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Sabalenka domina en Nueva York con contundente victoria

Nueva York volvió a ser territorio Sabalenka.

La número uno del cuadro femenino del US Open apenas necesitó 59 minutos para barrer a la rusa Polina Iatcenko, procedente de la fase previa, con un contundente 6-1, 6-1 y sellar su pase a la tercera ronda. Fue un repaso. Frío en el marcador, abrasador en sensaciones.

Iatcenko, de 22 años y debutante en el cuadro principal de un Grand Slam, apenas tuvo tiempo de mirar alrededor en la Arthur Ashe antes de verse 0-5 abajo. Sabalenka entró al partido como si fuera una final, pegando ganadores a placer, mandando desde el primer peloteo y castigando cada bola corta. El plan era sencillo: no darle aire a la 160ª del mundo. Y lo ejecutó sin titubeos.

El ambiente nocturno hizo el resto. “La atmósfera de noche es siempre la mejor atmósfera”, confesó después la bielorrusa, que se mueve bajo los focos de Flushing Meadows como si fueran su hábitat natural. No es una pose: ya sabe lo que es levantar el título en Nueva York en las dos últimas ediciones y acumula ahora 15 victorias consecutivas en estas pistas.

Primer Set

El arranque fue demoledor. Sabalenka apenas cedió cuatro puntos con su servicio en el primer set, dominando con primeros saques profundos y cerrando los puntos en dos o tres golpes. Iatcenko logró al menos evitar el rosco con un juego de orgullo, pero el 6-1 reflejó con crudeza la distancia entre ambas.

Segundo Set

La segunda manga siguió el mismo guion. Solo un leve paréntesis: un break en contra que permitió a la rusa celebrar su único juego del set. Un pequeño borrón que Sabalenka borró de inmediato con tres juegos seguidos para cerrar el duelo, sin mirar atrás, con la autoridad de quien quiere mandar un mensaje al cuadro entero.

El contexto hace que esta victoria pese más de lo que indica el marcador. Sabalenka venía de semanas ásperas, con derrotas dolorosas en Roland Garros y Wimbledon y actuaciones grises en la gira previa sobre pista dura. El tenis estaba, pero la confianza se había resquebrajado. En Nueva York, esa versión dubitativa parece haberse quedado fuera del complejo.

“Me siento mentalmente mucho más fuerte que a mitad de temporada”, explicó tras el partido. También aseguró encontrarse mejor físicamente. El lenguaje corporal la delata: pasos firmes entre puntos, mirada fija, cero gestos de frustración. Hay convicción.

Lo más llamativo es el cambio de enfoque que ella misma describe. “Estoy contenta con mi nivel. He estado trabajando muy duro, pero siento que me estoy alejando de intentar ser perfecta en pista”, señaló. Y remató: “Sé que no puedes ser perfecta, solo intento trabajar con lo que tengo ahora mismo”. Para una pegadora como Sabalenka, aceptar el error como parte del plan es casi tan importante como afinar el drive.

Su próximo obstáculo será Kamilla Rakhhimova, número 92 del ranking, representante de Uzbekistán. Sobre el papel, otro cruce asequible. Sobre la pista, otra historia: tercera ronda de un Grand Slam, Sabalenka en modo campeona defensora y una racha viva en Flushing Meadows que empieza a pesar.

Si la número uno mantiene esta mezcla de poder desatado y serenidad nueva, la pregunta no es si puede volver a ganar en Nueva York, sino quién se atreverá a frenarla en su pista favorita.