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Sri Lanka avanza a semifinales con victoria contundente

Sri Lanka no se limitó a ganar. Aplastó. Con un triunfo por 86 carreras sobre Malaysia en el tercer cruce de cuartos de final en el Korogi Sports Park de Nisshin, el equipo selló su billete a las semifinales del cricket femenino en los Asian Games y lanzó un mensaje claro al resto del cuadro.

El guion tuvo dos protagonistas indiscutibles: Chamari Athapaththu y Kavisha Dilhari. Las dos firmaron actuaciones completas, de esas que sostienen un torneo. Athapaththu marcó el ritmo con 63 carreras; Dilhari remató con un 44* lleno de intención. Después, cada una añadió dos wickets para cerrar una noche redonda.

De la calma al vendaval

La tarde empezó con más dudas que estruendo. Sri Lanka decidió batear primero, pero el arranque fue tímido: apenas 10 carreras en los primeros cuatro overs y la pérdida de Imesha Dulani. Malaysia parecía cómoda, con el marcador controlado y sin demasiados sobresaltos.

Todo cambió en el quinto over.

Athapaththu leyó el momento y atacó sin concesiones. Se fue contra el lanzamiento de Aisya Eleesa y le sacó 23 carreras en un solo over, rompiendo la inercia del partido de un plumazo. En el siguiente, Hasini Perera se sumó al impulso con dos boundaries que empujaron a Sri Lanka hasta 38/1 al cierre del Powerplay. De la contención al dominio en apenas doce pelotas.

La capitana no levantó el pie. Siguió castigando el bowling malasio y alcanzó su medio siglo en solo 28 bolas, coronado con un seis en el over 11. El partnership creció hasta 80 carreras y Sri Lanka se asentó en una posición de fuerza.

Malaysia encontró un pequeño respiro cuando Nurin Imanina logró lo que parecía imposible: desarmar a las dos bateadoras asentadas. En un lapso de tres overs, se llevó primero a Athapaththu y luego a Perera. Por un instante, el partido abrió una rendija a la esperanza.

Duró poco.

El golpe final con el bate

Con el marcador en una fase delicada, entraron en escena Kavisha Dilhari y Harshitha Samarawickrama. No hubo urgencias, sí control. Construyeron un partnership de 62 carreras que volvió a inclinar el campo. La clave estuvo en el cierre: Dilhari guardó sus golpes más duros para el tramo final.

A partir del over 16, desató todo su repertorio. Las seis boundaries de su entrada llegaron en ese tramo, castigando cada error de longitud y de línea. Sri Lanka, que había tenido que trabajar el inicio, terminó desatada: 160/4 al final de los 20 overs, un total que pesaba como una losa para Malaysia.

Dilhari y Athapaththu también mandan con la bola

Si el plan de Malaysia era responder con agresividad, se vino abajo casi de inmediato. El primer golpe llegó con un run-out en el over inicial, que dejó a Ainna Hamizah Hashim fuera demasiado pronto. El marcador ya se inclinaba y la presión crecía.

Dilhari, todavía encendida tras su actuación con el bate, olió sangre en el sexto over. Dos bolas, dos wickets: Wan Julia y Mas Elysa cayeron de forma consecutiva. Malaysia cerró el Powerplay en 25/3, sin ritmo, sin confianza y con el objetivo de 160 corriendo cada vez más lejos.

A partir de ahí, el ataque de Sri Lanka manejó el partido con frialdad. Las bowlers estrangularon el ritmo rival, recortando opciones una tras otra. Entre los overs 7 y 18, Malaysia solo pudo conectar un boundary. Apenas 40 carreras en ese tramo. El marcador avanzaba, pero el sueño de la remontada no.

El desenlace ya estaba escrito cuando Athapaththu volvió a entrar en acción con la bola. En el over 19 se apuntó dos wickets que terminaron de vaciar cualquier resistencia. En el último over, Mithali Ayodhya añadió otros dos a su cuenta para sellar el cierre: Malaysia se quedó en 74/7, muy lejos del objetivo y sin opciones reales de discutir el resultado.

Un duelo de altura en el horizonte

Con la victoria, Sri Lanka se instala en las semifinales y se cita con Pakistan el domingo 20 de septiembre en la primera llave por un puesto en la final. Llega lanzada, con su capitana en estado de gracia y con una Dilhari que crece partido a partido.

El reto ahora es otro. El rival será más exigente, el margen de error más pequeño. Pero si Athapaththu y compañía mantienen este nivel, ¿quién se atreve a descartarlas en la carrera por el oro?