Vasseur y la nueva era en Ferrari: libertad para luchar, pero equipo primero
Fred Vasseur no perdió el tiempo en São Paulo. Nada más aterrizar el jueves por la noche, el jefe de Ferrari reunió a sus dos estrellas para el esperado análisis del caos de la salida en el GP de México. Sin cámaras, sin micrófonos, sin filtraciones.
Recién llegado de Italia, con Charles Leclerc volando desde Mónaco tras el nacimiento de su primer hijo, ambos se sentaron con Lewis Hamilton en el hotel del centro de la ciudad. Una mesa, tres sillas y un solo tema: esa primera vuelta en México que convirtió un 1-2 soñado en una derrota dolorosa.
Allí, Vasseur expuso su visión, escuchó la de sus pilotos y trazó una línea de futuro. Objetivo: que no vuelva a ocurrir.
En la rueda de prensa de jefes de equipo del viernes, el francés se atrincheró en su estilo habitual: discreción máxima. Para él, el asunto está cerrado.
—“Fue bien. Era bueno hablar, bueno aclarar mi posición y la suya. Era algo bueno de hacer. Ahora pasamos página y nos centramos en la siguiente”— resumió, sin abrir más la puerta de lo necesario.
Sin marcha atrás: libertad para luchar, pero Ferrari primero
Detrás de esa coraza, sí dejó entrever un punto clave: no habrá giro radical en la forma de gestionar a Hamilton y Leclerc. Pese al choque de intereses en México, Vasseur no piensa encadenar a sus pilotos con órdenes de equipo rígidas.
Lleva tiempo reacio a intervenir en las batallas en pista. Esa filosofía ha provocado momentos incómodos para uno u otro, pero se mantiene intacta.
—“Las directrices siguen siendo las mismas”— subrayó. Para Vasseur, el problema no fue el marco, sino la acumulación de tensión: fines de semana empezando lado a lado, presión, contexto, ego. Todo sumó.
El mensaje central, repetido varias veces, fue otro: el equipo está por encima de cualquier ambición individual. Y ahí, Ferrari falló.
—“Estaban trabajando para el equipo y el equipo tiene que ir primero. En esa situación, fallamos colectivamente porque íbamos 1-2 y al final no ganamos la carrera. Está claro que fallamos y tenemos que reaccionar.
“La conclusión de la reunión de ayer por la noche fue clara. Fue un recordatorio claro de que Ferrari va primero. Va primero para la marca, para los empleados, para los tifosi, y esto lo tenemos que tener en mente”.
Wolff y las viejas heridas de Mercedes
A su lado, en la mesa de prensa, Toto Wolff sonreía con la experiencia de quien ya ha pasado por ese fuego. El jefe de Mercedes no tardó en enlazar lo que vive ahora Ferrari con los años incendiarios de la rivalidad entre Hamilton y Nico Rosberg, de 2014 a 2016.
Para Wolff, episodios como el de México son casi necesarios. Golpes que dejan al descubierto las grietas del sistema y obligan a cambiar, como aquel célebre GP de España 2016 en el que sus dos coches acabaron en la grava.
—“A veces hacen falta las realmente duras, como la última, para dejar claro el punto”— explicó. Cuando había accidente entre Hamilton y Rosberg, la consecuencia era obvia: se había llegado al límite.
En su época, Wolff no dudó en airear públicamente que estaba dispuesto a tomar decisiones extremas si sus pilotos no respetaban al equipo. Vasseur, en cambio, se mueve en otra frecuencia. Mucho más reservada.
—“No estoy seguro de que Toto, hace 10 años, os contara exactamente el contenido de las conversaciones con Nico y Lewis, y yo haré exactamente lo mismo”— lanzó, marcando distancias.
Para el francés, la confidencialidad forma parte del respeto interno.
—“Tuvimos una discusión. Tiene que quedarse en privado, también por respeto a ellos y al equipo. Una vez más, lo más importante es el mensaje.
“El mensaje es que trabajamos para una marca, trabajamos para patrocinadores, trabajamos, pero diría que sobre todo para los empleados del equipo”.
Hamilton, Leclerc y una rivalidad inevitable
Vasseur no ve una relación rota entre sus dos pilotos. Al menos no una que le alarme. Pero sí dejó caer que algunas declaraciones de Hamilton tras México no le gustaron demasiado.
Preguntado por las palabras del británico —que aseguró que “no será silenciado” sobre lo ocurrido—, el jefe de Ferrari fue tajante y, de nuevo, hermético:
—“No, no. Pero esto lo dejé claro con Lewis y lo mantendré entre Lewis y yo”.
También respondió a la insinuación de Hamilton de que Leclerc le corre más duro a él que al resto de la parrilla. Vasseur tiró de memoria reciente y puso sobre la mesa Austin.
—“Si miras lo que hizo Charles en Austin en la primera sección, todo el mundo dijo que fue mágico, y la línea entre una cosa y otra es muy fina”— apuntó, recordando la agresividad del monegasco con Max Verstappen y otros rivales.
Para el jefe de Ferrari, la rivalidad interna es algo tan lógico como necesario. Lo que no va a exigir es una amistad de postal.
—“No les pido que sean mejores amigos. Creo que incluso sería probablemente algo negativo. Solo les pido que actúen y trabajen como profesionales y ya está”.
Preguntas, repreguntas y el mismo tema girando en bucle: el choque de México, la relación entre sus dos estrellas, los límites. Vasseur habría preferido hablar de ritmo, de evolución del coche, de el título de constructores. Pero aceptó el peaje de tener dos gigantes compartiendo garaje.
El precio de tener dos colosos en el mismo box
Vasseur lo dejó claro: hay una cara B en el lujo de contar con Hamilton y Leclerc en el mismo equipo. Dos campeones potenciales, dos egos de élite, dos referencias que arrancan casi siempre emparejadas en parrilla. Chispas garantizadas.
—“Creo que probablemente es la parte negativa del sistema, que tenemos dos pilotos competitivos saliendo cada fin de semana uno al lado del otro”— reconoció.
Pero renunciar a eso sería pegarse un tiro en el pie. La clasificación actual lo demuestra.
—“Si hoy somos P2 en el campeonato de constructores, también es porque tenemos dos pilotos muy, muy cerca y tenemos que gestionarlo.
“Es una elección, es una elección en la alineación, y tengo lo positivo y lo negativo. Me encargaré de lo negativo”.
Ferrari viaja a Interlagos con la herida de México aún reciente, pero con un mensaje interno grabado a fuego: libertad para luchar, sí; libertad para perder un 1-2, nunca más. La próxima vuelta uno, con los dos coches en la misma fila, dirá si la lección realmente caló.



