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Sabalenka avanza a octavos en el US Open entre el humo

Aryna Sabalenka necesitó algo más que concentración para seguir viva en el US Open. También necesitó aire. Literalmente.

Con 3-0 a favor en el primer set ante Kamilla Rakhimova, la número uno del cuadro femenino detuvo el juego en Louis Armstrong Stadium. Se acercó a la silla y se quejó a la juez de silla Eva Asderaki-Moore: alguien estaba fumando marihuana en las gradas y el olor era “tan fuerte” que le resultaba imposible ignorarlo.

Asderaki-Moore contactó por radio con un oficial y, con un gesto inequívoco de fumador hacia el fondo del estadio, dejó claro el motivo de la conversación. No hubo anuncio formal, no se vaciaron zonas, no se vio movimiento masivo. El partido siguió. Pero el episodio volvió a poner el foco en un viejo problema del torneo: el olor a cannabis que llega desde el cercano Corona Park, pese a que fumar está prohibido dentro del recinto de Flushing Meadows.

Un viejo olor, una campeona imperturbable

Sabalenka no es la primera en señalarlo en esta edición. Katie Boulter ya lo había descrito como una distracción días atrás, y Harriet Dart y Francesca Jones también comentaron haberlo notado. En años anteriores, figuras como Novak Djokovic y Alexander Zverev se quejaron de lo mismo. El contexto legal es claro: en Nueva York el consumo de marihuana es legal para mayores de 21 años, pero no dentro del complejo del US Open.

Entre quejas, miradas al público y gestos desde la silla, la bielorrusa hizo lo que mejor sabe hacer: ganar. Cerró el partido con autoridad, 6-3, 6-4, sin ceder una sola opción de quiebre y con una estadística que resume su dominio: 10 aces por solo 2 de Rakhimova.

El primer set fue una declaración de intenciones. Sabalenka entró al partido con su potencia habitual, martilleando con el servicio y soltando el brazo en los primeros intercambios. Apenas perdió cuatro puntos con su saque en toda la manga, una pared inabordable para una Rakhimova que apenas podía asomarse a los juegos al resto.

Rakhimova sube el nivel, Sabalenka aprieta el puño

La historia cambió ligeramente en el segundo set. La jugadora uzbeka se soltó, encontró algo más de profundidad y empezó a alargar los puntos. No fue suficiente, pero sí obligó a Sabalenka a elevar de nuevo el nivel en los momentos clave.

Con el marcador apretado, la número uno encontró el quiebre decisivo para colocarse 5-4. En ese juego, el peso del ranking y de los títulos se notó: más agresiva, más precisa, imponiendo jerarquía. Después, sirvió sin temblores para abrochar el triunfo y su billete a la cuarta ronda.

Sin drama en el marcador, sin fisuras en el servicio, con un solo borrón ambiental: el humo.

Racha histórica en Flushing Meadows

El triunfo supone la 16ª victoria consecutiva de Sabalenka en Flushing Meadows. Una cifra que la coloca en una carrera histórica: busca convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams (2012-2014) en encadenar tres títulos individuales seguidos en el US Open.

A sus 28 años, la bielorrusa se mueve por Nueva York con la seguridad de quien se sabe dueña del escenario. Su tenis manda, su saque intimida y su hoja de servicios en este torneo respalda cada gesto de autoridad. Cada partido que pasa, la comparación con la racha de Serena deja de sonar a exageración y se convierte en objetivo tangible.

Un cruce con cuentas pendientes

En octavos, Sabalenka se medirá a la ganadora del duelo entre la estadounidense Taylor Townsend y la rusa Diana Shnaider, 15ª cabeza de serie. El posible cruce con Shnaider añade un matiz especial: fue la rusa quien la eliminó en los cuartos de final de Roland Garros en junio.

Allí, en París, Sabalenka se marchó con la sensación de haber dejado una puerta abierta. En Nueva York, en su territorio favorito, no suele dejar nada sin cerrar. La pregunta es sencilla: ¿alguien podrá frenar a una campeona que, incluso entre el olor a marihuana y el ruido constante de la ciudad, sigue avanzando como si nada pudiera sacarla de su camino?