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Daniil Medvedev estalla por decisión arbitral insólita

Daniil Medvedev vuelve a estallar: dos pájaros en la red y un let tardío desatan la bronca

Kim Birrell ya sufría una tarde complicada. La australiana se vio arrollada en el primer set ante Ekaterina Alexandrova: 6-1 en poco más de 20 minutos. Un parcial que pudo ser aún más cruel. En un suspiro estaba 5-0 abajo, desbordada, sin tiempo para respirar. Al menos consiguió sostener el saque y evitar el sonrojante rosco doble.

Alexandrova, cabeza de serie número 18, manejó el set con autoridad. Tuvo dos puntos de manga; Birrell salvó el primero, pero no encontró respuesta en el segundo. Un arranque áspero, sin apenas margen para agarrarse al partido.

Mientras tanto, en otra pista, el tenis se mezclaba con lo surrealista.

El punto de los pájaros

Daniil Medvedev, que se encaminaba a una victoria cómoda en sets corridos ante el estadounidense Sebastian Gorzny, perdió los nervios por una decisión arbitral tan extraña como inédita: dos pequeños pájaros marrones posados sobre la red y un let señalado demasiado tarde por el juez de silla Timo Janzen.

La escena fue insólita. En pleno peloteo del segundo set, las aves se quedaron tranquilas sobre la cinta. El juego siguió. Medvedev soltó un derechazo demoledor, la bola pasó muy cerca de uno de los pájaros, este salió volando y Gorzny no logró devolver el golpe. Solo entonces llegó la llamada: let y punto a repetir.

Medvedev explotó.

“Esta es una de las decisiones más ridículas que he visto en mi vida… es muy malo”, protestó, desatando un nuevo capítulo en su larga colección de momentos caóticos en pista.

Desde la cabina, Sam Querrey no ocultó su perplejidad. El comentarista se alineó en parte con el ruso, cuestionando por qué no se había cantado let en cuanto los pájaros se posaron sobre la red. “Fue increíble… ¿cómo no se movieron antes? Nunca había visto algo así en mi vida. Tenía que ser let, seguro. Lo que no entiendo es por qué tardó tanto en cantarlo”, señaló.

El ruso, desconcertado, no entendía la secuencia: el punto continúa, él pega el ganador, y solo entonces se ordena repetirlo. El tipo de detalle que a Medvedev le enciende la mecha.

Un historial de caos

Al término del encuentro, el 2021 champion fue preguntado por dónde colocaría este episodio en su ranking personal de situaciones extrañas. No dudó: “Definitivamente estaría en el top cinco”.

Lo explicó con ironía y algo de resignación: cuando vio entrar a los pájaros, pensó que el árbitro detendría el punto. No ocurrió. El juego siguió “como si nada”, hasta que su golpe ganador cambió de golpe el criterio del juez, que interrumpió con un triple “¡Stop!”.

No es la primera vez que Medvedev convierte la Louis Armstrong en escenario de tensión con la silla. El año pasado perdió allí en primera ronda, en un partido marcado por otro estallido: el árbitro permitió a Benjamin Bonzi repetir el segundo servicio después de que un fotógrafo entrara antes de tiempo en la pista. La discusión se alargó más de seis minutos y desquició al ruso.

En 2019, en la misma cancha, sus gestos hacia el público y una entrevista a pie de pista en la que animó a los aficionados a seguir abucheándole terminaron con una multa de 9.000 dólares. Desde entonces, cada paso de Medvedev por ese estadio parece venir acompañado de algún capítulo estrambótico.

Esta vez, al menos, el asunto no fue a más. Tras la tormenta verbal, el ruso cerró su triunfo en dos mangas y dejó el incidente atrás con una frase seca, casi encogiéndose de hombros: “Está bien. Pasa”.

El tenis seguirá hablando de sus golpes, de sus títulos, de sus opciones de volver a levantar un grande. Pero noches como esta recuerdan que, con Medvedev en pista, nunca se trata solo del marcador. A veces, ni siquiera se trata solo de tenis. A veces, dos pequeños pájaros pueden cambiarlo todo.