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Rybakina derrota a Osaka en octavos del US Open

Naomi Osaka llegó a Nueva York buscando reengancharse a la pelea grande. Se va en octavos, arrollada por la pegada implacable de Elena Rybakina. La kazaja, número 2 del cuadro y campeona vigente del Australian Open, la derrotó con autoridad: 6-1 y 6-4, en apenas dos sets que marcaron la distancia actual entre ambas.

El arranque fue un golpe directo. Rybakina entró al partido como una jugadora que se sabe candidata al título: servicio afilado, primeros golpes profundos, cero concesiones. Osaka apenas encontró ritmo. El 6-1 del primer set reflejó una realidad clara: la dos veces campeona del US Open no tuvo margen para asentarse ni para imponer su potencia habitual desde el fondo.

En el segundo parcial, Osaka se aferró al partido. Ajustó posiciones, buscó más agresividad al resto, trató de acortar los puntos. El marcador, esta vez, sí mostró resistencia. Pero cada vez que parecía que el duelo podía abrirse, el saque de Rybakina apagó cualquier conato de reacción. Un par de turnos de servicio impecables bastaron para cerrar el 6-4 y sellar su primer pase a los cuartos de final en Flushing Meadows.

El contraste con la ronda anterior fue evidente. El sábado por la noche, Osaka había sobrevivido a una batalla de tres sets ante Elise Mertens: 6-3, 3-6 y 7-5. Aquella victoria, trabajada punto a punto, alimentó la sensación de que la japonesa, campeona en estas pistas en 2018 y 2020 y semifinalista el año pasado, podía volver a encadenar una semana grande. Pero su 2026, de momento, se ha quedado corto en los grandes escenarios: no ha pasado de cuartos de final en ningún major esta temporada.

Rybakina, en cambio, sigue la línea ascendente que la ha instalado en la élite. A sus 27 años ya luce en su palmarés el Australian Open y Wimbledon, y este US Open empieza a parecer menos un objetivo lejano y más una oportunidad real. El pase a cuartos en Nueva York, el primero de su carrera, encaja con la imagen de una jugadora que se mueve con naturalidad en las rondas finales de los grandes torneos.

Su siguiente examen llegará el miércoles, ante Qinwen Zheng. La china llega lanzada tras protagonizar una de las grandes sacudidas del día: dejó fuera a la cabeza de serie número 8, Iga Swiatek, con un 7-5 y 6-3 que resonó fuerte en el cuadro femenino. Un duelo de pegadoras, con estilos agresivos y confianza al alza, asoma ahora en la antepenúltima ronda.

Para Osaka, el golpe es más profundo que una simple derrota en octavos. Encadena ya cinco años sin levantar un grande. Este curso se perdió el Australian Open por una lesión abdominal, alcanzó la cuarta ronda en Roland Garros y los cuartos de final en Wimbledon. Resultados respetables para casi cualquiera. Para alguien que ya sabe lo que es dominar en los majors, saben a poco.

La pregunta ya no es solo cuándo volverá a ganar uno. Es si podrá cerrar la brecha que jugadoras como Rybakina han abierto en la cima del circuito.