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Kimi Antonelli gana en Madrid; Lawson logra sexto lugar

Liam Lawson sigue llamando a la puerta. El neozelandés volvió a terminar sexto, esta vez en el flamante Madring de Madrid, e igualó así su mejor resultado de la temporada 2026 de Fórmula 1, ya logrado en Mónaco y en Silverstone. Salió octavo, sobrevivió a una carrera táctica y se mantuvo sólido donde otros se enredaron en la estrategia.

Mientras Lawson sumaba puntos de oro, el gran botín del día se lo llevó Kimi Antonelli. El italiano, a los mandos del Mercedes, aprovechó un golpe de mala suerte –y una decisión discutible en el muro de McLaren– para arrebatarle la victoria a Lando Norris en el regreso de la F1 a Madrid 45 años después.

La carrera que se le escapó a Norris

El inicio lo marcó la salida. En un trazado nuevo y con pocas zonas claras de adelantamiento, ganar o perder posiciones en los primeros metros valía oro. Antonelli se lanzó sobre Norris en la primera curva, llegó a superarlo cortando la escapatoria para evitar el toque y tuvo que devolver la posición. Un aviso de lo que estaba por venir.

Detrás, Max Verstappen también probó suerte y se vio obligado a devolver posición a Lewis Hamilton tras ganar ventaja fuera de pista. Los comisarios no querían que el estreno del Madring se decidiera en los límites del circuito.

La carrera dio un vuelco en la vuelta 15. El Aston Martin de Lance Stroll se quedó parado por un problema de frenos y dirección de carrera desplegó un Virtual Safety Car. Fue el momento clave.

Norris ya había rebasado la entrada al pit lane cuando se activó el procedimiento. Sin margen para reaccionar, se vio condenado a dar una vuelta más. Antonelli, en cambio, clavó el momento: se lanzó a boxes, cambió neumáticos y volvió a pista por delante del McLaren.

Charles Leclerc optó por lo contrario. No paró, se quedó fuera y heredó el liderato con una estrategia alternativa que le obligaría a pasar por boxes en la parte final.

Cuando Norris entró al giro siguiente, el Virtual Safety Car ya había terminado. Perdió un tiempo precioso, agravado por una parada más lenta de lo habitual por un problema en la rueda delantera derecha. Volvió a pista quinto, con la carrera cuesta arriba.

El propio Norris lo resumió después como “insanely unlucky” con el coche de seguridad virtual. Fue el único de la zona alta que no pudo aprovechar la ventana ideal de parada. Aun así, remontó hasta la tercera posición, detrás de Verstappen, pero la sensación fue inequívoca: se le había escapado una victoria que sentía suya.

Antonelli, consciente del giro que había dado la tarde, lo admitió por radio y luego ante los micrófonos: se benefició del momento del Virtual Safety Car y se marchó de Madrid con su segunda victoria consecutiva, tras su triunfo en casa en Monza. No le tembló el pulso para decirlo: ganar sabe bien, pero sabía que, en ritmo puro, Norris había hecho méritos de sobra.

Antonelli se escapa en el campeonato

Con el aire limpio y la estrategia a favor, Antonelli manejó la carrera con frialdad. El nuevo asfalto del Madring respondió bien, los neumáticos duros aguantaron y los líderes ya no necesitaron pasar otra vez por boxes. Leclerc, que había liderado buena parte de la prueba con su apuesta distinta, tuvo que rendirse a la evidencia y parar tarde para cumplir con la parada obligatoria. Cayó al cuarto puesto.

George Russell, también con Mercedes, cerró el día en quinta posición, completando una jornada muy rentable para la escudería alemana. La victoria de Antonelli fue la octava de la temporada y le permite abrir un hueco de 81 puntos sobre su compañero en la clasificación de pilotos, con nueve grandes premios todavía por disputarse.

Lawson, por su parte, hizo su carrera. Partió octavo, evitó líos en la salida y se mantuvo dentro del grupo que capitalizó el caos estratégico del Virtual Safety Car. Sin estridencias, sin errores, firmó otro sexto lugar que consolida su temporada y lo mantiene en el escaparate del paddock.

Ferrari sufre, España se queda sin fiesta

El domingo fue cruel con Ferrari. Lewis Hamilton apenas completó siete vueltas antes de reportar problemas de frenos y retirar el coche. Llega tocado: en Monza ya había sufrido, con un sexto puesto tras un encontronazo temprano con Leclerc. En Madrid, ni siquiera tuvo opción de defenderse.

Leclerc sostuvo al equipo con ese cuarto lugar, pero la imagen de Ferrari quedó lejos del brillo que se esperaba en un trazado urbano-permanente que, sobre el papel, debía favorecer su paquete.

Para los aficionados españoles, la jornada fue todavía más amarga. Fernando Alonso y Carlos Sainz partían desde el fondo de la parrilla y su carrera se torció casi de inmediato. Ambos se tocaron en los compases iniciales, en un incidente que encendió los ánimos.

“Me ha apretado contra el muro”, se quejó Alonso, recordando también que Sainz ya se había visto envuelto en toques con otros coches en una salida demasiado agresiva incluso para su propio Gran Premio de casa. Los comisarios castigaron al piloto madrileño con cinco segundos por la acción con Alonso y su tarde terminó más tarde con un abandono por problemas en el coche. Un GP de casa para olvidar.

Madrid, ruido, reyes y protestas

El regreso de la Fórmula 1 a la región de Madrid, 45 años después de la última carrera en Jarama en 1981, tuvo de todo: realeza, masas y contestación. En las gradas, un ambiente de gran evento. Los organizadores calcularon cerca de 350.000 espectadores a lo largo del fin de semana. En el paddock, presencia ilustre: el rey Felipe VI siguió la carrera desde el circuito.

Fuera, no todos celebraban. Horas antes de la salida, varios cientos de vecinos de barrios del norte de Madrid se manifestaron contra el regreso del Gran Circo. Camisetas amarillas, pancartas claras: “Stop Formula 1 in Madrid”. Denunciaban el ruido, los cortes de tráfico y el impacto medioambiental de una cita que tiene contrato para celebrarse durante diez años en la capital.

Dentro del trazado, mientras tanto, los motores marcaron el pulso de una carrera que se decidió en un detalle de segundos bajo un Virtual Safety Car. Un guiño del destino que lanza a Antonelli en el campeonato, deja a Norris con la sensación de haber dejado escapar “la suya” y consolida a un Liam Lawson que, con otro sexto puesto impecable, empieza a parecer demasiado grande para conformarse con pelear solo por puntos.