Storm Hunter: la australiana que desafía las expectativas en el US Open
Storm Hunter camina por Flushing Meadows como si el tiempo, por fin, se hubiera puesto de su lado. A los 32 años, la zurda australiana acaba de obligar a los estadísticos del tenis a bucear en los archivos: se ha convertido en la primera jugadora australiana en activo que logra clasificarse desde la fase previa en los cuatro torneos de Grand Slam.
No es un simple dato. Es la firma de una carrera que se negó a rendirse.
Una clasificación a la vieja usanza
El pase al cuadro principal del US Open no cayó del cielo. Hunter tuvo que abrirse paso a codazos. Primero, eliminó a una compatriota y gran amiga, Maddison Inglis, en un duelo incómodo por todo lo que supone medirse a alguien tan cercano. Después, sobrevivió a dos puntos de partido en su segundo encuentro de la previa. Y cuando parecía que ya había sufrido bastante, llegó una espera de 24 horas por culpa del clima antes de cerrar, otra vez en muerte súbita, su tercer triunfo consecutivo.
Tres partidos, tres finales al límite. Un camino que explica por qué, cuando habla, lo hace con una mezcla de alivio y determinación.
“Este era el último ‘slam’ que me faltaba tachar de la lista desde la qualy y, llegando aquí, no había jugado muchos partidos de individuales en los últimos meses, así que se siente increíble”, contó Hunter, todavía con la adrenalina en la voz.
De la lesión al regreso a Nueva York
Su presencia en el cuadro principal tiene todavía más peso si se mira el retrovisor. Hunter se perdió más de un año por la rotura del tendón de Aquiles. Una lesión que, a su edad, suele sonar a sentencia. Para ella, fue una pausa forzada, no el epílogo.
Ahora vuelve al cuadro grande del US Open por primera vez desde 2023. Mismo escenario, otra versión de sí misma: más curtida, más consciente de lo que cuesta regresar a este nivel.
“Ha habido muchos momentos en mi carrera en los que no pensé que volvería a jugar a este nivel”, admite. De ahí que cada paso en Nueva York tenga un sabor especial.
El premio: Marta Kostyuk
La recompensa a su gesta en la previa llega sin envoltorio amable. En primera ronda, el lunes, le espera Marta Kostyuk, 11ª cabeza de serie y una de las jugadoras del año. Semifinalista en Roland Garros y en Wimbledon, la ucraniana aterriza en Nueva York con la confianza por las nubes y un tenis físico, agresivo, que no concede respiro.
“Sí, es duro”, reconoce Hunter, ex número uno del mundo en dobles. “Está teniendo un año realmente bueno. Es una gran jugadora, muy física en su manera de jugar y una competidora excelente”.
La australiana apenas tendrá tiempo para digerir lo vivido en la qualy antes de saltar a la pista otra vez. Pero lejos de quejarse, le da la vuelta al guion.
“Va a ser duro. Es un cambio muy rápido de pasar la qualy a jugar mi primera ronda mañana, pero me siento bien y ella es la que tiene toda la presión al jugar contra mí. He entrenado con ella antes. Sé cuál es su nivel y sé que va a ser un desafío, pero me encantan los desafíos. Va a ser divertido. Lo voy a disfrutar”.
No suena a frase hecha. En alguien que ha estado tanto tiempo fuera por lesión, “disfrutar” no es un cliché, es un objetivo.
“Estar de vuelta en el cuadro principal de un ‘slam’ es increíble. Voy a salir ahí fuera, disfrutarlo y darlo todo”.
Un lunes con acento australiano
Hunter no estará sola en la jornada inaugural. El lunes también saldrán a pista otras cinco raquetas australianas, en un arranque de torneo con marcado acento aussie.
- Kim Birrell se medirá a la croata Petra Marcinko.
- Talia Gibson también tendrá enfrente a una jugadora de Croacia, la veterana Donna Vekic.
- La joven Taylah Preston se enfrentará a la estadounidense Alycia Parks, una prueba exigente por potencia y ambiente.
En el cuadro masculino, Adam Walton se cruzará con el chino Yibing Wu y Aleksandar Vukic se enfrentará al japonés Rei Sakamoto. Serán los únicos representantes australianos en la primera jornada entre los hombres.
El sexto cabeza de serie, Alex de Minaur, arrancará su campaña el martes (miércoles AEST), con la expectativa habitual que acompaña al líder del tenis australiano.
Una historia que ya no teme a nadie
En medio de todos esos nombres, el foco se detiene en Hunter. No porque sea favorita, sino por lo contrario. Porque llega desde la trinchera de la qualy, sin rodaje abundante en individuales, con una carrera marcada por el dobles y por una lesión que pudo haberla apartado para siempre.
Y, sin embargo, cuando mira a Kostyuk, no ve un muro, ve una oportunidad.
No teme al bombardeo de la ucraniana, ni a la etiqueta de cenicienta de la previa. Después de todo lo que ha pasado, ¿qué es un primer partido contra una semifinalista de Roland Garros y Wimbledon comparado con la incertidumbre de no saber si volvería a competir?
La pregunta, ahora, no es si Storm Hunter puede dar la sorpresa. La verdadera cuestión es hasta dónde puede llegar una jugadora que, a los 32 años, ha decidido que su historia en los Grand Slams apenas está empezando.




