Sabalenka avanza en el US Open entre tensión y cannabis
Aryna Sabalenka defendió su territorio en el US Open con una victoria sólida y un mensaje claro, dentro y fuera de la pista. Entre el viento, el olor penetrante a cannabis y la presión de sostener un trono que se tambalea, la bielorrusa se instaló en octavos de final sin ceder un solo set. El resultado, 6-3, 6-4 ante Kamilla Rakhimova, dice que fue un trámite; el contexto cuenta otra historia.
El partido que olía a algo más que tensión
El duelo apenas despegaba cuando Sabalenka frenó el juego. Ganaba 3-0, sonreía, pero se fue directa a la silla de la jueza Eva Asderaki-Moore. No era por una decisión arbitral ni por una molestia física. Era por el aire.
«Alguien está fumando weed, ¿te importa…? Porque es muy fuerte», le dijo, entre la queja y la incredulidad. La escena, casi surrealista, se convirtió en el comentario del día en Flushing Meadows.
Después, ya con la victoria en el bolsillo, Sabalenka amplió la idea con ironía y un punto de hartazgo: «Chicos, podéis hacer lo que queráis, podéis fumar lo que queráis, relajaros todo lo que podáis, pero, por favor, no lo hagáis alrededor de las pistas de tenis. Es un poco complicado manejar ese olor cuando intentas competir al máximo nivel».
En Nueva York el cannabis es legal y el olor forma parte del paisaje urbano y del propio torneo. Pero Sabalenka fue tajante: nunca lo había olido tan fuerte en todos sus años compitiendo allí. «Tan fuerte, sí. Además, hacía algo de viento. No sé si venía del público o de fuera, porque el viento lo empuja hacia dentro del estadio. No lo sé. Solo espero que estén un poco más atentos con esas cosas», apuntó.
Entre ráfagas de olor y ráfagas de saque, la número 1 del mundo firmó un partido impecable al servicio: 10 aces, ni una sola bola de break en contra. Un muro.
La número 1 bajo amenaza
Más allá del marcador, el contexto deportivo pesa. Sabalenka llegó a Nueva York en uno de los tramos más irregulares de los últimos años. No pisa una final desde que encadenó Indian Wells y Miami en marzo, una gira que parecía consolidarla como la gran referencia del circuito.
Ahora, su trono corre peligro. Perderá el número 1, que ha mantenido durante 97 semanas, salvo que levante su tercer título consecutivo del US Open y Elena Rybakina, número 2 del mundo, caiga antes de semifinales. No hay margen para relajarse.
Por lo pronto, el tenis empieza a acompañar. Tres rondas, ningún set perdido, sensaciones crecientes y un patrón claro: cuando el saque funciona como ante Rakhimova, el resto del circuito sabe que la ventana es mínima.
Choque frontal con la prensa
Si en la pista Sabalenka ha ido encontrando ritmo, fuera de ella la tensión ha explotado. Tras su dominante triunfo de segunda ronda ante Polina Iatcenko, la bielorrusa protagonizó un cruce duro con un periodista en rueda de prensa.
El detonante fue una pregunta sobre su semana previa al torneo, descrita por el reportero como de «fiestas y diversión». Sabalenka no dejó pasar la insinuación. «Vosotros sois, como, una broma», lanzó. «“Fiestas, diversión…” ¿por qué dirías eso? ¿Por qué pensarías eso? ¿Qué clase de pregunta es esa? Solo porque publiqué algunas actividades con marcas, ¿ya pensáis que he estado de fiesta y no entrenando?».
La escena no se quedó en una respuesta cortante. Fue un intercambio largo, tenso, que terminó con una frase que sonó a ultimátum: «Pensad antes de decir cosas».
La presión del ranking, las expectativas de un triple título seguido en Nueva York, la exigencia diaria… Sabalenka no lo disimula. Lo transforma en una coraza pública. Y, de momento, también en victorias.
Townsend, siguiente examen con ambiente en contra
El siguiente obstáculo no será menor ni en tenis ni en atmósfera. En octavos le espera Taylor Townsend, favorita del público local, que repite presencia en la segunda semana tras su gran actuación del año pasado.
Townsend llega lanzada. Derrotó a la cabeza de serie número 15, Diana Shnaider, por 6-2, 6-7(3), 6-3, en un partido que confirmó su crecimiento y su comodidad en las pistas de Flushing Meadows. Con ella en el otro lado de la red y el público volcado, Sabalenka tendrá que gestionar algo más que el viento o los olores que entren en el estadio.
Medvedev se afianza; Alcaraz acelera
En el cuadro masculino, Daniil Medvedev también dio un paso firme hacia la segunda semana. El campeón de 2021 superó al cabeza de serie 29, Arthur Rinderknecht, por un sobrio 6-4, 6-4, 6-4. Sin adornos, sin concesiones. El ruso empieza a parecerse al jugador que hace tres años levantó el trofeo en esta misma pista.
Carlos Alcaraz, por su parte, sigue sumando confianza y minutos de calidad en su regreso tras cuatro meses y medio parado por una lesión en la muñeca derecha. Venció a Wu Yibing por 6-3, 6-4, 6-1, un marcador que no refleja del todo los momentos de tensión que tuvo que gestionar en los dos primeros sets.
Cuando apretó el partido, Alcaraz respondió como en sus mejores días: subió el nivel en los puntos clave, ajustó el plan y se escapó en el marcador. «Para ser sincero, estoy mejor de lo que pensaba», reconoció. «Físicamente pensaba que iba a estar mal después del primer partido, pero me estoy recuperando muy bien, estoy haciendo grandes cosas fuera de la pista para estar en buena forma y ahora creo que mi nivel es bueno. Ya tengo el ritmo de competición. Cada vez que entro en la pista, lo doy todo».
El siguiente en la ruta del murciano será el cabeza de serie número 20, Tommy Paul, que remontó un duelo áspero ante Alexander Bublik: 6-4, 3-6, 6-7(4), 6-1, 6-3. Un examen serio para medir hasta dónde llega, hoy, el cuerpo y la confianza del campeón defensor.
Entre el humo, las dudas, los reproches y las rachas de juego brillante, el US Open vuelve a ser lo que siempre ha sido: un torneo que no perdona distracciones. Sabalenka ya ha dejado claro que no piensa tolerarlas ni en la grada ni en la sala de prensa. Ahora le toca demostrar si también puede apagarlas cuando la presión llegue a su punto más alto.




