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Toby Samuel conquista Nueva York: primera victoria en un Grand Slam

Toby Samuel no solo debutó en el cuadro principal del US Open. Lo conquistó. Y lo hizo con una autoridad que desmintió por completo su condición de clasificado.

El británico de 23 años barrió a Tomas Machac, ex número 20 del mundo, con un contundente 6-2, 6-3, 6-2 en poco más de hora y media. Nada de remontadas agónicas esta vez. Nada de dramas. Solo tenis sólido, agresivo y maduro en su primera aparición en el cuadro final de un grande.

De las dudas físicas al gran escenario

Cuesta creerlo viendo su despliegue en Nueva York, pero hace apenas dos años Samuel se hundía cerca del puesto 2.000 del ranking. Una contusión ósea en el brazo derecho le borró prácticamente toda la temporada 2024 y lo dejó en una zona de clasificación que suele tragarse carreras.

No la suya.

A base de Challenger, viajes discretos y pistas lejos de los focos, Samuel reconstruyó su trayectoria. Ganó 36 de 39 partidos en el circuito ATP Challenger para regresar al top 300 el año pasado. Ese impulso se ha disparado en 2026: ya se mueve dentro del top 100 en la clasificación en vivo y se ha asegurado el mayor premio económico de su carrera, 140.000 dólares, por esta victoria en Nueva York.

Para un jugador que hace nada peleaba por puntos en torneos menores, es un salto de dimensión.

Un estreno sin temblores

Lo más llamativo de su triunfo ante Machac fue la frialdad. Samuel venía de clasificarse al cuadro principal tras remontar un set en contra en cada uno de sus tres partidos de la fase previa. En el main draw, el guion cambió por completo.

Entró mandando con el servicio, se adueñó de la línea de fondo y dejó al checo sin respuestas. En los dos primeros sets, solo cedió cinco puntos en nueve juegos al saque. Encadenó tres servicios en blanco dentro de una racha de siete juegos consecutivos ganados. Cifras de veterano, no de debutante.

Cuando Machac pareció despertar al inicio del tercer set y se adelantó 2-0, Samuel no titubeó. Ajustó, apretó desde la devolución y se llevó los siguientes seis juegos. Salvó dos bolas de break en ese tramo y cerró el encuentro con la misma determinación con la que lo había iniciado.

El premio: una cita en segunda ronda con el checo Jiri Lehecka, 18º cabeza de serie.

Un año para completar el mapa de los grandes

El despegue de Samuel en 2026 ha sido constante. Llegó al cuadro principal de Roland Garros desde la fase previa, sin haber disputado antes ni un solo partido en el circuito ATP. Se estrenó en un Grand Slam en París y, lejos de frenarse, siguió sumando metros.

Después llegó una semifinal en Eastbourne sobre hierba, una invitación para jugar Wimbledon y un tercer título Challenger del año en las pistas duras de Winnipeg. Paso a paso, superficie a superficie, ha ido completando su propio mapa del tenis de élite.

Su nuevo ranking le abre otra puerta: la clasificación directa para el próximo Australian Open en enero. Si nada se tuerce, en un año habrá disputado los cuatro grandes desde que irrumpió en el top 250. Una aceleración poco habitual.

El chico que miraba a las estrellas en el vestuario

La velocidad del cambio también se nota fuera de la pista. En Roland Garros, Samuel confesó que se quedó deslumbrado en el vestuario al cruzarse con nombres como Alexander Zverev. Hoy, ese asombro empieza a transformarse en ambición.

Él mismo lo reconoce: tiene que dejar de verlos como estrellas inalcanzables y empezar a verlos como rivales directos, jugadores a los que puede enfrentarse “al día siguiente”. Ese giro mental es casi tan importante como cualquier mejora técnica.

En Nueva York ya se comporta como alguien que pertenece a ese entorno. Se mueve con naturalidad, compite sin complejos y se permite incluso aprovechar el impulso emocional que le llega desde las gradas.

La marca de la NCAA y el empuje de Carolina

Como su antiguo compañero de dobles junior en Wimbledon, Arthur Fery, Samuel ha exprimido al máximo el sistema universitario estadounidense. Ex número 57 del mundo junior, hizo caso a sus padres y cruzó el Atlántico para estudiar y jugar en la University of South Carolina.

Allí ganó un título All American de dobles y se curtió ante un público “súper animado”, ruidoso, intenso. Ese ambiente universitario, tan distinto al circuito ITF, le enseñó a convivir con la presión y a alimentarse de la energía externa.

En su estreno en el cuadro principal del US Open, varios de sus excompañeros de Carolina estuvieron en la grada. Samuel les atribuyó parte del mérito, hablando de esa “energía de lucha” que le ayudó a “terminar el trabajo” frente a Machac. La universidad ya es pasado, pero sigue empujando desde la distancia.

Una familia repartida y una carrera en pleno despegue

Paradójicamente, en su día más grande hasta ahora, sus padres no estaban en la pista. Le acompañaron durante toda la fase previa, pero en primera ronda cambiaron de misión: viajaron para ayudar a su hermano pequeño a instalarse en la universidad en Estados Unidos, otro paso en la saga tenística familiar.

Samuel confía en que su padre regrese a Nueva York para la segunda ronda. No será un simple reencuentro familiar. Será la ocasión de ver hasta dónde puede llegar un jugador que, hace nada, peleaba contra el dolor y el olvido del ranking, y que ahora se prepara para medirse a un cabeza de serie en el Arthur Ashe o en cualquiera de las grandes pistas del complejo.

La primera victoria en un Grand Slam ya está en el bolsillo. La pregunta, a partir de ahora, es otra: ¿hasta qué ronda va a estirar esta irrupción en Nueva York?