falta de aprecio. Gauff insiste en caminar sobre esa fina línea entre valorar el escenario y exigir más. Sabe que miles de jugadoras sueñan con llegar a esta instancia. Ella, en cambio, se ha acostumbrado a hacerlo.
De Roma a Nueva York: dos historias opuestas
El antecedente directo entre Gauff e Iva Jovic no invitaba a pensar en una tarde tan cómoda. En Roma, sobre arcilla, la estadounidense tuvo que remontar para imponerse por 5-7, 7-5 y 6-2 en octavos de final, camino de una final en la que caería ante Elina Svitolina.
En Arthur Ashe Stadium, el guion se dio la vuelta desde el primer set.
Gauff empezó con un tropiezo, cediendo su servicio en el juego inicial. Hasta ahí llegó la concesión. A partir de ese momento encadenó seis juegos consecutivos y cerró el parcial en menos de 35 minutos, desbordando a Jovic desde el resto y marcando el ritmo desde la línea de fondo.
Hubo un tramo demoledor: desde mitad del primer set hasta el 0-30 en el inicio del segundo, Gauff ganó 25 de los 30 puntos disputados. Un dominio que dejó a Jovic sin aire ni recursos durante muchos minutos.
Jovic se rebela, Gauff aprieta
La joven estadounidense del otro lado de la red no se rindió. En el segundo set, Jovic elevó su nivel, ajustó golpes, se soltó algo más al servicio. Aun así, terminó el partido habiendo ganado solo el 45% de los puntos con su saque, un dato que refleja lo incómoda que la mantuvo Gauff.
Jovic se marchó de la pista entre lágrimas contenidas, dolida por la sensación de no haber estado a la altura del escenario y del rival. Aun así, llegó a igualar el marcador a 3-3 después de ir abajo un quiebre. Parecía que el partido se abría. Parecía.
Gauff no dejó que el pulso se alargara. Rompió en el 5-4 y se dio la oportunidad de sacar para cerrar el duelo. En el tramo caliente, fue implacable.
“Siempre es genial cuando puedes jugar tu mejor tenis cuando los puntos son más ajustados y cuando la otra jugadora está volviendo al partido”, analizó después. No es casualidad: es gestión de momentos.
La mente de una campeona
Gauff sabe que no siempre va a mantener una ventaja sin sobresaltos. Y lo asume. “Me gustaría estar arriba un break y mantenerlo, pero eso no es el tenis. Es un juego de ida y vuelta”, dijo, casi describiendo la esencia del deporte.
Su cambio más evidente está en la cabeza. Lo explicó con claridad: cuando pierde oportunidades o juegos que tenía encarrilados, no se queda enganchada en el error. Lo deja atrás. Se obliga a mirar solo el siguiente punto.
“No lo veo como oportunidades perdidas. Intento verlo como qué puedo hacer mejor y confiar en que volveré a estar en esa misma posición”, afirmó. Esa frase encaja con la versión de Gauff que levanta títulos grandes y encadena semanas profundas en los torneos importantes.
Un duelo repetido, pero con matices
En cuartos la espera Mirra Andreeva, a quien Gauff conoce muy bien. Se han enfrentado cinco veces y la estadounidense nunca ha perdido. El matiz está en la superficie: cuatro de esos duelos fueron en arcilla. Solo uno en pista dura, precisamente en el US Open de 2023.
Los números respaldan a Gauff. El historial directo, también. Pero el torneo entra ahora en esa fase en la que el pasado pesa menos que el momento. Y su momento es el de una campeona que ya no se sorprende de verse en la segunda semana de los Grand Slams.
Para ella, unos cuartos de final ya no son un premio. Son el punto de partida de lo que realmente quiere volver a tocar: el trofeo en Nueva York.




