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Tormenta de sanciones en Interlagos: Hamilton, Leclerc y Verstappen en remontada

El Gran Premio de Brasil se ha convertido, antes de tiempo, en una carrera de fondo para tres de los grandes nombres de la parrilla. Lewis Hamilton, Charles Leclerc y Max Verstappen arrancarán lastrado su domingo en Interlagos por penalizaciones en parrilla tras cambios de motor que alteran por completo el guion del fin de semana.

Ferrari se sacrifica: motor nuevo y diez puestos de castigo

El viernes ya olía a problemas en Ferrari. Unas tandas libres complicadas, un coche nervioso y un asfalto muy distinto al de la semana anterior empujaron a la Scuderia a tomar una decisión drástica: cambio de unidad de combustión interna en los SF-26 de Hamilton y Leclerc.

El movimiento era “planificado”, pero el momento lo dice todo. Ferrari asume un castigo de diez posiciones en la parrilla para ambos pilotos en el Autódromo José Carlos Pace, buscando aire fresco bajo el capó para el tramo final de la temporada… aunque el precio, en Brasil, sea altísimo.

Leclerc no se mordió la lengua al describir el viernes como uno de los más difíciles del año. Frederic Vasseur lo confirmó sin rodeos: el equilibrio del coche no estaba, el asfalto exigía lo contrario a lo que habían tenido una semana antes y los pilotos, simplemente, no estaban contentos.

“El balance no fue bueno. El asfalto es lo opuesto a lo de hace una semana y nos crea mucho trabajo”, admitió el jefe de equipo. Leclerc ni siquiera disputó los Libres 1 completos por varios problemas, y el garaje rojo se convirtió en un pequeño hormiguero técnico. Para Ferrari, Brasil ha pasado de ser una oportunidad a un examen de supervivencia.

Red Bull rompe el toque de queda: Verstappen, al fondo de la parrilla

Si lo de Ferrari fue un sacrificio calculado, lo de Red Bull tuvo algo de giro de guion nocturno. El equipo de Milton Keynes había insistido antes del fin de semana en que no veía necesario un cambio de unidad de potencia en Interlagos. Querían estirar el ciclo todo lo posible. El viernes cambió todo.

Verstappen encadenó “pequeños problemas” durante las sesiones, hasta el punto de quedarse en el box en los últimos seis minutos de los Libres 2. Oficialmente, Red Bull habló de “inconsistencias”. La explicación ya sonó extraña entonces. El neerlandés renunció incluso a practicar la salida en una parrilla ligeramente en subida, un detalle clave en un circuito donde sus arrancadas no han sido precisamente impecables este año.

Nada más bajarse del RB22, los mecánicos se lanzaron bajo el coche. La imagen hablaba más que cualquier parte oficial.

Por la noche, Red Bull rompió el toque de queda en el paddock. Trabajo a puerta cerrada, manos a la obra. El sábado llegó la confirmación: cambio completo de unidad de potencia para Verstappen y, con ello, sanción que lo manda directamente al fondo de la parrilla.

Para el tricampeón, no es un territorio desconocido. En São Paulo ha convertido la remontada en un arte: el año pasado pasó del pitlane al podio, en 2024 ganó saliendo 17º, golpe definitivo a las aspiraciones de título de Lando Norris, y en 2016 dejó una de las grandes exhibiciones bajo la lluvia, maquillando una mala elección de neumáticos de Red Bull con una remontada furiosa.

Domingo, en Brasil, significa Verstappen con tráfico por delante. Y eso suele acabar en espectáculo.

Hamilton y Brasil, capítulo nuevo de una vieja historia

Si hay un piloto que no se asusta al ver su nombre lejos de la primera fila en Interlagos, es Hamilton. Brasil ha sido el escenario de algunas de sus actuaciones más brutales. En 2021, castigado y obligado a remontar dos veces, firmó una de las grandes obras de su carrera: del 20º al 5º en la carrera sprint y, ya el domingo, victoria saliendo 10º.

Ahora, el contexto es muy distinto. Ya no viste de plata, sino de rojo. Y Ferrari, esta vez, no llega con la sensación de tener un coche dominante ni mucho menos. El equipo admite que sufre, que el equilibrio no aparece y que el trabajo de puesta a punto va a contrarreloj. Pero si algo ha demostrado Hamilton en este trazado es que Brasil no perdona a los tímidos. Y él nunca lo ha sido.

El siete veces campeón afrontará otra tarde de persecución, esta vez con el Cavallino encabritado en un circuito que no perdona errores, con curvas enlazadas que castigan cualquier desequilibrio de balance y una recta de meta que premia cada caballo extra del motor recién estrenado.

Pérez también se hunde en la parrilla

La lista de sancionados no acaba ahí. Sergio Pérez también estrena componentes clave: nueva unidad de combustión interna, turbocompresor y MGU-K. El paquete completo le envía, como a Verstappen, al fondo de la parrilla para la carrera del domingo.

Red Bull se planta en Brasil con sus dos coches obligados a remontar. Una apuesta arriesgada en un circuito corto, estrecho en algunos puntos y con un pelotón medio cada vez más agresivo en la defensa. La gestión del tráfico, la estrategia y los coches de seguridad pueden decidirlo todo.

La lluvia, invitada especial

Hay un matiz que puede cambiarlo todo: el cielo. Los pronósticos siguen apuntando a una posible carrera en mojado. Y ahí, tanto Verstappen como Hamilton saben moverse como pocos.

Para ellos, la lluvia puede ser el gran igualador. Menos importancia de la potencia pura, más peso del talento al volante, más margen para que el caos abra puertas entre coches más lentos. Para Ferrari, puede ser una tabla de salvación. Para Red Bull, una oportunidad de minimizar el daño de las sanciones.

Interlagos se prepara para otro domingo de remontadas, riesgos y decisiones al límite. Tres campeones del mundo, un puñado de sanciones y un circuito que no entiende de medias tintas.

La parrilla se desordena. La pregunta es sencilla: ¿quién sabrá convertir el castigo en una obra maestra?