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Decisiones clave de Flick: lateral derecho y medio

La primera gran decisión de Flick: el lateral derecho y el pulso del medio

Hansi Flick llega al duelo ante Atlético con varias certezas… y tres dudas que lo pueden cambiar todo. Dos están atrás, una en el corazón del equipo. Y de cómo las resuelva dependerá buena parte del plan para contener a un rival que castiga cada desajuste.

Fariñas, mérito contra jerarquía

Brian Fariñas ha hecho lo que se le pedía y algo más: ha respondido de manera impecable en un puesto que no es el suyo. Dos partidos, ante Alavés y Aston Villa, dos actuaciones sobresalientes. Sin estridencias, sin errores. Simplemente fiable.

Ese rendimiento lo coloca de lleno en el debate del lateral derecho. No es un detalle menor. Por su carril se moverá Álex Baena, un futbolista incómodo, de esos que no paran quietos, técnicamente fino y físicamente preparado para sostener el ritmo durante noventa minutos. Tener a alguien concentrado, ordenado y con lectura defensiva como Fariñas es un argumento poderoso.

Pero la ecuación cambia si Eric García recibe el alta definitiva. Flick confía plenamente en él. Su fe es total. Si lo ve preparado, sus opciones de volver directamente al once son muy altas, pese a haber estado fuera los últimos cuatro encuentros por una lesión muscular. No sería la primera vez que el técnico apuesta por la jerarquía y la confianza acumulada en lugar de la inercia del momento.

Hay otro matiz: la velocidad. Si Diego Simeone decide cargar esa banda con más profundidad y potencia, el entrenador del Barça podría verse obligado a priorizar piernas frescas y punta de velocidad por encima de la comodidad táctica. El elegido no solo tendrá que seguir a Baena, también asumir la responsabilidad de frenar a Ademola Lookman, que no ha alcanzado todavía el nivel de la temporada pasada, pero conserva intacta la capacidad de desbordar y decidir un partido en una sola acción.

En ese contexto, Jules Koundé aparece hoy casi descartado. El francés aún no ha superado del todo el esguince de tobillo y, más allá de la cuestión física, su peso en el equipo se ha reducido en las últimas semanas. Ha dejado de ser el fijo de otras épocas. Para este partido, su nombre suena más a recurso de emergencia que a titular real.

Fariñas llega con el mérito. Eric, con la confianza histórica del entrenador. Entre ambos se esconde la primera gran llamada de Flick.

El vacío de Rodri y el dilema De Jong–Bernal

La otra gran incógnita se abre en el medio. La lesión de Rodri aparece justo cuando Frenkie de Jong empieza a ver la luz al final del túnel. Y Flick, en los momentos clave, casi siempre ha mirado al neerlandés.

La opción más lógica, por continuidad, se llama Marc Bernal. Entró tras el descanso en el contundente 3-0 ante Aston Villa para ocupar el sitio de Rodri y sostuvo el nivel colectivo sin temblores. No se escondió, dio líneas de pase, equilibró y permitió que el equipo mantuviera la presión alta. El entrenador ya había mostrado su confianza en él en la noche grande ante Paris Saint-Germain, el día que decidió darle descanso a Rodri. No fue un experimento, fue una elección meditada.

De Jong, mientras tanto, va recuperando terreno. Flick le dio la titularidad ante Alavés, aunque como central para dar descanso a Gerard Martín, una muestra clara de hasta qué punto valora su salida de balón y su capacidad para mandar desde atrás. En Champions, en cambio, comenzó en el banquillo y entró en los últimos veinte minutos por Pedri, para cerrar el partido con criterio y pausa.

Hay un patrón que pesa: cuando el calendario aprieta y el rival exige la mejor versión del Barça, Flick suele mirar primero a De Jong. Es su jugador de confianza para los partidos de máxima dificultad. Esa costumbre puede terminar inclinando la balanza en un puesto donde Bernal representa la lógica del momento y Frenkie, la lógica del entrenador.

¿Continuidad para el canterano que ha respondido cada vez que ha salido? ¿O jerarquía para el centrocampista que mejor conoce los automatismos del equipo en noches de alta tensión? Esa es la segunda decisión de alto voltaje.

Yamal intocable, Gordon gana metros, Adeyemi se apaga

En ataque, la estructura está casi definida. Lamine Yamal es intocable en la derecha. Se ha convertido en pieza clave, indiscutible, el punto de desequilibrio que el equipo no se puede permitir perder. Raphinha ocupa la referencia ofensiva. Ahí no hay debate.

La única incógnita aparece en la izquierda, donde la balanza se inclina cada vez más hacia Anthony Gordon y se aleja de Karim Adeyemi. No es una sensación, es una tendencia.

Cuando Flick ha tenido un partido grande, ha mirado a Gordon. Ahí están los ejemplos: los dos duelos ante Paris Saint-Germain, el Clásico, la cita ante Galatasaray. En todos ellos, el técnico apostó por su despliegue, su trabajo sin balón y su capacidad para castigar espacios. Solo en La Cartuja rompió esa norma, cuando prefirió al alemán para ese contexto específico.

Adeyemi, en cambio, se ha ido apagando. No marca ni firma una asistencia decisiva desde el 13 de octubre, cuando cerró la goleada por 4-1 en el fortín de Galatasaray. Desde entonces, su impacto ofensivo se ha diluido. Corre, lo intenta, pero no concreta. Y en partidos de este nivel, la contundencia pesa tanto como el talento.

Flick se mueve, casi siempre, guiado por el mérito. Fariñas se lo ha ganado. Bernal también. Gordon, en las noches grandes, ha respondido. Pero el entrenador alemán también vive de sus certezas íntimas: Eric García, De Jong, determinados perfiles que le dan seguridad.

Entre el peso del vestuario y la fuerza de los últimos partidos se jugarán las tres plazas abiertas. Y de esas tres decisiones puede depender si el Barça llega al duelo con Atlético con un once continuista… o con un equipo que marque un pequeño punto de inflexión en la temporada.