Serena Williams: el imperio económico en el deporte femenino
En el deporte femenino hay una cima económica y tiene nombre y apellidos: Serena Jameka Williams. Su patrimonio estimado ronda los 400 millones de dólares, una cifra que no solo rompe cualquier referencia previa, sino que se aleja cada año un poco más del resto, incluso sin jugar una temporada completa desde hace tiempo.
Mientras tanto, la jugadora activa mejor pagada del planeta, Coco Gauff, ingresa alrededor de 33 millones de dólares anuales. Muchísimo dinero. Pero, frente al legado financiero de Serena, todavía es una persecución a larga distancia.
Un podio de otra galaxia
Por detrás de Serena, el escalón más cercano lo ocupa Maria Sharapova, con unos 175 millones de dólares. Durante más de una década fue la reina de los ingresos, la cara visible de Nike, Porsche, Head, TAG Heuer y Evian, y una de las grandes máquinas de facturar del deporte mundial. Entre premios y patrocinios, su carrera generó cerca de 300 millones de dólares, consolidados tras su retirada en 2020 y reforzados por su marca de golosinas Sugarpova.
El tercer peldaño es para Venus Williams, con unos 95 millones. Su impacto no se mide solo en sus siete Grand Slams individuales y sus cinco coronas en Wimbledon, sino también en la lucha por la igualdad de premios en los grandes torneos. Sus negocios, como la firma de moda EleVen y el estudio de diseño de interiores VStarr Interiors, han convertido su nombre en una marca global. En 2025, las hermanas Williams dieron un paso más en su alianza mediática con el lanzamiento de su pódcast conjunto, Stockton Street.
En cuarto lugar, rompiendo el dominio del tenis, aparece Danica Patrick. La piloto estadounidense, única mujer en ganar una carrera de IndyCar —la Indy Japan 300 de 2008—, acumula un patrimonio estimado en 80 millones de dólares. Su imagen se convirtió en una de las más reconocibles del motor norteamericano gracias a acuerdos de larga duración con GoDaddy, Coca-Cola y Peak. Retirada desde 2018, en 2025 volvió a los titulares al invertir en Unrivaled, la liga de baloncesto femenino, ampliando un portafolio cada vez más diversificado.
El poder del tenis… y de los patrocinios
El quinto puesto es para Naomi Osaka, con unos 45 millones de dólares de patrimonio. Entre 2019 y 2025 amasó aproximadamente 230 millones, de los cuales solo unos 25 millones llegaron directamente desde la pista. El resto nació de un ecosistema empresarial propio: cofundadora de la agencia de representación Evolve, creadora de la marca de cuidado de la piel KINLÒ y de la productora Hana Kuma. Lideró la lista de Forbes de atletas femeninas mejor pagadas durante tres años consecutivos, alcanzando un pico de 57,3 millones en 2021.
Justo detrás se sitúa Annika Sörenstam, con unos 40 millones. La sueca dominó el golf femenino de su época con 72 títulos del LPGA Tour y 10 majors, y después trasladó ese instinto competitivo a los negocios: diseño de campos, su propia etiqueta de vino y la Annika Foundation. Incluso retirada a tiempo completo desde 2008, regresó a competir en el US Women's Open de 2022 y mantuvo durante años acuerdos de alto nivel con Rolex y Callaway.
En el séptimo escalón aparece Simone Biles, con unos 30 millones de dólares. La gimnasta más laureada de todos los tiempos ha construido un perfil comercial tan sólido como su palmarés. Respaldan su imagen marcas como Audemars Piguet, Lilly, Nulo Pet Food, K18 y firmas especializadas como GK Elite y Spieth America. El documental de Netflix Simone Biles Rising, nominado al Emmy, y su histórica decisión de priorizar la salud mental en Tokio 2020 la convirtieron en uno de los rostros más influyentes de la década.
Octava figura en la lista, y quizá la que más rápido sube, es Coco Gauff, con un patrimonio estimado en 28 millones. En 2025 encabezó por segundo año consecutivo el ranking de Forbes de atletas femeninas mejor pagadas, con 33 millones de ingresos: 8 millones procedentes de la pista, impulsados por su título de Roland Garros, y 25 millones en patrocinios con marcas como New Balance, Bose y Baker Tilly. Con solo 21 años, su fortuna acumulada aún está por debajo de lo que genera en una sola temporada, pero su curva de crecimiento es la más pronunciada del grupo.
Compartiendo esa cifra de 28 millones aparece Lindsey Vonn, la esquiadora alpina estadounidense más laureada de la historia, con cuatro Globos de Cristal generales y un oro olímpico en Vancouver 2010. Sus acuerdos a largo plazo con Red Bull, Under Armour y Rolex sostienen buena parte de su riqueza. Desde su retirada en 2019, se ha mantenido muy presente en campañas comerciales y proyectos mediáticos.
Cierra el top ten Ronda Rousey, con unos 25 millones. Pionera absoluta en las artes marciales mixtas, fue la primera mujer en encabezar un evento de pago por visión de UFC y la primera en entrar en el Salón de la Fama de la organización, en 2018. Su salto de UFC a WWE y a Hollywood disparó contratos con marcas como Reebok y Monster Energy. Sus años de máximo rendimiento económico se concentraron entre 2014 y 2016, cuando se convirtió en uno de los rostros más reconocibles del deporte mundial. En 2024 publicó su libro Our Fight: A Memoir, una nueva pieza en un perfil ya muy consolidado.
Serena, un modelo de negocio total
Por encima de todas, Serena Williams. Sus 94,8 millones de dólares en premios —récord histórico de la WTA— son solo una parte de una carrera con 858 victorias individuales, 73 títulos y 23 Grand Slams en la Era Abierta: siete Australian Open, tres Roland Garros, siete Wimbledon y seis US Open. Una colección de cifras que, por sí sola, ya justificaría un lugar único en la historia.
Pero su imperio va mucho más allá del tenis. En los últimos 12 meses, Serena ha generado unos 50 millones de dólares antes de impuestos y comisiones, apoyada en diez patrocinios de largo recorrido con marcas como Audemars Piguet, Lincoln, Nike y Wilson. Al frente de Serena Ventures, levantó 111 millones para su primer fondo de capital riesgo, con inversiones en 16 compañías. Además, posee participaciones minoritarias en los Miami Dolphins, Angel City FC y el nuevo proyecto de la WNBA, Toronto Tempo.
El patrón es claro: entre las deportistas mejor pagadas de la historia, el premio económico no llega principalmente desde el terreno de juego. Para las grandes estrellas, alrededor del 70% de los ingresos procede de patrocinios y negocios, frente al 35% que representan para los hombres mejor pagados. Solo cinco mujeres han superado los 30 millones de dólares en un solo año: Naomi Osaka, Serena Williams, Coco Gauff, Maria Sharapova y Aryna Sabalenka.
La brecha con el resto del deporte femenino es enorme, pero también marca el camino. En el fútbol, nombres como Aitana Bonmatí, Alexia Putellas, Sam Kerr y varias estrellas africanas comienzan a romper techos salariales con contratos récord y acuerdos comerciales cada vez más ambiciosos.
La pregunta ya no es si habrá otra Serena en la pista. La incógnita es quién será la próxima en convertir su talento deportivo en un imperio económico de 400 millones de dólares.




