Taylah Preston y De Minaur en el US Open: una jornada de contrastes
La aventura de Taylah Preston en el US Open se apaga de golpe; De Minaur responde bajo la lluvia
El sueño de Taylah Preston en Nueva York duró apenas un suspiro. La joven australiana, invitada especial del torneo con solo 20 años, se despidió en la segunda ronda tras sufrir una dura derrota por 6-1, 6-1 ante la potente estadounidense Taylor Townsend.
Fueron 48 minutos de realidad cruda en Flushing Meadows. La primera australiana en meterse en la segunda ronda terminó siendo también la primera en hacer las maletas, desbordada por la agresividad y el peso de bola de Townsend, que no le dejó aire ni ritmo para reaccionar.
Kasatkina resiste, pero Badosa no perdona
El otro gran foco australiano del día estaba en Daria Kasatkina. La número uno del tenis femenino del país cayó, pero lo hizo con los dientes apretados ante Paula Badosa en un partido caótico, interrumpido por la lluvia y cargado de tensión.
El duelo se había detenido el martes por la mañana, en pleno vaivén. Badosa dominaba 6-1, 2-1 cuando la lluvia obligó a suspender. Más tarde, ya de noche y con Kasatkina contra las cuerdas, la rusa salvó un tercer punto de partido… y justo entonces los oficiales decidieron que no se jugaba más ese día. Kasatkina lo celebró casi como un triunfo. Badosa, no. La española se marchó furiosa, obligada a dormir sabiendo que aún tenía que cerrar el partido al día siguiente.
Quince horas después, las dos regresaron a la pista con el marcador señalando 5-4 y deuce en el segundo set, con Badosa al servicio. El contexto era claro: una tenía que rematar, la otra se negaba a rendirse.
Kasatkina ya había salvado dos bolas de partido en un juego épico de 22 puntos sirviendo con 3-5. Después resistió otras seis. Ocho en total. Entre tanto, encontró incluso dos oportunidades de quiebre para igualar 5-5 y cambiar por completo el guion. Pero Badosa, antigua número dos del mundo, apretó cuando más quemaba la pelota y, por fin, cerró el encuentro para sellar su billete a la segunda ronda, donde le espera nada menos que la campeona de 2023, Coco Gauff.
Jornada cargada para las australianas
La representación australiana femenina no termina ahí. Maya Joint tiene cita esta mañana con la novena cabeza de serie, Elina Svitolina, con la ambición de encadenar por tercer año consecutivo una presencia en tercera ronda en Nueva York. Un reto mayúsculo, pero también una oportunidad para confirmar su solidez en los grandes escenarios.
Kim Birrell, por su parte, se mide a la rusa Ekaterina Alexandrova, decimoctava favorita del cuadro. Birrell llega con confianza: ya sabe lo que es tumbar a una grande esta temporada, después de eliminar a la número cinco del mundo y finalista de Roland Garros 2024, Jessica Pegula, en París. Con ese recuerdo fresco, la australiana se permite creer que otra sorpresa es posible.
De Minaur, paciencia, lluvia y autoridad
En el cuadro masculino, la climatología volvió a marcar el ritmo. La lluvia de Nueva York le jugó una mala pasada a Alex de Minaur, retrasando una y otra vez su estreno en el torneo y golpeando de lleno sus aspiraciones de título con una preparación a trompicones.
Mientras el australiano esperaba, ya estaban en tercera ronda el campeón de 2021, Daniil Medvedev, y la esperanza local Alex Michelsen. De Minaur, en cambio, ni siquiera había pisado la pista para su primer partido.
Cuando por fin le tocó salir en la jornada cuatro, el número uno de Australia entró con prisa y con rabia. Se lanzó sobre el italiano Andrea Guerrieri, procedente de la fase previa, y en apenas 49 minutos ya mandaba 6-2, 4-2. Ritmo altísimo, piernas ligeras, decisión en cada golpe. Parecía un trámite encaminado.
Entonces el cielo volvió a abrirse. Más lluvia. Más espera. De Minaur tuvo que correr otra vez hacia el vestuario y enfriar el motor justo cuando había encontrado su mejor velocidad.
El parón no cambió el desenlace. A su regreso, el australiano mantuvo el control, gestionó la reanudación con madurez y cerró el triunfo por 6-2, 6-2, 6-4, sin dejar que Guerrieri encontrara resquicios para soñar con una remontada.
La lluvia ya le ha robado tiempo y ritmo a De Minaur. Lo que no le ha quitado, de momento, es autoridad. La pregunta es si el australiano podrá sostener ese nivel cuando el calendario, por fin, deje de jugar en su contra.




