Kawhi Leonard regresa a Toronto: nueva era para los Raptors
Kawhi Leonard pasó buena parte del verano en pausa, mirando al teléfono y esperando que la NBA le abriera la puerta de regreso a Toronto. La espera terminó. Y esta vez, todo apunta a que no será una visita fugaz.
El alero ha acordado una extensión de contrato por dos años y 115 millones de dólares con los Raptors, según confirmó a USA TODAY Sports una persona con conocimiento directo de la negociación. El acuerdo incluye una opción de jugador para la temporada 2028-29. Aún no es oficial a nivel público, pero el mensaje es claro: Toronto vuelve a construir su futuro alrededor del hombre que les dio el título de 2019.
La operación llega apenas ocho días después de que la franquicia canadiense cerrara por fin el traspaso por el jugador de 35 años, un acuerdo pactado el 30 de junio y retenido durante más de dos meses por una investigación de la liga. El obstáculo no era menor: la NBA examinaba si Los Angeles Clippers habían utilizado contratos de patrocinio externos para pagar a Leonard por encima de los límites del tope salarial.
Un traspaso caro… y un compromiso mayor
Leonard afronta el último año de un contrato que le garantiza 50,3 millones esta temporada. Para que el traspaso pudiera completarse, renunció a su cláusula completa del 15% de “trade kicker”, ese bonus que algunos jugadores cobran cuando son enviados a otro equipo. Un gesto que habla tanto de su voluntad de salir de Los Ángeles como de su deseo de encajar en la estructura económica de Toronto.
Los Raptors pagaron un precio alto. Brandon Ingram, Gradey Dick, primeras rondas no protegidas en 2031 y 2033, un intercambio de primera ronda en 2027 y segundas rondas en 2030 y 2033 volaron hacia los Clippers. Es un paquete propio de una estrella en plenitud, no de un veterano con historial de lesiones. Pero Leonard viene de firmar una temporada que explica la apuesta.
Jugó 65 partidos, un salto enorme respecto a los 37 del curso anterior. Promedió 27,9 puntos, 1,9 robos y se ganó un puesto en el segundo mejor quinteto All-NBA. Cuando está sano, sigue siendo uno de los atacantes más difíciles de frenar y uno de los defensores de élite de la liga. Toronto lo sabe mejor que nadie: la última vez que lo tuvo, celebró un anillo. Un mes después, lo vio marcharse.
La pausa del 9 de julio
La narrativa del regreso, sin embargo, casi se descarrila. El 9 de julio, Toronto apretó el botón de pausa. El intercambio estaba acordado, pero la investigación de la NBA seguía abierta y nadie podía asegurar si Leonard acabaría sancionado. La franquicia optó por el silencio público el resto del verano, mientras en los despachos se medía cada escenario posible.
El contexto no era sencillo. Los Raptors venían de un 46-36 en temporada regular y de caer en siete partidos ante Cleveland en la primera ronda de los playoffs. Un equipo competitivo, pero atrapado en tierra de nadie. Apostar por Leonard significaba asumir riesgo deportivo, financiero y reputacional. También significaba abrir de nuevo la ventana del presente.
El origen del terremoto
El caso que puso a los Clippers bajo la lupa se remonta a septiembre de 2025. El periodista Pablo Torre reveló que Leonard tenía un acuerdo de patrocinio por 28 millones de dólares con Aspiration, una firma financiera centrada en el clima, que prácticamente no le exigía obligaciones. Exempleados de la compañía le contaron que el contrato funcionaba en la práctica como una vía para rodear el tope salarial. Detrás de Aspiration aparecían inversores vinculados a Steve Ballmer, propietario de los Clippers.
A partir de ahí, la NBA abrió una investigación que terminó por destapar algo más que un simple contrato dudoso.
El veredicto de la NBA
El 2 de septiembre, la liga publicó sus conclusiones. Habló de “un patrón de mala conducta y múltiples violaciones significativas de las normas”. Los investigadores determinaron que los Clippers habían orquestado acuerdos para Leonard con cuatro empresas distintas, presionando a esas compañías para que lo firmaran a cambio de negocio con la franquicia y, además, cubriendo gastos personales del jugador.
El castigo fue histórico. Cinco primeras rondas, de 2029 a 2033, desaparecieron del futuro de la franquicia angelina. Multa de 30 millones de dólares. Un año de suspensión para Ballmer. Un año sin sueldo para Gillian Zucker, presidenta de operaciones de negocio. Seis meses sin sueldo para Lawrence Frank, presidente de operaciones de baloncesto. Y una sanción especialmente llamativa: Dennis Robertson, tío y representante de Leonard, quedó vetado para tratar con equipos NBA durante cinco años.
Leonard, en cambio, esquivó la suspensión deportiva. Recibió una multa de 700.000 dólares, pero podrá jugar desde el primer día. Un alivio para Toronto, que había mantenido el acuerdo en el aire a la espera de esta resolución.
En un comunicado, el alero asumió “plena responsabilidad por los errores de juicio de personas dentro de mi círculo cercano” y defendió que firmó tanto su contrato con los Clippers como los acuerdos de patrocinio “de buena fe”. No cambió el fallo de la liga, pero sí dejó claro que su intención es mirar hacia adelante.
Toronto, segunda oportunidad
La pregunta que flota ahora sobre el Scotiabank Arena es distinta: ¿qué puede ser Kawhi Leonard en esta segunda etapa? No es el mismo jugador físicamente que en 2019, pero su impacto sigue siendo de superestrella cuando su cuerpo responde. La temporada pasada lo demostró noche tras noche.
Los Raptors, que se habían movido en los últimos años entre la reconstrucción parcial y el intento de competir, encuentran por fin una dirección nítida. Han hipotecado parte importante de su futuro lejano por dos, quizá tres años de un Leonard de élite. No es una apuesta tímida. Es un “all-in”.
La primera vez que Toronto confió en él, terminó con un desfile por las calles de la ciudad y una canasta sobre la bocina que ya forma parte de la historia de la NBA. Ahora, con el ruido de una investigación sonando todavía de fondo y una Conferencia Este más profunda, el desafío es distinto.
Lo único que no ha cambiado es la sensación que provoca su llegada: cuando Kawhi Leonard se pone la camiseta de los Raptors, todo el proyecto se redefine. La franquicia vuelve a vivir en presente. Y la liga sabe que, si su rodilla aguanta, nadie querrá cruzarse con Toronto en una serie larga.



