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Sabalenka y Rybakina buscan el título en un US Open abierto

En Nueva York se prepara un doble examen de poder. En el cuadro femenino, Aryna Sabalenka entra al US Open con la historia mirándola de frente. En el masculino, el torneo se abre como pocas veces: sin Jannik Sinner y con Carlos Alcaraz regresando tras casi cuatro meses fuera del circuito individual. Novak Djokovic, mientras tanto, se asoma a un camino que parece más una carrera de obstáculos que una ruta hacia su 25º Grand Slam.

Sabalenka, entre el triplete y el riesgo de caída

Sabalenka llega como campeona defensora por partida doble y con una misión que solo Serena Williams ha logrado en la era reciente: tres títulos seguidos en Flushing Meadows. Serena lo hizo entre 2012 y 2014. Desde entonces, nadie ha logrado encadenar un dominio semejante en Nueva York.

El problema para Sabalenka es que esta vez no llega arrollando. Su temporada, medida con su propio listón, ha sido discreta. Y el trono de la WTA tiembla. Elena Rybakina, número 2, acecha. También Jessica Pegula, número 3, y Coco Gauff, número 4. El US Open ya no es solo su escenario favorito: es también el torneo que puede decidir si mantiene o pierde el número 1 tras casi 100 semanas en la cima.

El cuadro no le concede demasiada tregua. Podría cruzarse con Barbora Krejcikova en tercera ronda, con la peligrosa Diana Shnaider en octavos y con Linda Noskova —campeona de Wimbledon 2026— en cuartos. Para una jugadora que no ha levantado un grande este año, el margen de error es mínimo. Y la historia, exigente.

Rybakina, una oportunidad de oro… si el cuerpo aguanta

La otra gran protagonista del cuadro femenino es Elena Rybakina. A la kazaja le basta alcanzar las semifinales para convertirse en número 1 del mundo por primera vez. El escenario es ideal. Su físico, no tanto.

Arrastra molestias en el tendón de Aquiles tras un susto en el torneo de Cincinnati y aún no ha confirmado al cien por cien su presencia. Si juega, el sorteo le ha dado un inicio amable para probarse: debut ante Thea Frodin y posible segunda ronda frente a Darja Vidmanova.

A partir de ahí, el nivel sube de golpe. Tercera ronda potencial ante Maria Sakkari, octavos frente a una doble campeona del US Open como Naomi Osaka y unos hipotéticos cuartos ante Iga Swiatek, que ya la derrotó este mes en la final del torneo de Canadá. Rybakina nunca ha pasado de octavos en Nueva York. Esta vez, el premio por romper ese techo podría ser el número 1 del mundo.

Pegula, cuadro abierto y una deuda con Sabalenka

Jessica Pegula no se esconde. Dijo a USA TODAY Sports que su objetivo es “ganar el torneo”. El sorteo, de entrada, la acompaña.

Debuta ante Elena-Gabriela Ruse y después la espera la ganadora del duelo entre Venus Williams y Sofia Kenin. En tercera ronda podría cruzarse con Leylah Fernandez, cabeza de serie número 31, y en octavos con Sorana Cirstea, a quien domina 3-1 en el cara a cara.

El verdadero examen llega en cuartos, donde podrían aparecer Karolina Muchova (7) o Elina Svitolina (9). Y si todo sigue el guion lógico, en semifinales la esperaría Sabalenka. La misma Sabalenka que la barrió en la final del US Open 2024 en sets corridos y que ya la había eliminado en semifinales el año anterior. Pegula quiere su primer grande. Para lograrlo, quizá tenga que pasar por la misma puerta que la expulsó dos veces.

Gauff, campeona en Cincinnati y con un camino en llamas

Llamar “perdedora” a Coco Gauff después de ganar el título en Cincinnati suena exagerado, pero el sorteo no tuvo piedad con ella.

En segunda ronda podría medirse con Paula Badosa o Daria Kasatkina, dos ex top 10 sin condición de cabeza de serie pero con tenis suficiente para tumbar a cualquiera. Badosa, además, ya venció a Gauff sobre hierba en Berlín en junio.

En tercera ronda podría repetir duelo con Sara Bejlek (28), a quien derrotó 6-4, 6-1 en semifinales de Cincinnati la semana pasada. En octavos la esperarían Iva Jovic (14) o Alexandra Eala (17). Y si alcanza por tercera vez en su carrera los cuartos del US Open, ahí podría aparecer Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros 2026. Gauff domina 5-0 el enfrentamiento directo y ya la superó este año en Roma antes de que la rusa conquistara París.

