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Vasseur impone orden en Ferrari: la Ferrari va primero

Fred Vasseur no quiso dejar ni una grieta abierta antes del fin de semana en São Paulo. Tras el choque interno entre Charles Leclerc y Lewis Hamilton en la salida del Gran Premio de México, el jefe de Ferrari asegura que las cosas se han dicho a la cara y que el mensaje ya no admite interpretaciones: por encima de los egos, manda el Cavallino.

En la Ciudad de México, la primera vuelta encendió todas las alarmas. Leclerc y Hamilton se jugaron el liderato con el cuchillo entre los dientes, ambos se fueron fuera de pista y el británico perdió la posición frente a Max Verstappen. Leclerc, sancionado por cortar la pista, acabaría también cediendo la punta ante el piloto de Red Bull.

El resultado fue demoledor para Maranello: Verstappen ganó, Hamilton salvó el segundo puesto y Leclerc se quedó fuera del podio, cuarto. De una posible tercera victoria de la temporada, Ferrari salió con la sensación de haber regalado una oportunidad de oro por una guerra interna en la primera curva.

Hamilton no lo disimuló. Se mostró especialmente molesto con la forma en que Leclerc le había defendido la posición y presionó por radio para que los comisarios castigaran con más dureza a su compañero por la maniobra. Después, lejos de rebajar el tono, reclamó conversaciones serias con Leclerc y con Vasseur sobre hasta dónde puede llegar la agresividad entre pilotos del mismo equipo.

Vasseur, por su parte, tampoco estaba satisfecho. No tanto por el cuerpo a cuerpo en sí, sino por lo que interpretó como una falta de respeto hacia las más de 2.000 personas que trabajan en Maranello para darles a ambos un coche ganador. Para él, el fracaso no fue individual, fue colectivo.

La reunión clave llegó el jueves por la noche en São Paulo. A puerta cerrada, sin cámaras ni micrófonos. Y, según el propio Vasseur, sin paños calientes.

“Las directrices son siempre las mismas. Son dos competidores con espíritu de lucha, seguro, pero tienen que respetarse entre ellos”, explicó. “Pero, sobre todo y antes que nada, tienen que respetar la marca, el equipo, la gente que trabaja en la fábrica, la gente que trabaja en el circuito. Estamos poniendo mucho esfuerzo en esto y el mensaje fue claro y seguirá siendo claro”.

Horas antes, Hamilton había admitido que sentía que Leclerc le corría más duro a él que a otros rivales. Vasseur no tardó en responder con un ejemplo reciente para rebajar esa percepción: la maniobra del monegasco sobre Verstappen en Austin.

“Dijo que probablemente estaba luchando un poco más duro con él que con otros, pero si miras lo que hizo Charles en Austin en el primer sector, todo el mundo dijo que fue mágico”, recordó el francés. “La línea entre una cosa y otra es muy fina. Pero no chocó contra el otro coche”.

Ahí está el matiz que Vasseur quiere preservar: agresividad sí, choque no. Lucha sí, autodestrucción no.

El director de Ferrari no se escondió al evaluar el botín de México: “Seguro que, en esa situación, fallamos colectivamente porque éramos primero y segundo y no ganamos la carrera al final. Está claro que fallamos y tenemos que reaccionar”.

La reacción, por ahora, es interna, de vestuario. Pero el mensaje que salió de esa reunión nocturna apunta a todo el ecosistema Ferrari, desde la fábrica hasta la grada.

“La conclusión del encuentro de ayer por la tarde fue clara: fue un recordatorio claro de que la Ferrari va primero. Va primero para la marca, para los empleados, para los tifosi, y esto tenemos que tenerlo siempre en mente”.

Con el campeonato entrando en su tramo final y con Hamilton recién aterrizado en un equipo que ya era territorio de Leclerc, Vasseur sabe que camina sobre una cuerda fina. Quiere dos depredadores al volante, no dos francotiradores apuntándose entre sí.

La próxima vuelta de formación no empieza el domingo. Empezó ya en esa sala de reuniones en São Paulo, donde Ferrari decidió que el rival a batir vuelve a estar fuera, no dentro del box.