logo

Crisis migratoria en Ceuta: más de 5.300 devoluciones a Marruecos

En una ciudad acostumbrada a vivir en tensión, el Gobierno español se aferra a las cifras como si fueran un salvavidas político. Más de 5.300 migrantes que permanecían en Ceuta tras la oleada de llegadas de julio han regresado a Marruecos en el último mes, según datos difundidos ayer y recogidos por AFP. Detrás del dato frío, late una urgencia evidente: devolver una apariencia de normalidad a un enclave que vuelve a caminar sobre el alambre.

Ceuta, siempre frontera y nunca del todo refugio, soporta de nuevo el peso de una crisis que no se mide solo en números. La presión sobre el Ejecutivo de Pedro Sánchez crece al mismo ritmo que las críticas por la velocidad de las devoluciones desde el territorio español en el norte de África. Organizaciones y opositores señalan el ritmo, cuestionan los procedimientos y advierten del coste humano de una política acelerada por el calendario electoral.

Porque la política siempre aparece en segundo plano, aunque todos sepan que está en el centro. Con unas elecciones en el horizonte del próximo año, cada decisión en Ceuta se convierte en munición. La gestión de la última gran entrada de migrantes, la respuesta diplomática con Marruecos y ahora la forma en que se produce el retorno de miles de personas dibujan un escenario incómodo para La Moncloa.

Mientras tanto, lejos de las concertinas y los controles fronterizos, otro tipo de emoción se jugaba en la pista. Un aficionado que hubiera apostado por Lawson habría encontrado al menos un motivo para sonreír: el piloto neozelandés remontó desde la octava posición en la parrilla hasta cruzar la meta en un meritorio sexto puesto. No ganó, pero avanzó. No levantó un trofeo, pero ofreció una carrera sólida, de esas que construyen confianza.

Dos realidades que apenas se rozan: en un lado del mapa, una ciudad que busca oxígeno entre la presión migratoria y el ruido político; en el otro, un piloto que progresa a base de adelantamientos. En Ceuta, el margen de error es mínimo. En la pista, Lawson ya ha demostrado que sabe cómo ganar posiciones cuando la salida no es perfecta.