Elena Rybakina se retira del Masters de fin de temporada
El torneo que debía coronar la temporada de Elena Rybakina arranca sin su gran protagonista. La número 1 del mundo, defensora del título y campeona vigente de las WTA Finals, ha anunciado su retirada en la víspera del inicio del evento por un problema médico.
La noticia estalla justo antes del primer partido del grupo, en el que Rybakina debía enfrentarse a Linda Noskova el domingo. Su plaza en el Grupo 1 pasa ahora a manos de Marta Kostyuk, que entra directamente en el escaparate más selecto del curso.
Una temporada brillante que se apaga de golpe
Rybakina lo explicó en un comunicado, con un tono tan contundente como resignado: ha tenido una temporada “increíble”, pero su cuerpo “no está físicamente listo para competir”. Toca parar. Toca volver a casa, descansar y preparar el asalto a 2027.
La decisión llega cuando la kazaja se presentaba en las WTA Finals con un aura de dominadora. No solo defendía el título que conquistó el año pasado en Riad, sin perder un solo partido. También aterrizaba como la primera clasificada del cuadro, algo muy distinto a lo vivido en 2025, cuando entró como última en sellar billete.
Entre medias, un año de número 1 puro: terminará la temporada en lo más alto del ranking, con un balance de 54 victorias y 14 derrotas, y cuatro títulos de peso en la maleta: Australian Open, Stuttgart, US Open y Ningbo Open. Números de jugadora que manda. Números de era.
Que se caiga del torneo no altera esa cima. Nadie la moverá del trono al cierre del curso.
Kostyuk salta al foco, Noskova cambia de rival
El movimiento de fichas es inmediato. Marta Kostyuk, número 10 del mundo, ocupa el hueco de Rybakina en el grupo y se convierte en rival de Linda Noskova en el duelo inaugural.
Para Noskova, la adaptación es más mental que táctica. Este verano se proclamó campeona de Wimbledon con 21 años, la más joven en lograrlo desde Petra Kvitova, y llegaba a las Finals con ganas de medirse a la número 1 en el gran escenario. Ahora le espera otro tipo de desafío: una Kostyuk peligrosa, ambiciosa y sin nada que perder tras su entrada de urgencia.
El cuadro cambia, el relato también. La baja de la gran favorita abre una rendija de luz para el resto. El título, de repente, parece menos blindado.
Un adiós puntual, no un punto final
Rybakina, pese al jarro de agua fría, deja una promesa: quiere volver a lo grande. En su mensaje, subraya el cariño especial que siente por las WTA Finals y apunta ya a su próximo gran objetivo: estar lista para competir de nuevo en Indian Wells en marzo.
La temporada se cierra sin su última función, pero con una certeza: el circuito ha encontrado en ella a la referencia del momento. La incógnita ya no es si volverá a dominar, sino quién se atreverá a discutirle el mando cuando reaparezca.



