Lando Norris gana en Brasil y Mercedes regresa a la cima
La lluvia fue y vino, el asfalto cambió de cara varias veces, pero una constante se mantuvo en Interlagos: Lando Norris. El británico firmó su tercera victoria de 2026 en un Gran Premio de Brasil caótico, de esos que separan a los buenos de los muy buenos, conteniendo el enésimo ataque furioso de Max Verstappen y asistiendo, de paso, al regreso de Mercedes a la cima del campeonato de constructores.
Salida encharcada, susto de Antonelli y remontada desde el fondo
El día empezó tenso incluso antes de apagarse los semáforos. En las vueltas a la parrilla, Andrea Kimi Antonelli se fue al césped en la traicionera curva 12. Aviso de lo que estaba por venir. Aun así, cuando el semáforo se puso en verde con neumáticos intermedios, el campeón del mundo reaccionó como si nada: arrancó mejor que el polesitter Norris, le ganó el interior en la curva 1 y se puso al frente. Liam Lawson, agresivo, se pegó al Mercedes y también superó al McLaren para colocarse segundo.
Detrás, el caos. Fernando Alonso se fue largo en la curva 3 y perdió seis posiciones de golpe. Lewis Hamilton hizo exactamente lo contrario: desde el fondo de la parrilla por sanción de motor, ganó diez plazas en la primera vuelta y se plantó undécimo. Max Verstappen, también castigado y saliendo atrás, se abrió paso hasta la decimotercera posición en pocas curvas. Dos tiburones oliendo sangre en mitad del tráfico.
Antonelli empezó a construir un colchón de cinco segundos sobre Lawson y Norris. Hamilton y Verstappen se encontraron en pista en cuanto el grupo se estiró, pero el desgaste de los neumáticos traseros frenó al siete veces campeón. No pudo seguir a Verstappen cuando este se lanzó a por Oscar Piastri para entrar en el top 10. El Ferrari de Hamilton se vio, incluso, superado por el Aston Martin de Alonso en ese tramo.
Hamilton arriesga con slicks y desata la primera ola de paradas
Con la trazada secándose, Hamilton pidió con insistencia neumáticos de seco. Ferrari dudó, pero acabó cediendo en la vuelta 15 de 71. Fue el primero en montar blandos. Y funcionó. Sus tiempos encendieron las pantallas de los muros y provocaron una reacción en cadena: parada tras parada, toda la parrilla migró al neumático blando, con Antonelli y Verstappen aguantando una vuelta más que el resto de favoritos.
Tras el baile de boxes, Antonelli mantuvo el liderato, seguido por Norris. Isack Hadjar se coló en la pelea y Verstappen, en modo remontada, no tardó en abrirse paso también por delante de Lawson. No todos salieron indemnes del tránsito por el pitlane: George Russell trompeó a la salida, salvó el coche de milagro, pero perdió posiciones frente a Piastri y Nico Hülkenberg con el Audi.
La presión sobre Antonelli empezó a crecer. El italiano reportó problemas de suspensión: el coche tiraba hacia un lado. La radio avisó, la pista lo confirmó. En la curva 1, el Mercedes se cruzó y acabó trompeando. Norris heredó el liderato. Antonelli logró volver a pista, pero ya sin control total sobre su monoplaza.
Norris se escapa, Red Bull se reorganiza y Mercedes sufre… pero suma
Con el Mercedes herido, los Red Bull olieron debilidad. Hadjar y Verstappen adelantaron con facilidad a Antonelli para colocarse en posiciones de podio. En la vuelta 38, Hadjar incluso abrió la puerta a Verstappen, que se situó segundo para lanzar su persecución particular sobre Norris.
Antonelli, a pesar de todo, estabilizó su ritmo en cuarta posición, a cinco segundos de Hadjar y con un margen cómodo sobre Piastri, Lawson, Russell y Hülkenberg. Los Ferrari, perdidos en el pelotón, no encontraron la forma de avanzar con contundencia.