No es la única amenaza. En cuartos también podría cruzarse con Amanda Anisimova, décima cabeza de serie y finalista el año pasado en Nueva York, que además lidera el cara a cara 2-1. Y en semifinales asoma una montaña: Rybakina (2) o Swiatek (8). Entre ambas suman ocho títulos de Grand Slam, incluido el US Open 2022 de la polaca.

Americanos al acecho: ¿se acaba la sequía?

En el cuadro masculino, el vacío que dejan Sinner y un Alcaraz aún en fase de reenganche abre un escenario largamente esperado por el tenis estadounidense. Desde Andy Roddick en 2003, ningún hombre de Estados Unidos ha levantado el trofeo en Flushing Meadows. Veintitrés años de espera pesan mucho.

Este año, sin embargo, hay argumentos para creer. Seis estadounidenses figuran en el top 25: Ben Shelton (9), Taylor Fritz (10), Frances Tiafoe (12), Learner Tien (15), Brandon Nakashima (17) y Tommy Paul (21). Fritz ganó en Washington, Shelton se coronó en Montreal, Nakashima llegó a la final en Montreal y Tiafoe hizo lo propio en Cincinnati.

La puerta está entreabierta. La pregunta es quién se atreve a cruzarla en su propio patio.

Djokovic, un camino que no perdona

La persecución del 25º Grand Slam de Novak Djokovic —un récord absoluto, por encima de hombres y mujeres— tendrá que pasar por un auténtico laberinto.

Debuta ante Mariano Navone, a quien nunca se ha enfrentado. Después podría aparecer Matteo Berrettini, finalista de Wimbledon 2021, o Stan Wawrinka, triple campeón de Grand Slam, en segunda ronda. En tercera, un posible cruce con Tomas Etcheverry (27). En octavos, Brandon Nakashima (16) o Andrey Rublev (23).

Si sobrevive a todo eso, en cuartos asoma Daniil Medvedev (7). En semifinales, un bloque temible: Carlos Alcaraz (2), Ben Shelton (8) o Arthur Fils (10). Y en una hipotética final, el número 1 Alexander Zverev. Para un jugador de 39 años, el reto es descomunal. Pero Djokovic ha construido su carrera precisamente a base de superar este tipo de muros.

Frances Tiafoe, entre la épica y el riesgo

Frances Tiafoe llega tocado y testarudo. Hace apenas unas semanas pasó por el quirófano para extirpar un quiste en la mano derecha. Pese a las recomendaciones médicas, decidió jugar en Cincinnati. Llegó a la final, donde cayó 6-3, 1-6, 6-0 ante Arthur Fils tras pedir un tiempo médico, y luego se retiró del cuadro de dobles mixtos del US Open. Su estado físico, inevitablemente, genera dudas.

Nueva York, sin embargo, ha sido el escenario de sus mejores noches: dos semifinales de Grand Slam (2022 y 2024), ambas en el US Open. El sorteo, al menos al principio, le concede algo de oxígeno. Debuta ante el estadounidense Martin Damm Jr. y podría medirse con Aleksandar Vukic en segunda ronda, rivales ante los que domina el cara a cara.

A partir de ahí, la cuesta se empina. Medvedev (7) en cuarta ronda, Djokovic (4) en cuartos y Alcaraz (2) en semifinales forman una secuencia brutal. Si Tiafoe quiere volver a encender Arthur Ashe, tendrá que hacerlo casi con una sola mano.

Venus, la última batalla en casa

Mientras Serena Williams brilló recientemente en el cuadro mixto del US Open junto a Carlos Alcaraz, ahora el foco se desplaza a Venus Williams. A sus 46 años, disputará su 26º US Open gracias a una invitación. Y el sorteo no le ha regalado nada.

Su rival de primera ronda es Sofia Kenin, campeona del Australian Open 2020 sobre pista dura. Venus ya jugó individuales en el US Open del año pasado y en el Australian Open de esta temporada, con derrotas en primera ronda en ambas ocasiones. Ahora se enfrenta de nuevo a un debut durísimo, en un torneo que fue su casa y su escaparate durante décadas.

Sea cual sea el resultado, la imagen de Venus entrando de nuevo a la pista central de Flushing Meadows será uno de los momentos del torneo. Pero el US Open de este año no vive de la nostalgia. Entre la ambición de Sabalenka, el asalto de Rybakina al número 1, el hambre de Pegula, el fuego de Gauff y un cuadro masculino sin dueño claro, la pregunta es otra: ¿quién se atreverá a adueñarse de un torneo que, por primera vez en mucho tiempo, parece realmente abierto?