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Maya Joint frustra a las Williams en el US Open

La noche en el Arthur Ashe Stadium estaba preparada para la nostalgia. Serena y Venus Williams, de nuevo juntas en un Grand Slam, bajo los focos de Nueva York y ante un público que quería creer en otra historia de regreso triunfal. Pero en la otra mitad de la pista estaba Maya Joint, la australiana que se ha convertido en la inesperada verduga de la leyenda, acompañada por Hao-Ching Chan.

Resultado final: 6-3, 6-7 (6/8), 7-6 (10/7) para Joint y Chan, tras una remontada casi imposible en el súper ‘tiebreak’ definitivo.

Iban 0-5 abajo en el desempate a 10 puntos. Contra Serena y Venus. En el Ashe. Y aun así ganaron 10 de los últimos 12 puntos.

La presión terminó por explotar.

Joint ya había dado un golpe mayúsculo semanas antes, cuando eliminó a Serena en primera ronda de Wimbledon en el cuadro individual, nada menos que en la mítica Centre Court. Ahora, en Nueva York, repite el papel de aguafiestas, pero con un componente emocional aún más crudo: enfrente no estaba solo Serena, estaba el dúo que redefinió el dobles femenino.

El partido tuvo giros de guion constantes. Tras llevarse el primer set por 6-3, Joint y Chan dejaron escapar el segundo en un desempate ajustado, 6-7 (6/8), que encendió a las gradas y devolvió vida a las hermanas. En el tercero, la pareja australiana-taiwanesa volvió a tomar el mando con un 4-1 que parecía definitivo. Sin embargo, las Williams respondieron como tantas veces en sus carreras: subiendo la intensidad, apretando al resto, obligando a fallar.

El estadio se volcó con ellas. Cada punto ganado por Serena y Venus sonaba a regreso, a último baile, a resistencia contra el paso del tiempo.

El clímax llegó en el súper ‘tiebreak’. A 10 puntos. Ahí, la experiencia y el aura de las hermanas se impusieron de inicio: 5-0. Una ventaja abrumadora. El público ya saboreaba la remontada soñada, la victoria de guion hollywoodense. Pero el tenis no entiende de nostalgias.

Joint y Chan no se rindieron. Ajustaron miradas, redujeron errores, se aferraron a cada intercambio. Y las Williams, bajo la tensión máxima, empezaron a titubear. Ambas encadenaron dobles faltas en momentos clave, abriendo una puerta que sus rivales atravesaron sin dudar. Punto a punto, el marcador se fue estrechando hasta volcarse del todo: 10-7 y partido para la australiana y la taiwanesa.

El silencio inicial en el Ashe fue tan elocuente como los aplausos que llegaron después. El público entendió que había asistido a algo más que a una derrota ilustre: había visto a dos campeonas luchar hasta el límite, otra vez.

El regreso de Serena y Venus al dobles de Grand Slam se había retrasado desde Wimbledon, donde debían reaparecer pero se vieron obligadas a renunciar por una lesión de rodilla de Serena. La vuelta quedó aplazada a Nueva York, un escenario que conocen de memoria y donde levantaron el título en 1999 y 2009. Ahora su balance conjunto en dobles en el US Open queda en 27 victorias y 8 derrotas en 10 participaciones.

El partido se jugó en sesión nocturna en el Arthur Ashe Stadium, un privilegio casi inédito para una primera ronda de dobles. Un guiño del torneo a dos jugadoras que dominaron la modalidad: 14 títulos de Grand Slam en dobles, oros olímpicos en 2000, 2008 y 2012, y ocho semanas compartiendo el número uno del mundo.

Durante mucho tiempo pareció que aquel tropiezo en primera ronda de dobles en 2022 sería el último capítulo conjunto. Serena se alejó del circuito ese mismo año, después de acumular 23 títulos de Grand Slam en individuales. Sin embargo, regresó este verano y el destino le ha reservado dos golpes duros al lado de su hermana: derrota en ‘match tiebreak’ en el Cincinnati Open y ahora este revés en el US Open.

Para Venus, el torneo también deja una herida extra: caída en primera ronda en el cuadro individual.

Joint, mientras tanto, se consolida como la tenista que irrumpe sin complejos en el territorio de las leyendas. Primero en Wimbledon, ahora en Nueva York, siempre con Serena al otro lado de la red. La pregunta ya no es si las hermanas Williams pueden seguir escribiendo capítulos memorables, sino cuántas jugadoras como Maya Joint están dispuestas a impedirlo.