Desde el fondo de la parrilla hasta la segunda posición pasada la mitad de carrera: Verstappen volvía a estar exactamente donde suele estar. El holandés se encontró a nueve segundos de Norris y decidió mover ficha: segunda parada en la vuelta 46 para montar otro juego de blandos. Hadjar apostó por algo distinto: intentar llegar al final con una sola parada.
Con 23 vueltas por delante y una fina llovizna empezando a caer, McLaren reaccionó. Segunda parada para Norris, también a blandos. Red Bull respondió con Hadjar en la vuelta 51, abandonando la idea de ir hasta el final. Eso dejó a Antonelli de nuevo al frente, con Mercedes jugándosela a un aguacero mayor o a un coche de seguridad que cambiara todo el guion.
La apuesta duró poco. El recién coronado campeón del mundo empezó a perder más de un segundo por vuelta. Demasiado castigo. En la vuelta 54, Mercedes rectificó y llamó a Antonelli para montar slicks nuevos.
Con las estrategias ya alineadas otra vez, la carrera se redujo a una cuestión de ritmo puro. Norris igualó cada intento de Verstappen, protegiendo una ventaja en torno a siete segundos. Hadjar, sólido, se quedó a unos ocho segundos del neerlandés, asegurando el tercer escalón del podio.
El segundo chaparrón y la sentencia de Norris
Interlagos no había dicho su última palabra. En la vuelta 62, el cielo se abrió de nuevo. En apenas dos giros, la parrilla entera se lanzó a por los intermedios. Norris y Verstappen entraron juntos en la vuelta 63. Hamilton, aún con slicks, sobrevivió a un trompo sobre la pista encharcada justo antes de su parada.
Ahí se vio la madurez de Norris. Sin nervios, sin errores, leyó la pista y gestionó la goma verde como si llevara toda la vida en ese escenario. Mientras Verstappen tanteaba los límites y buscaba cualquier resquicio, el británico fue encadenando sectores limpios hasta cruzar la meta con 14,6 segundos de margen. Tercera victoria del año, en una de las carreras más técnicas y cambiantes del calendario.
Hadjar completó el podio a 24,4 segundos de Norris, una actuación contundente que consolida su papel dentro de Red Bull. Russell terminó cuarto, por delante de Antonelli, ambos arrastrando problemas de equilibrio en las últimas vueltas, pero sumando los puntos necesarios para asegurar el noveno título de constructores para Mercedes, el primero desde 2021. No fue brillante, fue sufrido. Pero valió un campeonato.
Piastri firmó un sexto puesto valioso para McLaren. Charles Leclerc, séptimo, acabó por delante de un combativo Lawson, octavo, que sigue peleando por su futuro en Fórmula 1 con Racing Bulls y solo cedió ante el Ferrari en las vueltas finales.
Hamilton, tras su arranque fulgurante y su apuesta temprana por los slicks, no pudo mantener un verdadero ataque a los puestos delanteros y se conformó con el noveno lugar. Hülkenberg cerró la zona de puntos en décima posición, pese a una sanción de 10 segundos por salirse de pista y ganar ventaja con el Audi.
Drama en casa para Câmara y otro golpe para Stroll
El debutante Rafael Câmara, ídolo local, terminó vigésimo y último en su estreno en casa con Haas, sustituyendo a Esteban Ocon. Carrera larga, difícil, sin premio más allá de la experiencia. Lance Stroll sumó su decimocuarto abandono del año con el Aston Martin, un dato tan duro como el propio desarrollo de su temporada.
Valtteri Bottas ni siquiera tomó la salida: un problema con la tuerca de la rueda trasera derecha, mal roscada en su Cadillac, lo dejó fuera antes de empezar.
Entre la lluvia, las apuestas estratégicas fallidas y las remontadas, Brasil volvió a ser Brasil. Norris sale reforzado, Verstappen demuestra que nunca está realmente fuera de combate y Mercedes vuelve a levantar un trofeo que creía haber perdido. La pregunta, ahora, es quién será capaz de imponer su ley cuando el próximo diluvio llegue al calendario.




