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Rinky Hijikata sorprende al No.4 del mundo en el US Open

En el bullicio eléctrico de Flushing Meadows, el tenis se movió este lunes entre el adiós a una leyenda, el desparpajo de los jóvenes australianos y un nuevo capítulo en la controvertida historia de Nick Kyrgios.

Hijikata sacude al No.4 del mundo

Rinky Hijikata saltó a la pista como teórico convidado de piedra ante el número 4 del mundo, Felix Auger-Aliassime. En minutos, el guion parecía escrito: el canadiense se lanzó como un huracán y se colocó 2-0 arriba, marcando territorio con autoridad.

Pero el australiano no se encogió. Todo lo contrario.

Sereno al saque, ligero de piernas, Hijikata empezó a encontrar ángulos, a sostener los peloteos y a devolver cada aceleración con una calma sorprendente para alguien que pisa por primera vez la pista Grandstand. Punto a punto, fue desmontando la ventaja inicial hasta darle la vuelta al set. De estar contra las cuerdas, pasó a mandar 5-3 en la manga inaugural, obligando a Auger-Aliassime a ajustar de golpe su plan.

El “underdog” dejó de serlo en cuestión de juegos.

Popyrin y Dimitrov, duelo de estilos

En las pistas exteriores, Alexei Popyrin se medía con Grigor Dimitrov en un choque de contrastes. El búlgaro arrancó afinado, sólido al servicio y preciso con su revés, y se adueñó del marcador con un 4-2 que reflejaba su mejor entrada en el partido. El australiano buscaba aún el ritmo mientras Dimitrov imponía su cadencia.

Maya Joint, remontada y despegue

El otro gran foco australiano del día se llamaba Maya Joint. Su estreno en el US Open empezó cuesta arriba: 3-6 en el primer set ante Liudmila Samsonova, pese a un despliegue notable en los intercambios largos y una movilidad agresiva sobre la pista. Samsonova respondió con la misma intensidad y se llevó esa primera batalla.

Joint no se hundió. Se encendió.

Arropada por un público que se volcó con ambas jugadoras, pero cuya energía pareció canalizar mejor que su rival, la australiana se disparó en el segundo parcial. De pronto, dominaba 3-1, imponía ritmo y encontraba líneas. Acabó llevándose el set por 6-2, obligando a una tercera manga.

Ahí ya no hubo dudas. Joint tomó el control total del encuentro, mandó con autoridad y cerró el duelo con un marcador rotundo: 3-6, 6-2, 6-2. Al convertir la bola de partido, no pudo contener la euforia. Victoria, remontada y billete a segunda ronda. Una actuación que se sintió como una declaración de intenciones.

Khachanov no perdona a Kyrgios

Mientras tanto, fuera de la pista, el nombre de Nick Kyrgios volvía a ocupar titulares, esta vez desde la sala de prensa. Tras conocerse que el australiano había sido suspendido por un positivo por cocaína en junio, Karen Khachanov no se mordió la lengua al ser preguntado en el US Open.

Recordó el historial del australiano como voz crítica en temas de dopaje y sanciones, y no dejó espacio para la compasión.

“Siempre le gustaba meterse con alguien, escribiendo cosas en Twitter y demás”, señaló ante los medios. Ahora, con la situación girada en su contra, Khachanov fue tajante: “Al final, cosechas lo que siembras”. El ruso admitió que no siente demasiada lástima y subrayó que lo ocurrido responde a decisiones personales de Kyrgios. “Le salió el tiro por la culata”, remató.

Kyrgios, de 31 años, había reconocido públicamente “un gran error” y anunció que se tomaría un tiempo lejos del foco para trabajar en su situación. Pero en el vestuario, el juicio de algunos colegas está lejos de ser indulgente.

Wawrinka, ovación final en Nueva York

La noche trajo uno de esos momentos que explican por qué los veteranos se resisten a dejar el circuito. Stan Wawrinka, a sus 41 años, se despidió de los Grand Slams en el mismo escenario donde levantó el título en 2016.

El suizo cayó en primera ronda ante Matteo Berrettini por 7-6, 7-6, 6-0, pero el resultado fue casi un detalle en medio del homenaje. El torneo proyectó un vídeo con los mejores momentos de su carrera en Flushing Meadows, el público se puso en pie y la emoción se apoderó de la pista. Berrettini, del otro lado de la red, se quedó aplaudiendo, casi como un aficionado más.

“Llevo más de 20 años viniendo aquí”, recordó Wawrinka, con la voz quebrada. Evocó sus primeras fases previas, la magia especial de Nueva York y la razón por la que alargó su carrera hasta los 41: vivir noches como esa. “Era muy especial terminar mi carrera en Grand Slams aquí, 10 años después de ganarlo”, confesó, antes de agradecer al público el apoyo de todos estos años. “Lo voy a echar de menos. Amo tanto este deporte...”.

Berrettini, que creció viéndolo ganar grandes títulos, lo definió como un sueño cumplido: “Era un niño cuando le veía ganar slams. Compartir la pista con una leyenda así es increíble”. El destino los cruzó dos veces seguidas en Grand Slams, justo en el ocaso de Wawrinka.

La jugada polémica y el debate del videoarbitraje

El duelo entre Wawrinka y Berrettini dejó también una acción polémica. En el primer juego del tercer set, el suizo se quedó con un punto clave tras un toque delicado sobre la red que, a ojos del italiano, implicó dos golpes de raqueta.

El reglamento es claro: debe ser un único movimiento continuo. Si se detiene y vuelve a impactar, la acción es ilegal. Berrettini se lanzó a protestar con vehemencia: “Se veía… fue como lo que hizo antes”, le dijo al juez de silla.

Wawrinka se tomó el momento con humor, incluso mientras se revisaba la jugada por vídeo. Se acercó a la red, sonrió y le soltó a su rival: “Tengo 41 años, por eso soy más lento que tú”. Ambos compartieron una carcajada en medio de la tensión.

La revisión, reproducida a velocidad normal, dio por legal el golpe, para frustración del italiano. Más tarde, la exjugadora Jelena Dokic apuntó que, al ver la acción a cámara lenta, se apreciaba claramente el doble impacto y que Berrettini tenía razón. El matiz: en el US Open la revisión no se hace en cámara lenta, algo que dejó abierto un debate evidente sobre el uso de la tecnología.

Paradójicamente, Wawrinka terminó perdiendo ese juego, pese a conservar la ventaja del punto revisado, y el italiano se encaminó hacia un 7-6, 7-6, 3-0 que acabaría en el 6-0 definitivo del tercer set.

Un día que abre más preguntas que respuestas

Entre la irrupción valiente de Rinky Hijikata ante un top-5, la remontada feroz de Maya Joint, la dureza de las palabras de Karen Khachanov hacia Nick Kyrgios y la despedida cargada de nostalgia de Stan Wawrinka, el US Open dejó una jornada con sabor a cambio de guardia.

Los jóvenes australianos empujan, las viejas leyendas se marchan entre ovaciones y el circuito sigue ajustando cuentas con sus propias contradicciones.

La pregunta es inevitable: ¿quién tomará ahora el relevo en estas mismas pistas cuando, dentro de unos años, se apaguen las luces para la próxima gran despedida?