El regreso de Serena Williams al US Open: maternidad y competencia
En la pista dura de Flushing Meadows, Serena Williams ha vuelto a competir. Pero esta vez, la historia no se escribe solo con raquetas y marcadores, sino también con carritos de bebé, mochilas infantiles y la mirada atenta de dos niñas que ya entienden quién es su madre.
Desde las gradas, Alexis Ohanian lo ha ido contando casi en directo. El empresario ha compartido imágenes de él y sus hijas siguiendo cada punto de Williams, sentados junto a Carlos Alcaraz. En una de las fotos, Ohanian abraza a Olympia mientras la niña sostiene en brazos a su hermana pequeña, Adira, mientras los tres observan el calentamiento en pista de Williams y Alcaraz. Familia y leyendas, en la misma toma.
“Siempre animando a mamá @serenawilliams (y @carlitosalcarazz !!)”, escribió Ohanian, resumiendo en una frase el nuevo marco de la carrera de la campeona: la competencia sigue, pero el centro de gravedad está en casa.
Un regreso con comodín y con historia
Williams y Alcaraz recibieron una invitación para disputar el renovado cuadro de dobles mixtos del US Open, lo que marcó la primera aparición competitiva de Serena en Flushing Meadows desde 2022. El regreso no fue testimonial. La pareja se estrenó con una victoria sólida ante Erin Routliffe y Lloyd Glasspool, 5-3 y 4-1, en la pista central, el Arthur Ashe Stadium.
El impulso, sin embargo, se frenó en cuartos de final. Belinda Bencic y Flavio Cobolli se impusieron y cortaron el camino de una dupla que mezclaba la experiencia absoluta con la energía del presente. El resultado no empañó la sensación de que Williams ha abierto un nuevo capítulo competitivo, con otro tipo de objetivos y otra clase de público principal: sus hijas.
La vuelta de Serena no se queda en los dobles mixtos. Ahora entra en escena uno de los grandes clásicos del tenis moderno: Serena y Venus, juntas otra vez. Las hermanas han recibido un comodín para el cuadro de dobles femenino, reeditando una de las sociedades más dominantes que ha visto el deporte.
Su estreno será ante las cabezas de serie número 14, Chan Hao-ching y Maya Joint. Será la primera vez que las Williams jueguen dobles en el US Open desde 2022. Cada vez que se alinean, la estadística pesa: 14 títulos de Grand Slam en dobles femeninos, con triunfos en Nueva York en 1999 y 2009. Dos décadas de historia, condensadas en un apellido compartido.
La leyenda que vuelve al Arthur Ashe
La hoja de servicios individual de Serena Williams sigue siendo un listón casi inalcanzable: 23 títulos de Grand Slam en individuales, la cifra más alta lograda por una mujer en la era abierta. Seis US Open, siete Wimbledon, siete Australian Open. Cifras que definen una era.
Su regreso reciente al Arthur Ashe Stadium llega cuatro años después de su despedida del circuito tras el US Open 2022. Entonces, el adiós parecía definitivo. Hoy, su presencia tiene otro tono. No persigue récords; comparte un legado en directo con Olympia y Adira, que ya son lo bastante mayores como para entender, al menos en parte, la dimensión de lo que están viendo.
Serena ha hablado de esa diferencia. Competir, sí. Pero hacerlo con sus hijas en la grada cambia la escala de todo. La presión del marcador convive con la tranquilidad de saber que su mayor victoria ya no está en el palmarés, sino en el hogar.
La madre por encima de la campeona
Lejos de la pista, Williams no se ha cansado de repetirlo: la maternidad pesa más que cualquier trofeo. En 2024, preguntada por la revista Byrdie sobre qué le daba mayor felicidad, respondió sin rodeos: “Mis hijos”.
No se quedó ahí. Comparó la gloria de Wimbledon con algo tan cotidiano como colaborar en el colegio de sus hijas: dijo que un trofeo en la hierba londinense no se puede comparar con hacer voluntariado en la escuela de Olympia. Para alguien que ha dominado el circuito durante dos décadas, la frase define un giro vital absoluto.
En Semana Santa de este año, Williams ofreció otra ventana poco frecuente a su vida familiar, compartiendo fotos junto a Olympia, Adira y Ohanian en Instagram. Acompañó las imágenes con un mensaje claro: no suele enseñar esos momentos, pero ser madre es su “lugar favorito”. Explicó que está con sus hijas 363 de los 365 días del año y que no lo cambiaría por nada. “Este fin de semana lo fue todo”, escribió.
Mientras tanto, el US Open la recibe otra vez. Serena vuelve a la pista donde se convirtió en icono global, ahora rodeada por una familia que llena las gradas y por una generación de jugadores, como Alcaraz, que crecieron viéndola dominar. La pregunta ya no es cuántos títulos más puede ganar, sino cómo quiere escribir los últimos capítulos de una carrera que, incluso en su epílogo, sigue marcando el pulso del torneo.




