logo

Rybakina silencia a Gauff y se prepara para la final con Sabalenka

Elena Rybakina apagó el rugido de Nueva York, frenó a Coco Gauff y se abrió paso hacia una final explosiva del US Open frente a Aryna Sabalenka, que a su vez desarmó a Jessica Pegula para situarse a un triunfo de su tercer título consecutivo en Flushing Meadows.

La kazaja remontó para tumbar a la gran favorita local por 3-6, 6-4 y 6-4 en una semifinal intensa, áspera por momentos, y se colocó a un paso de su tercer Grand Slam. Al otro lado de la red, le espera la campeona defensora.

“Por supuesto que había nervios”, admitió Rybakina en pista. “Coco es una gran jugadora. Siempre es duro jugar contra ella. Incluso cuando a veces no entra su primer saque, el segundo es tan pesado que es difícil dictar los peloteos. Respiré hondo, intenté hablarme en positivo y me dije que tenía que luchar y tratar de mostrar buen tenis”.

Gauff golpea primero ante una Arthur Ashe encendida

Gauff aguantó un bombardeo constante desde el fondo, pero no se encogió. Se sostuvo en defensa, estiró los intercambios y arrancó errores de la raqueta de Rybakina. El quiebre en el sexto juego del primer set encendió aún más a una grada ya volcada, con presencia ilustre en las butacas: entre otros, la ex primera dama Michelle Obama.

La estadounidense cerró la primera manga con autoridad. Parecía que el guion perfecto para el público local estaba en marcha: la campeona del US Open 2023, otra vez en modo remontada, alimentada por una Arthur Ashe en ebullición.

Pero el partido giró.

Rybakina aprovechó una ráfaga de errores de la cuarta cabeza de serie al inicio del segundo set. Ajustó la mira, limpió su derecha y castigó cada segundo saque corto. El quiebre le bastó para nivelar el duelo. Sin estridencias, sin gestos, solo con una frialdad que contrastaba con el ambiente.

El poder de Rybakina impone la ley en el tramo decisivo

Ya en el tercero, la campeona del Australian Open subió un punto más la intensidad. Empezó a mandar en casi todos los intercambios largos, clavó primeras bolas y encontró líneas. El quiebre para 5-3 pareció la sentencia.

Gauff, sin embargo, no se rindió. Devolvió el rompimiento de inmediato y encendió de nuevo el estadio. El ruido fue ensordecedor. La sensación, clara: el impulso cambiaba de lado.

Rybakina no compró ese relato.

Cuando más ardía la Arthur Ashe, la kazaja se hizo pequeña en sus gestos y enorme en su tenis. Apretó restos, cargó sobre el revés de Gauff y forzó otra rotura en el juego final. Ahí sí cerró el partido, con la misma calma con la que lo había ido volteando desde el segundo set.

Para Gauff, la noche dejó un sabor amargo, pese a un verano brillante. “Ahora mismo, duele”, confesó. “Mi padre me dijo: ‘lograste muchas cosas grandes este verano’. Yo le dije que no me importa el verano. Ahora mismo, ahí está mi cabeza”.

Sabalenka arrasa a Pegula y acaricia un triplete histórico

Antes, Aryna Sabalenka había impuesto su ley ante otra favorita local. La número uno del cuadro descargó su potencia habitual para desgastar a Jessica Pegula y se impuso por 7-5 y 6-2, apoyada en 29 golpes ganadores y siete saques directos, rematando con un tiro inalcanzable que se hundió en el territorio de la estadounidense.

Pegula, tercera cabeza de serie y finalista en 2024, arrancó el duelo con temple y precisión. Salvó una bola de quiebre con un derechazo ganador y mantuvo su servicio en los juegos iniciales, mientras Sabalenka luchaba contra sí misma. En el noveno juego, tras una doble falta, la bielorrusa descargó su frustración contra la pista con la raqueta.

Parecía vulnerable. Duró poco.

Pegula sostuvo su saque en el décimo juego, pero la defensora del título encontró de repente el punto justo de furia y control. Desde el fondo, se adueñó del peloteo y logró el quiebre en la bola de set. El gesto de Sabalenka al caminar a la silla lo decía todo: había encontrado el ritmo.

En el segundo parcial, su arma más devastadora volvió a marcar diferencias. Un derechazo ganador desde la línea de fondo en bola de break la lanzó 3-1 arriba. Pegula, que había empezado casi perfecta, perdió filo en sus golpes y claridad en las decisiones. Los errores no forzados se acumularon justo cuando Sabalenka elevaba el nivel.

Otro quiebre, esta vez en punto de partido, cerró la noche para la estadounidense.

“Puedo decir que me siento confiada y muy fuerte mental y físicamente ahora mismo”, afirmó Sabalenka, que terminó ganándose el respeto de una grada claramente inclinada hacia la jugadora local.

Pegula, a sus 32 años, sigue buscando su primer título de Grand Slam y reconoció la magnitud del reto que tuvo delante. “No sé quién la enfadó hoy; espero que no haya sido del todo cosa mía, pero quizá sí, no lo sé. Jugó increíble. Jugó a un nivel altísimo. Honestamente, no sé si había mucho que yo pudiera hacer hoy”.

Una final con aroma a choque de trenes

La historia ya está escrita: Sabalenka se coloca a un triunfo de un triplete muy poco común en Nueva York. Rybakina llega con la confianza de haber silenciado a la campeona local y con la pegada suficiente para desarmar a cualquiera.

Dos de las pegadoras más temibles del circuito, una campeona defensora en plenitud y una múltiple ganadora de Grand Slam que huele sangre cuando ve un título cerca.

La Arthur Ashe ya sabe lo que le espera: ruido, nervios, golpes brutales y una pregunta flotando en el aire.

¿Será la noche del histórico tres seguidos de Sabalenka o el escenario de la coronación de Rybakina como nueva reina de Flushing Meadows?