US Open: El colapso de Fritz y la apertura del cuadro
El US Open se desangra por arriba: Fritz se derrumba y el cuadro se abre de par en par
Taylor Fritz salió de la pista sin respuestas. Con dos sets de ventaja, un break a favor en el tercero y el público de Nueva York empujando, el estadounidense dejó escapar un partido que parecía sentenciado ante Francisco Cerundolo. Terminó en derrota: 3-6, 4-6, 6-3, 6-4, 6-4. Terminó también su gran oportunidad en su Grand Slam de casa.
El noveno cabeza de serie mandaba con autoridad, dominaba los intercambios y había silenciado a un Cerundolo superado en los dos primeros parciales. Pero el argentino se agarró al partido, cambió el ritmo, empezó a golpear más profundo y, punto a punto, fue desgastando la confianza del local. El quiebre temprano de Fritz en el tercer set parecía la sentencia. Fue, en realidad, el punto de inflexión.
La presión acabó por estallar del lado del estadounidense. Cerundolo se llevó el tercer set, se adueñó del cuarto y, ya lanzado, manejó con frialdad el quinto, mientras Fritz se deshacía entre errores y frustración. Cuando llegó el apretón final, el argentino fue el que jugó como un top-10; el favorito, el que se encogió.
“Ni siquiera sé qué decir. No quiero hablar con nadie, ni ver a nadie”, alcanzó a decir Fritz, todavía en shock. “Necesito irme un par de días y volver al trabajo. No sé cómo dejé que pasara esto hoy”. En Flushing Meadows, donde fue finalista en 2024, el golpe duele el doble.
El derrumbe de Fritz no fue un caso aislado. Fue un capítulo más en una primera semana salvaje, que ha ido desmontando el cuadro masculino por la parte alta casi cabeza de serie a cabeza de serie.
Cobolli se desploma, Blockx se agiganta
Menos de una hora después del adiós de Fritz, el torneo perdió también al quinto cabeza de serie. Flavio Cobolli, uno de los nombres señalados para aprovechar la debacle de los grandes, cayó ante Alexander Blockx por 7-6 (7-4), 3-6, 0-6, 3-6. El italiano empezó fuerte, se llevó el primer set en el desempate y parecía tener el control del duelo. Desapareció de golpe.
El tercer set fue una pesadilla: 6-0 en apenas 20 minutos. Cobolli se quedó sin piernas, sin energía y sin respuestas. A partir de ahí, ya no encontró la forma de volver.
“Creo que mi energía fue un poco más baja que otros días”, admitió. “Me sentí un poco más tenso y quizá más cansado”. Reconoció, sin excusas, que Blockx fue mejor. “Alex es un muy buen chico fuera de la pista. Mereció ganar, y ganó”.
El belga, vigésimo octavo cabeza de serie, se medirá ahora con Cerundolo por un lugar en los cuartos de final. Un duelo que, visto el derrumbe de varios favoritos, de pronto tiene un peso enorme en el destino del torneo.
Djokovic, Fils, Auger-Aliassime, De Minaur: la caída en cadena
El terremoto en Flushing Meadows empezó pronto. El primer gran seísmo llegó el día inaugural, cuando Mariano Navone dejó fuera a Novak Djokovic. El cuarto cabeza de serie perseguía su 25º título de Grand Slam, un registro histórico. Acabó llorando tras una derrota en cinco sets ante el número 49 del mundo. El US Open perdió a su tótem antes de arrancar la segunda jornada.
Después le tocó el turno al décimo cabeza de serie, Arthur Fils. El francés, señalado como una de las nuevas caras del circuito, se despidió en cuatro sets ante Stefanos Tsitsipas, ex número tres del mundo, en una primera ronda que le pasó por encima.
La sangría no se detuvo ahí. El tercer cabeza de serie, Felix Auger-Aliassime, el jugador mejor clasificado eliminado hasta ahora, cayó en segunda ronda ante Karen Khachanov. En esa misma fase se despidió también el sexto cabeza de serie, Alex de Minaur, otro de los que parecían destinados a agitar la parte alta del cuadro.
La sensación era clara: el torneo se abría. Sin Djokovic, sin Auger-Aliassime, sin De Minaur, con Arthur Fils ya fuera, el camino se despejaba para hombres como Fritz y Cobolli. Parecía el momento de dar el salto. Ninguno de los dos lo aprovechó.
Oportunidad de oro perdida para el tenis estadounidense
Para Fritz, el golpe tiene un matiz extra. Este era su Slam, su pista, su público. Finalista el año pasado, buscaba convertirse en el quinto estadounidense en alcanzar los octavos de final este año y alimentar un relato que en Nueva York empezaba a ilusionar: 23 años después del título de Andy Roddick, el US Open volvía a oler a campeón local.
El contexto invitaba al sueño. Sin Jannik Sinner en el cuadro y con Carlos Alcaraz recién regresado de una lesión de muñeca, el techo parecía más bajo que en otras ediciones. El torneo pedía un líder. Fritz tenía la etiqueta, el ranking y el escenario. Se le escapó de las manos.
La opción de un campeón estadounidense sigue viva, pero el noveno cabeza de serie sabe que dejó ir una ocasión dorada. Y en el circuito, estas oportunidades no abundan.
Zverev, ante un horizonte despejado
Con los tropiezos de Fritz y Cobolli, la parte alta del cuadro se ha quedado prácticamente desierta de grandes nombres. Más allá del primer cabeza de serie, Alexander Zverev, solo quedan dos jugadores del top-20 en esa zona: el 14º cabeza de serie, Learner Tien, y el 17º, Jakub Mensik. Se enfrentarán entre sí el viernes.
El escenario es contundente: Zverev podría plantarse en la final sin cruzarse con un solo top-10 y sin medirse a ningún jugador del top-20 antes de las semifinales. Un regalo en apariencia. Una trampa, quizá, en un torneo que ya ha demostrado que devora favoritos con una facilidad inusual.
Dobles: luces y sombras para los británicos
En el cuadro de dobles masculino, la jornada dejó sonrisas para parte de la armada británica. Arthur Fery y Joshua Paris avanzaron tras imponerse por 6-4, 5-7, 6-4 a Anirudh Chandrasekar e Ivan Liutarevich, en un partido áspero que se decidió por detalles en el tercer set.
Neal Skupski, junto a su compañero estadounidense Christian Harrison y como quintos cabezas de serie, también selló su pase. Vencieron con autoridad a los franceses Arthur Reymond y Luca Sanchez: 6-0, 7-6 (7-3), mezclando una primera manga demoledora con un cierre más apretado en el desempate.
No hubo final feliz para todos. David Stevenson y Marcus Willis se despidieron en tres sets, 5-7, 7-6 (7-2), 6-3, ante los undécimos cabezas de serie, Sadio Doumbia y Fabien Reboul. Estuvieron a un set de la sorpresa, pero el pulso se les fue en el tie-break del segundo y ya no pudieron frenar la reacción francesa.
Flushing Meadows ha perdido a buena parte de sus pesos pesados, pero ha ganado algo que no se compra: incertidumbre. El cuadro se ha roto por arriba. La pregunta ya no es quién manda, sino quién se atreve a ocupar el vacío.




