Naomi Osaka rinde homenaje a Allen Iverson en el US Open 2026
Naomi Osaka convirtió la entrada del US Open en un homenaje inesperado a Allen Iverson.
Naomi Osaka volvió a hacer del túnel de acceso a la pista su propia pasarela. Arthur Ashe Stadium, primera ronda del US Open 2026, focos encendidos… y la japonesa apareció vestida como si fuera a un partido de NBA, no a un Grand Slam.
Sudadera de manga corta con capucha, manguitos rojos y negros, y una falda larga hasta los tobillos. Cuando se quitó la capucha, el guiño quedó claro: cinta negra en la cabeza y el pelo trenzado en cornrows. No era un simple look llamativo. Era un cosplay.
Osaka estaba rindiendo tributo a Allen Iverson.
“Es, supongo, mi homenaje a Iverson. Me gusta mucho”, explicó después de su victoria en primera ronda. “Nike dijo baloncesto, así que dije: ‘Vale, quieres baloncesto, te voy a dar baloncesto’”.
La marca ha apostado por un tema claramente baloncestístico para algunos de sus deportistas en este US Open en Nueva York, una elección que encaja con el contexto: los New York Knicks rompieron en junio una sequía de títulos que se remontaba a 1973. La número 1 del mundo, Aryna Sabalenka, saltó a la pista con un vestido naranja, un guiño evidente a uno de los colores del equipo del Madison Square Garden.
El gesto de Osaka, sin embargo, va por un camino muy distinto. Su referencia no mira a los Knicks, ni a Nueva York, ni siquiera a la historia de Nike.
Iverson jamás jugó en una franquicia neoyorquina. Nacido en Virginia, se formó en Georgetown, en Washington D. C., y construyó su leyenda en los Philadelphia 76ers, uno de los rivales clásicos de los Knicks en el Este. Su figura está ligada a Filadelfia, no a Manhattan.
Y tampoco se trata de un homenaje a un icono de Nike. Ahí el encaje es todavía menor.
Cuando los 76ers lo eligieron con el número 1 del Draft de 1996, Iverson firmó con Reebok. De esa alianza nació una de las líneas de zapatillas más reconocibles de la historia del baloncesto, y el base acabaría rubricando un contrato de patrocinio de por vida con la marca. Nunca fue hombre de Nike.
Osaka, sin embargo, decidió mirar más allá de la lógica de marketing y de las conexiones fáciles con la ciudad. Eligió a Iverson, símbolo de rebeldía, estilo callejero y personalidad desbordante, para entrar en uno de los escenarios más grandes del tenis mundial.
Nike propuso baloncesto. Osaka respondió con cultura, memoria y un guiño directo a una de las figuras más influyentes que ha dado la NBA. Y lo hizo en plena noche de tenis en Nueva York.




