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Lando Norris lidera el Gran Premio de Brasil y Verstappen expresa su frustración

Lando Norris arrancó el Gran Premio de Brasil marcando territorio. El británico encabezó la primera sesión de libres con un 1m11.717s sobre neumático blando, suficiente para dejar a apenas 0.082s a Kimi Antonelli y situarse por delante de Max Verstappen y Lewis Hamilton en un arranque de fin de semana con los cuatro grandes muy apretados.

McLaren, Mercedes, Red Bull y Ferrari se metieron en el mismo paquete de tiempos, separados por décimas, no por mundos. Antonelli, en un Mercedes cada vez más cómodo en este tipo de trazados, se quedó a un suspiro de Norris. Verstappen terminó a 0.236s y Hamilton, ahora vestido de rojo, cedió solo tres décimas. La foto de la tabla de tiempos invita a pensar en una clasificación al límite.

No todos salieron del coche con buena cara. Verstappen volvió a cargar con dureza contra un viejo dolor de cabeza del RB22. “Inaceptable, tío. Inaceptable, estas reducciones. ¿Qué **** es esto?”, bramó por radio. Un poco más tarde, otro problema: “Hay algo mal con mi dirección. Cada vez cuesta más girar el volante”. El neerlandés marcó el tercer mejor tiempo, pero la frustración sonó más alta que el motor.

El primer sector del circuito se convirtió en una trampa para todos. Los bloqueos masivos en la frenada de la curva 1 se repitieron sin distinción entre veteranos y debutantes. Y de estos últimos hubo muchos.

Entre ellos, uno se llevó casi todos los focos: Rafael Câmara. El futuro piloto de Haas para 2027 se subió ya al coche en casa, en un debut prematuro en F1 propiciado por la ruptura con Esteban Ocon. El líder del campeonato de Formula 2 acabó 18º, a casi nueve décimas de su compañero Oliver Bearman, que cerró la sesión 12º con un 1m12.837s.

Otro novato sí logró imponerse a la otra unidad del garaje. Gabriele Minì firmó una brillante séptima posición con el Alpine gracias a un 1m12.569s, 0.085s más rápido que Franco Colapinto, que terminó noveno. Minì fue el único de los pilotos de prueba capaz de colarse en el top 10.

El resto de probadores se quedó a las puertas. Leonardo Fornaroli llevó el segundo McLaren al 11º puesto, a 1.116s de Norris. Luke Browning fue 17º con Williams, apenas 0.080s por detrás de Alex Albon, condicionado por un problema mecánico. Colton Herta, al volante del Cadillac F1 Team, cerró la tabla en el puesto 20, a 0.904s del tiempo de Valtteri Bottas dentro de la misma estructura.

Para Herta, la sesión valía oro. Sin contratiempos serios más allá de un enorme bloqueo en la curva 1, el estadounidense tiene prácticamente asegurado el último punto que le faltaba para la superlicencia de la FIA, paso imprescindible para poder aspirar a un asiento de F1 en 2027 si Cadillac decide promocionarle.

En el otro extremo de la clasificación aparecieron dos apellidos que darán que hablar en el futuro: Dino Beganovic con Ferrari y Freddie Slater con Audi. Ambos se vieron lastrados por problemas técnicos que les impidieron montar el blando y limitaron su rodaje. “El coche se ha apagado”, avisó Slater por radio, provocando la única bandera roja de la sesión cuando apenas se habían cumplido 12 minutos. Beganovic solo completó 11 vueltas; Slater, siete.

Por delante, Norris se llevó el mejor tiempo, pero la lectura va más allá de una vuelta rápida de viernes. Mercedes se ha metido de lleno en la pelea con Antonelli segundo y George Russell quinto. Red Bull, con Verstappen tercero e Isack Hadjar sexto, mantiene presencia constante en cabeza pese a los lamentos del tricampeón. Ferrari, con Hamilton cuarto y Beganovic sin poder mostrar su ritmo real, se guarda todavía cartas.

La sensación es clara: Interlagos no perdona errores y el margen entre gloria y frustración se mide en centésimas. Si los libres ya han encendido las radios y los egos, ¿qué va a pasar cuando llegue la hora de la verdad en clasificación?

Lando Norris lidera el Gran Premio de Brasil y Verstappen expresa su frustración