Jack Grealish regresa a Everton tras castigo disciplinario
Jack Grealish ha vuelto a entrenarse con Everton y la historia cambia de tono. Después de tres partidos fuera por decisión disciplinaria, el extremo inglés empieza a ver de nuevo la luz del once inicial, aunque tendrá que esperar todavía un poco más para regresar a la competición.
Castigo interno y regreso controlado
David Moyes apartó al futbolista de 31 años la semana pasada tras una infracción del reglamento interno del club. La caída en desgracia comenzó después de la derrota ante Chelsea del 17 de octubre: Grealish se ausentó de un entrenamiento y esa falta le dejó fuera de los dos siguientes encuentros frente a Newcastle.
El técnico fue claro en la previa del duelo de este viernes ante Coventry: Grealish no entra en los planes inmediatos. «No, Jack no está disponible para participar en este momento. No voy a revelar el plan detallado, pero volveremos a trabajar con Jack muy pronto», explicó Moyes en rueda de prensa.
No habrá minutos ante Coventry, pero el regreso a la dinámica del grupo abre una ventana muy concreta: el duelo frente a Brentford del 23 de noviembre. Según el diario británico The Sun, esa fecha se perfila como la gran oportunidad para ver de nuevo al internacional inglés vestido de azul sobre el césped.
Noches largas, cámaras atentas
El caso Grealish no se limita a una simple ausencia de un entrenamiento. The Sun desgranó los episodios nocturnos que desembocaron en el castigo. El jugador, con un salario de 300.000 libras semanales, asistió a la gala de los premios “Pride of Britain” en Londres el 19 de octubre y, después, alargó la noche en un local de karaoke en la zona de Victoria hasta altas horas de la madrugada.
Las cámaras le captaron de nuevo al día siguiente, esta vez en un hotel en Wilmslow, acompañado por sus compañeros de Everton Jordan Pickford y Tyler Dibling, y por su excompañero en Manchester City, Kyle Walker.
Moyes, sin embargo, se negó a detallar públicamente el alcance de la falta. El entrenador se limitó a subrayar que se trata de una decisión tomada y gestionada dentro del propio club, sin alimentar más el ruido alrededor de una de sus figuras más mediáticas.
Una temporada por arrancar
Sobre el césped, la temporada de Grealish con Everton aún no ha despegado. Ha disputado seis partidos este curso sin ver puerta. Muy lejos de la versión que enamoró a Goodison Park en su primera cesión, interrumpida de golpe por una grave lesión en el pie que frenó en seco su progresión cuando mejor estaba.
Ahora el escenario es distinto. El extremo vuelve al campo de entrenamiento con algo que perder y mucho que demostrar: su lugar en el once, su peso en el vestuario y, sobre todo, la confianza de un entrenador que ya ha demostrado que no le tiembla el pulso.
La próxima parada es Brentford. La pregunta es si, esta vez, Jack Grealish sabrá aprovecharla.




