Frodin destaca en la pista central contra Rybakina
La pista central ya estaba tomada por Elena Rybakina, pero durante unos minutos el foco se desvió hacia una adolescente que jugaba como si el marcador no pesara. Era Frodin, sin historial profesional de relieve, sin grandes titulares previos, pero con una idea muy clara en la cabeza.
“Salí ahí para ver cómo sería jugar sin presión, simplemente divertirme”, explicó después. No sonaba a tópico. Su tenis lo había confirmado: golpes sueltos, poco miedo, bastante descaro ante una campeona de Grand Slam.
Rybakina no se mostró sorprendida por el resultado, pero sí por la resistencia. Admitió que Frodin “jugó muy bien hoy”. No lo dijo por cortesía. La joven se ganó cada elogio a base de atrevimiento, en un escenario que suele devorar a las debutantes.
Al terminar, lejos de lamentarse, Frodin hacía balance con una madurez que no siempre se ve en su generación. “Siento que eso es lo que logré, y obviamente tengo mucho que aprender, pero estoy contenta con la mayoría de las cosas que hice ahí fuera”, resumió. No hubo dramatismo, ni excusas. Solo la constatación de que había dado un paso grande en un mundo que apenas empieza a conocer.
Su historia, además, ya traía un guiño del destino. Con 12 años fue doble de cuerpo y de escenas de Demi Singleton, la actriz que interpretó a la joven Serena en la película sobre Richard Williams y el ascenso de sus hijas Serena y Venus. Frodin todavía no ha conocido a Serena Williams, aunque sueña con hacerlo. El círculo, algún día, podría cerrarse de una forma muy distinta: no en un rodaje, sino en un vestuario de torneo.
Entre focos, cámaras y ahora pistas centrales, la pregunta obvia asoma: ¿universidad o salto directo al profesionalismo? Ella no corre. “Creo que intento simplemente terminar el instituto, ver a dónde me lleva el resto de este año”, explicó. “No tengo prisa por tomar una decisión con todo eso”. En un circuito en el que muchos queman etapas, Frodin pisa el freno y mira el calendario con calma.
Lo que sí tiene claro es que este no quiere que sea un encuentro aislado con la élite, y mucho menos con Rybakina. “Ojalá la próxima vez que me enfrente a ella, si sucede, pueda estar más experimentada y ver qué puedo hacer”, lanzó, casi como un reto personal.
La campeona ya sabe lo que le espera si el cuadro vuelve a cruzarlas: una joven sin miedo a la escena grande, que ya probó lo que es jugar sin presión. La próxima vez, querrá algo más que sensaciones. Querrá el resultado.




