Hewett y Reid conquistan el US Open con otra remontada
En Flushing Meadows, cuando el foco suele apuntar a las grandes estrellas del cuadro absoluto, dos veteranos del tenis en silla de ruedas volvieron a reclamar su propio espacio en la historia. Alfie Hewett y Gordon Reid, una dupla que ya es institución, levantaron su sexto título de dobles masculino en el US Open tras una remontada de campeón.
Perdían un set. Perdían un break. No perdieron la fe.
El británico de 28 años y el escocés de 34 años reaccionaron a tiempo para imponerse a Martin de la Puente y Ruben Spaargaren por 2-6, 6-3 y 10-7 en un super tie-break cargado de tensión, cinco años después de su último triunfo conjunto en Nueva York.
De la tormenta al control
El inicio fue un golpe directo al orgullo de los campeones. De la Puente, referencia del tenis en silla español, y el neerlandés Spaargaren salieron desatados: agresivos al resto, firmes con el primer servicio, dominando la red. El 2-6 del primer set reflejó lo que se veía en la pista: los aspirantes mandaban, los múltiples campeones iban a remolque.
La situación se complicó todavía más con un break en contra al comienzo del segundo parcial. Ahí, cuando el título parecía escaparse, apareció la versión más reconocible de Hewett y Reid: cambios de ritmo, ángulos imposibles, comunicación constante entre punto y punto. Ajustaron posiciones, limpiaron errores y empezaron a golpear donde más dolía.
El 6-3 del segundo set no fue solo un marcador; fue una declaración. El partido, que parecía encaminado para la dupla hispano-neerlandesa, se había encendido de nuevo.
Un super tie-break a la altura de la historia
La final se decidió en un super tie-break que tuvo todo lo que se le puede pedir a una batalla de veteranos contra aspirantes. Intercambios intensos, mini-breaks cruzados, miradas al box, al público, a la historia.
Hewett y Reid, acostumbrados a este tipo de escenarios, gestionaron mejor los momentos calientes. Con oficio, con temple, con la memoria de tantas finales disputadas juntos, cerraron el 10-7 que les devolvía la corona del US Open y les confirmaba, una vez más, como referencia absoluta de la modalidad.
Para Reid, el título tiene un peso especial: es su 30º Grand Slam en dobles, 11 años después del primero. Veintiséis de ellos los ha levantado junto a Hewett. Cifras de una sociedad deportiva que ha marcado una época.
Una pareja para la eternidad
Al término del encuentro, Hewett no escondió lo que significaba volver a ganar en Nueva York tras un lustro de espera. Reconoció que llevaban cinco años sin triunfar allí y que este título era algo que buscaban con desesperación y una motivación enorme. Subrayó que no será el último, que aún les quedan muchos dobles por disputar, y agradeció poder jugar este tipo de partidos frente a una grada entregada, satisfecho de haber ofrecido “un espectáculo” en la noche neoyorquina.
Reid, por su parte, miró más lejos todavía. Recordó que llevan más de 13 años jugando juntos y bromeó con que su compañero aún no se ha cansado de él. Remató con una frase que sonó tanto a deseo como a advertencia para sus rivales: espera que todavía les queden “unos cuantos años más” como pareja.
En un circuito cada vez más competitivo, donde nuevas figuras como De la Puente y Spaargaren empujan con fuerza, Hewett y Reid siguen encontrando la manera de responder en los escenarios grandes. No necesitan presentación. Necesitan finales como esta.
Y mientras sigan remontando noches así en Flushing Meadows, la pregunta no es cuántos títulos han ganado ya, sino cuántos más están dispuestos a escribir en su propia leyenda.




