Rybakina desarma a Osaka y se acerca al número uno mundial
Elena Rybakina no vino a Louis Armstrong Stadium a especular. La kazaja, segunda cabeza de serie, desmanteló con una frialdad implacable a Naomi Osaka, dos veces campeona del US Open, y se plantó en los cuartos de final con un marcador que no deja lugar a matices: 6-1, 6-4.
Fue una declaración de poder. Y también de intenciones.
Un vendaval desde el primer punto
El inicio fue un monólogo. Rybakina entró al partido con el servicio afilado y una agresividad calculada desde la línea de fondo. Osaka, 13ª cabeza de serie, apenas encontró tiempo para respirar. El 6-1 del primer set reflejó lo que se veía en la pista: la kazaja mandaba en cada intercambio, imponía ritmo, abría ángulos y castigaba cualquier bola corta.
Osaka, que conoce mejor que nadie la presión y la grandeza de este torneo, buscó reaccionar en el segundo parcial. Ajustó direcciones, intentó alargar los peloteos y se aferró al saque para no descolgarse. Pero cada vez que insinuaba una remontada, Rybakina respondía con otro latigazo ganador o un turno de servicio casi intocable.
El 6-4 final cerró un encuentro en el que la japonesa nunca logró cambiar realmente el guion. Rybakina jugó a su manera, a su ritmo, y obligó a Osaka a ir siempre a contrapié.
El número uno, a un partido de distancia
La victoria no solo la instala entre las ocho mejores en Nueva York. La coloca al borde de un hito mayor: el número uno del mundo.
Si Rybakina gana su duelo de cuartos de final, se convertirá por primera vez en la líder del ranking WTA, incluso en el caso de que Aryna Sabalenka consiga defender el título en Flushing Meadows. El escenario es claro, la ecuación también. Falta el paso más difícil: ganar el siguiente partido.
Ella no esconde lo que está en juego. “Por supuesto que lo quiero, no conozco a nadie que no lo quiera”, admitió al hablar del trono mundial. No sonó ansiosa, sí ambiciosa. Hay una diferencia.
“Intenté afrontarlo de la misma manera y hacer todo lo que puedo, y luchar hasta el final de mi próximo partido. Si saco tan bien como hoy, creo que puedo hacerlo bien. Esperemos que salga a mi favor”, añadió, consciente de que su servicio fue el cimiento de la paliza a Osaka.
Un cruce explosivo: Zheng al otro lado de la red
En cuartos le espera Zheng Qinwen, campeona olímpica vigente, que llega con la confianza por las nubes tras una remontada que dice mucho de su carácter. La china perdía 5-0 en el primer set ante la ex campeona Iga Swiatek y acabó dándole la vuelta al partido para firmar una de las victorias más llamativas de la jornada.
Ese detalle no pasa desapercibido: Zheng sabe sufrir, sabe resistir y sabe golpear cuando parece contra las cuerdas. Rybakina, en cambio, llega lanzada, con sensaciones de control total y un tenis que, cuando se engrana, parece casi inabordable.
De un lado, la potencia serena de la kazaja. Del otro, la resiliencia y el impulso de una campeona olímpica que viene de escapar de una derrota casi segura. El premio es doble: un billete a semifinales del US Open y, para Rybakina, la puerta abierta al número uno mundial.
En un torneo que ya ha visto caer grandes nombres, la pregunta es sencilla y brutal: ¿será Zheng capaz de frenar a una jugadora que huele la cima o asistiremos al día en que Elena Rybakina se adueñe, por fin, del trono del tenis femenino?




