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Serena Williams y su lucha por la salud femenina

Serena Williams ya no necesita una raqueta para ganar batallas. A los 44 años, la campeona de 23 títulos de Grand Slam ha convertido la experiencia más vulnerable de su vida en una causa global. Y lo volvió a dejar claro en el Forbes Power Women's Summit 2026, celebrado el jueves 10 de septiembre.

Allí, ante un auditorio lleno, habló sin adornos de algo que casi le cuesta la vida: las complicaciones tras el nacimiento de su primera hija.

“Cuando conté mi historia, no me di cuenta de cuánta gente podía identificarse”, compartió Serena en el panel. Al principio pensó que se trataba de un problema que afectaba sobre todo a minorías. Con el tiempo entendió que el alcance era mucho mayor: “Luego me di cuenta de que es un problema de mujeres”.

La broma que esconde una verdad incómoda

Williams, con ese tono entre ironía y hartazgo que la ha acompañado durante su carrera, remató con una reflexión que arrancó risas, pero dejó poso: si los hombres dieran a luz, tendrían “suites y todo tipo de medicinas”. El mensaje era evidente: el sistema no trata igual la salud de las mujeres.

No hablaba en abstracto. Hablaba desde la cicatriz.

En 2017, durante el nacimiento de su hija Alexis Olympia, fruto de su matrimonio con Alexis Ohanian, Serena fue sometida a una cesárea de urgencia. El parto, ya de por sí complicado, solo fue el inicio. Tras la intervención, un ataque de tos abrió la herida y los médicos descubrieron en su abdomen un gran hematoma, una acumulación de sangre coagulada que exigía una nueva intervención.

Lo peor aún estaba por llegar: una embolia pulmonar. Durante seis días, Williams libró una batalla contra un coágulo que bloqueaba arterias en sus pulmones. Fueron necesarias varias cirugías. Fueron días en los que, como ella misma ha contado, supo que algo no iba bien y se negó a guardar silencio.

“Sabía que algo estaba mal conmigo y era súper importante que me escucharan”, recordó en el evento. “Afortunadamente, mi doctora me escuchó. Las enfermeras también, pero tuve la enorme suerte de tener una doctora que lo hizo y literalmente me salvó la vida”.

Esa diferencia —ser escuchada o no— se ha convertido en el eje de su cruzada.

De paciente en riesgo a activista

La experiencia no quedó archivada como un susto más en la biografía de una estrella. Se convirtió en motor. Serena entendió que su caso, pese a la gravedad, era un ejemplo de privilegio: tenía acceso a una de las mejores atenciones médicas del mundo. Aun así, casi muere.

¿Qué pasa, entonces, con las mujeres que no tienen su altavoz, sus recursos, su entorno médico?

Esa pregunta la llevó a implicarse de lleno en proyectos que buscan mejorar el acceso a la salud para mujeres y comunidades infrarrepresentadas. Tras el nacimiento de su primera hija, asumió el papel de primera entrepreneur-in-residence del programa Reckitt Catalyst, una iniciativa global de impacto social e innovación que apoya a emprendedoras y emprendedores de grupos poco representados que trabajan en soluciones de salud, higiene, agua y saneamiento.

“Lo que están haciendo estas mujeres es recordarnos que la salud de las mujeres es importantísima, y la salud en general”, explicó. “Porque también hablamos de mujeres que cuidan a los niños; yo cuido de mis hijos la mayor parte del tiempo”.

Serena no se limita a prestar su nombre. Insiste en la idea de red, de conexiones que cambian realidades: “Con el programa, podemos resolver muchos problemas, hacer esas conexiones que son vitales, que son realmente importantes para abrir tantas puertas. Porque cada vez que abrimos una puerta, resolvemos otro problema que nos acerca a ayudarnos a todas las personas en esta sala y a ayudar a nuestros hijos”.

Un mensaje que incomoda, pero no se calla

Williams lleva años repitiendo su historia. No por exhibicionismo, sino por necesidad. En 2018, en un artículo de opinión publicado en CNN, fue igual de directa: recordó que ya existen soluciones sencillas para reducir complicaciones y muertes tras el parto.

  • Acceso a matronas
  • Centros de salud que funcionen
  • Lactancia materna
  • Contacto piel con piel
  • Agua limpia
  • Medicamentos esenciales
  • Buena nutrición

Nada revolucionario. Nada imposible.

Y, sin embargo, su conclusión fue dura: “Sabemos que existen soluciones sencillas, pero no estamos haciendo nuestra parte. No estamos a la altura del desafío de ayudar a las mujeres del mundo”.

No era un reproche abstracto. Era un aviso: el sistema falla, y lo hace en algo tan elemental como el nacimiento.

Serena, que durante años acostumbró al mundo a verla levantar trofeos, ahora utiliza el mismo lenguaje competitivo para hablar de salud pública: “Juntas, podemos lograr este cambio. Juntas, podemos ser el cambio”, escribió entonces.

La vida después del susto

En agosto de 2023, Williams y Ohanian dieron la bienvenida a su segunda hija, Adira River Ohanian. El propio Alexis anunció el nacimiento con una foto familiar y un mensaje de gratitud por tener una niña sana y una madre sana. El hogar de la pareja, escribió, estaba “rebosante de amor”.

Detrás de esa imagen feliz hay una mujer que sabe lo que significa que un parto se tuerza en cuestión de minutos. Una mujer que, desde un escenario en Nueva York, recuerda que su supervivencia no fue solo cuestión de suerte, sino de algo tan simple y tan negado como ser escuchada.

Serena ya no compite por otro Grand Slam. Compite por algo más incómodo y, a la vez, más urgente: que ninguna mujer necesite ser una superestrella para salir viva de la sala de partos.