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Tara Moore pierde demanda millonaria contra la WTA

Tara Moore volvió a perder, pero esta vez lejos de la pista y sin una raqueta en la mano. La tenista británica de dobles, de 34 años, vio cómo un tribunal federal de Estados Unidos desestimaba su demanda por 15 millones de libras (20 millones de dólares) contra la WTA, a la que acusaba de negligencia en el caso de dopaje que la tiene apartada del circuito hasta 2028.

El fallo llegó desde la United States District Court en Nueva York, que rechazó la moción de Moore y ordenó “cerrar este asunto”. Un portazo judicial a una batalla que la jugadora describe como una “pesadilla”.

De Bogotá al veto hasta 2028

La historia se remonta a abril de 2022. Moore dio positivo por nandrolona y boldenona durante un torneo WTA 250 en Bogotá. Un mazazo para quien entonces era la mejor doblista británica del circuito, con un ranking que alcanzó el número 77 del mundo ese mismo año.

Un tribunal independiente determinó en diciembre de 2023 que la fuente del positivo había sido carne contaminada consumida en Colombia. En su resolución, consideró que Moore no tenía “culpa ni negligencia”. Parecía una victoria crucial. Parecía.

La International Tennis Integrity Agency (ITIA) no lo vio igual. Recurrió la decisión ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (Cas). El giro llegó el año pasado: el Cas falló a favor de la ITIA y Moore quedó sancionada hasta 2028. Cuatro años fuera. Carrera en suspenso.

La ofensiva contra la WTA

Con la sanción firme, Moore cambió de frente. Llevó el caso a la American Arbitration Association y apuntó directamente a la WTA. Su acusación fue clara: el organismo que rige el circuito femenino no advirtió a las jugadoras sobre el riesgo de consumir carne en Colombia, a pesar de tratarse —según su versión— de un peligro “conocido y específico”.

En esa demanda arbitral, Moore sostuvo que la “falta de advertencia” fue una causa directa de su positivo y de todos los daños posteriores. Reclamó “no menos de 20 millones de dólares” en compensación, acusando a la WTA de haberse “mantenido en silencio ante un peligro conocido” y de haber trasladado después la culpa a la jugadora.

El árbitro no le dio la razón. Respaldó el fallo del Cas y desestimó el caso contra la WTA. Moore no se detuvo ahí. Llevó entonces la pelea a la justicia federal en Nueva York, alegando que se le había negado una audiencia justa en el proceso arbitral.

El veredicto en Nueva York

El viernes, el juez federal Andrew Carter fue contundente: la impugnación de Moore “no está justificada” desde el punto de vista legal. Sin matices. Sin resquicios para reabrir el procedimiento.

El tribunal rechazó su moción y ordenó cerrar el caso. La vía que Moore había intentado abrir en Estados Unidos se ha quedado sin salida.

La jugadora, que siempre ha negado haber recurrido al dopaje de forma intencionada, volvió a cargar contra el sistema en declaraciones a BBC Sport tras conocerse la decisión, calificando todo el proceso como una “pesadilla” y apuntando directamente al modelo actual de lucha antidopaje en el tenis.

La WTA y la ITIA, por ahora, guardan silencio. Han sido contactadas para comentar el fallo, pero no han respondido.

Mientras tanto, el tiempo corre. Moore, sancionada hasta 2028, mira cómo se le escapan años clave de su carrera. La pregunta ya no es solo si podrá volver, sino qué tipo de tenis encontrará cuando, por fin, se le permita regresar.

Tara Moore pierde demanda millonaria contra la WTA