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Jessica Pegula avanza en el US Open: victoria contundente y camino al No. 1

Jessica Pegula no vino al US Open a tantear el terreno. La No. 3 del cuadro necesitó apenas 56 minutos para desarbolar a Sofia Kenin por 6-3, 6-1 y sellar, por séptimo año consecutivo, su billete a la tercera ronda en Flushing Meadows.

Fue un repaso. Y, sobre todo, una declaración.

Pegula sabe que el escenario es perfecto: si levanta su primer título de Grand Slam y Elena Rybakina cae antes de semifinales, se convertirá en la nueva No. 1 del mundo. Con el triunfo ante Kenin, la estadounidense eleva su balance de la temporada a un imponente 47-12 y domina ya el cara a cara ante su compatriota por 5-2.

Lo de hoy no tuvo nada que ver con su historia reciente. Las cuatro primeras batallas entre ambas, entre 2016 y 2021, se fueron siempre a tres sets. Sus últimos duelos habían caído del lado de Pegula en sets corridos, pero nunca había dejado a Kenin en menos de ocho juegos. Esta vez, la diferencia fue abismal.

“Cada partido que hemos jugado a lo largo de los años ha sido muy duro”, recordó Pegula sobre la pista. “Sonya me ha dado muchos problemas en el pasado, es una gran jugadora y una campeona. Solo intentaba mantenerme concentrada en lo que tenía que hacer y, por suerte, pude ser bastante eficiente hoy”.

Eficiente es quedarse corto. Implacable se acerca más.

Un servicio de aspirante al trono

La base del dominio de Pegula estuvo, de nuevo, en el saque. Ya había avisado en primera ronda ante Elena-Gabriela Ruse, cuando solo cedió siete puntos con su servicio. Ante Kenin calcó la estadística: otros siete puntos perdidos al saque… y ni una sola bola de ‘break’ en contra. Cinco ‘aces’ para elevar a nueve su cuenta en el torneo y una sensación de control absoluto cada vez que lanzaba la pelota al aire.

“Estoy yendo a por mis esquinas”, explicó en su entrevista a pie de pista. “Estoy arriesgando bastante con el segundo saque, intentando variar las direcciones y confiar en que puedo sacar bien en los momentos importantes. Hemos trabajado mucho esto fuera de la pista, así que me emociona cuando algo que practico se ve recompensado en el partido”.

Cuando el servicio manda así, todo lo demás se ordena. Pegula jugó con libertad, se plantó dentro de la pista en casi todos los intercambios y fue empujando a Kenin hacia atrás hasta asfixiarla.

Ni siquiera necesitó una devolución brillante para abrir el partido: el primer quiebre llegó con una doble falta de Kenin. Pero el marcador no engaña: Pegula también mordió al resto. En el segundo set, convirtió su cuarta bola de ‘break’ para ponerse 2-0 y, acto seguido, conectó sus mejores restos de revés del día para lograr el doble quiebre y escaparse 4-0. Desde ahí, fue un descenso sin frenos hacia la victoria.

Del pasado reciente a un duelo con sabor a revancha

La ruta de Pegula en este US Open tiene un curioso hilo conductor: después de ser finalista en 2024, ahora le espera la finalista de 2021. En tercera ronda se medirá a Leylah Fernandez, cabeza de serie No. 31, que llegaba a Nueva York sin una sola victoria en Grand Slam en 2026 y ha encontrado aire justo a tiempo, derrotando a Mananchaya Sawangkaew por 6-4, 6-1 para alcanzar por tercera vez la tercera ronda en Flushing Meadows.

El historial favorece con claridad a Pegula: 3-1 en sus enfrentamientos directos, todos sobre pista dura al aire libre en Norteamérica. El último precedente es reciente y contundente: este mismo año, en la tercera ronda de Miami, Pegula se impuso por 6-2, 6-2.

Aun así, la estadounidense no se fía ni un segundo.

“Creo que es una rival muy difícil”, analizó sobre Fernandez. “Juega de una forma un poco poco ortodoxa, le gusta usar su derecha y tomar la pelota muy pronto. Cuando está con confianza, puede ser realmente complicado jugar contra ella. He tenido partidos en los que he sentido que he jugado muy bien contra ella, pero otras veces, si ella está enchufada y tú empiezas un poco lenta, puede ser súper agresiva y se vuelve muy complicado”.

No es solo cuestión de ritmo. “Es duro. Y, además, al ser zurda, devolver su saque siempre es otra parte complicada. Hay cosas que tendré que trabajar y ajustar probablemente mañana, y ojalá pueda jugar bien contra ella en la próxima ronda”.

Una candidata que ya juega como No. 1

Pegula no ha levantado todavía un grande, pero su tenis en estas primeras rondas en Nueva York tiene forma y peso de campeona. Dos partidos, un total de 14 puntos perdidos al saque, ni una sola bola de ‘break’ que defender y una autoridad que se palpa en cada gesto.

La estadística dice que está a cuatro victorias de su primer Grand Slam y, si el guion le acompaña, del No. 1 del mundo. El juego, hoy, sugiere algo más: que ya está compitiendo como si ese número le perteneciera.

La próxima prueba se llama Leylah Fernandez, una zurda que acelera temprano la pelota y que ya sabe lo que es encender Nueva York. Si Pegula mantiene este nivel de precisión con el saque y esta claridad en los patrones de juego, el techo de este US Open puede quedar mucho más arriba de una simple tercera ronda.

La pregunta, a estas alturas, ya no es si está preparada para el reto. Es si alguien podrá frenar a una Pegula que parece haber encontrado, por fin, la versión que siempre prometió en los grandes escenarios.